EL CINE DESDE DENTRO O FUERA DE LA PANTALLA
Laura estaba a punto de ver una de sus películas favoritas, ya la había visto cinco veces; pero le gustaba tanto que no se cansaba nunca. El actor le encantaba y la temática mucho más. Era Robin Willians en su película “Más allá de los sueños”. La historia va de una familia que se ve perseguida por la desgracia, primero la muerte prematura de sus dos hijos en un accidente y más tarde del padre. La mujer no puede resistir la depresión y su hundimiento es tan fuerte, que a pesar de los deseos desde el más allá del marido y de sus intentos casi imposibles por comunicarse con ella, - incluso a través de lo único que a ella le permitía olvidar un poco, el arte,- lo inevitable llega, se suicida y va al infierno. El marido ayudado por sus hijos, -que al traspasar el umbral hacia la otra vida tienen otra apariencia-, después de una lucha tremenda, con casi nulas posibilidades de salvarla, -bien al contrario, lo más seguro es que él también se quede condenado al fuego eterno-; al final su constancia recibe la recompensa; porque el amor puede con todo, por muy malo que sea
Lo que le fascina de esta película a parte de la temática, son los efectos especiales magistrales que parecen ilustrar las palabras poéticas de la “Divina Comedia” de Dante, el infierno, el purgatorio y el Paraíso. En el infierno, no hay fuego no; pero si se percibe una gran tristeza y soledad, con un color gris que lo domina todo, que deja a la persona invadida por una gran depresión. A diferencia del Paraíso, que lo construyes tu mismo, los colores y el lugar, lo que uno se imagina allí se encuentra. La alegría es infinita y se nota, casi no hay gravedad y cambias de lugar cada vez que quieres. En fin que los decorados le gustan tanto como la historia.
Después de visualizarla se fue a dormir, y aquella noche soñó que estaba dentro de la película; pero no era la protagonista, era ella misma Laura que intentaba proteger al actor principal, y sufría porque le era imposible comunicarse, o sea, que estaba y no estaba, puesto que lo percibía todo pero para su desgracia o felicidad depende como se mire, no podía intervenir, como si estuviera sentada en el salón de su casa; sin embargo se encontraba dentro de la misma. Sentía una gran ansiedad, tanto que despertó asustada y bañada en sudor. A partir de ese día descansó, y por el momento pensó que era mejor no volver a ver la película; porque todo en pequeñas dosis es bueno; pero cuando uno se pasa, la salud te puede pasar factura.
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