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miércoles, 14 de marzo de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO



EL CINE DESDE DENTRO O FUERA DE LA PANTALLA

Laura estaba a punto de ver una de sus películas favoritas, ya la había visto cinco veces; pero le gustaba tanto que no se cansaba nunca. El actor le encantaba y la temática mucho más. Era Robin Willians en su película “Más allá de los sueños”. La historia va de una familia que se ve perseguida por la desgracia, primero la muerte prematura de sus dos hijos en un accidente y más tarde del padre. La mujer no puede resistir la depresión y su hundimiento es tan fuerte, que a pesar de los deseos desde el más allá del marido y de sus intentos casi imposibles por comunicarse con ella, - incluso a través de lo único que a ella le permitía olvidar un poco, el arte,- lo inevitable llega, se suicida y va al infierno. El marido ayudado por sus hijos, -que al traspasar el umbral hacia la otra vida tienen otra apariencia-, después de una lucha tremenda, con casi nulas posibilidades de salvarla, -bien al contrario, lo más seguro es que él también se quede condenado al fuego eterno-; al final su constancia recibe la recompensa; porque el amor puede con todo, por muy malo que sea

Lo que le fascina de esta película a parte de la temática, son los efectos especiales magistrales que parecen ilustrar las palabras poéticas de la “Divina Comedia” de Dante, el infierno, el purgatorio y el Paraíso. En el infierno, no hay fuego no; pero si se percibe una gran tristeza y soledad, con un color gris que lo domina todo, que deja a la persona invadida por una gran depresión. A diferencia del Paraíso, que lo construyes tu mismo, los colores y el lugar, lo que uno se imagina allí se encuentra. La alegría es infinita y se nota, casi no hay gravedad y cambias de lugar cada vez que quieres. En fin que los decorados le gustan tanto como la historia.

Después de visualizarla se fue a dormir, y aquella noche soñó que estaba dentro de la película; pero no era la protagonista, era ella misma Laura que intentaba proteger al actor principal, y sufría porque le era imposible comunicarse, o sea, que estaba y no estaba, puesto que lo percibía todo pero para su desgracia o felicidad depende como se mire, no podía intervenir, como si estuviera sentada en el salón de su casa; sin embargo se encontraba dentro de la misma. Sentía una gran ansiedad, tanto que despertó asustada y bañada en sudor. A partir de ese día descansó, y por el momento pensó que era mejor no volver a ver la película; porque todo en pequeñas dosis es bueno; pero cuando uno se pasa, la salud te puede pasar factura.

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miércoles, 7 de marzo de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO



ALGO SORPRENDENTE

Esta semana, el tema me dió para pensar, y entonces me acordé de un relato que escribí para un concurso. Éste había de empezar con una frase que ya te daban, y esta frase me hizo construir un relato corto que me dejó a mi misma sorprendida, aunque la verdad, a veces la realidad supera a la ficción.

LA TÍA TERESA

-No me creo que me llames desde el Bonillo, la de años que hace que no piso el pueblo. ¿Cómo está tía Teresa? No la veo desde que me fui a estudiar a Barcelona.

–Bien, sigue tan tozuda como siempre, no quiere ayuda de ningún tipo; ya sabes el carácter que tiene. Bueno, te llamo porque te he de dar una noticia.

–¿Pasa algo?

–No, no te preocupes, me gustaría que vinieras al pueblo, por teléfono me es imposible decirte nada.

Juan meditó un poco, al final aceptó.

Era miércoles 8 de diciembre, las nueve de la noche cuando picó al timbre de tía Teresa. Una joven de treinta y poco de años, melena ondulada castaña, ojos de un azul profundo y mirada penetrante observaba a un primo que hacía más de diez años que no veía... Se llevaban cinco años; cuando eran pequeños parecía un mundo; en cambio, en estos momentos no lo sentía así, la tenía delante de él y se quedó sin palabras, había cambiado tanto, estaba guapísima. Tartamudeando se dirigió a ella.

–Ho…, hola Aurora ¿cómo estás?

Bien, pasa, pasa, te esperaba más temprano.

Lo siento, el tren se retrasó.

¿Está la tía?

Sí. Este sí le salió un poco extraño

Ya te dije que tenía que darte una noticia y debías estar presente.

Tú dirás.

Es sobre el testamento de tía Teresa.

¿Cómo? Tú me has dicho que estaba...

Sí, sí, está, pero de cuerpo presente. Mientras decía estas palabras abrió una de las habitaciones y se encontró el cuerpo momificado de su tía.

Pero... ¿qué significa esto?

En su testamento la tía no quería que la enterraran, dejó escrito que la dejaran en su cama para siempre.

No me lo puedo creer. ¿Y tú le hiciste caso?

Claro, si no es capaz de volver a la vida, También dejó escrito que yo permaneciera en esta casa con su cadáver y que tú, su único sobrino varón y médico de la familia, pasaras cada semana e hicieras un parte médico de su estado. Yo creo que es razonable.

Juan le prometió que así lo haría. Con una excusa banal, salió de la casa y nunca más la volvió a pisar, no sin antes llamar a la policía y denunciar lo sucedido. Pobre prima Aurora, estaba loca de atar.

miércoles, 29 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO



EL APEGO A UN OBJETO

Yo en vez de un objeto, he escogido una prenda de vestir, supongo que da lo mismo.

Vosotros como yo, sabéis que a veces nos acostumbramos a llevar una determinada ropa o calzado y repetimos una y otra vez su uso. Eso me pasó a mí con un jersey que me compré en una tienda de Barcelona, hace muchos años. Me salió muy bien de precio, y resultó de muy buena calidad. Tenía el cuello un poco alto; pero, como os diría, no era cisne, sino un poco más bajito, su color era de un marrón claro; pero tirando a gris, no era un color común y después tenía bordados y repetidos dos veces tres pingüinos con el pico naranja y el cuerpo de un marrón más oscuro que el jersey. Me quedaba bien, yo estaba delgada y todo el mundo me decía que estaba estupenda, bueno, para que queremos más, como estaba estupenda, pues venga ponérmelo. No he vuelto a tener, ni he visto después una prenda parecida. Lo combinaba con tejanos o pantalones marrones o negros. El caso es que cualquier excusa era buena para colocarme mi jersey. Con el tiempo envejeció y yo me puse más ancha, por no decir otra palabra, y la verdad es que no me acuerdo si lo tiré o desapareció por arte de magia; pero la verdad es que lo echo de menos, y me acuerdo muchas veces, no se por qué le tomé tanto cariño. Si alguna vez encontrara alguno parecido me lo compraría seguro; mientras, lo guardaré en el rincón de mi memoria, donde quedó aquella dorada juventud.

miércoles, 22 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO


ME OCURRIÓ ALGO EXTRAORDINARIO



Yo soy una persona tan normal, que la verdad, no me ha ocurrido nada prodigioso. Por eso basándome en una historia que leí, novelándolo un poco, la he convertido en el relato que ahora os cuento.

Antonia se había hecho mayor, no lo quería reconocer pero era así, hacía dos años que se jubiló como maestra, y francamente se sentía inútil. Toda la vida trabajando educando niños, no sabía hacer otra cosa, y ahora se acabó. Si, se apuntaba a cursillos y conferencias varias; pero no era lo mismo.

De joven no se casó con aquel pretendiente que le fue detrás unos cuantos años, al final el pobre se cansó y ahora ya tenía nietos. A ella no le gustaba, por muy bueno que fuera y todas sus amigas le dijeran que no lo dejara escapar. Ellas no la conocían tanto como se pensaban, estaba claro que no le pegaba en nada, era demasiado formal, no le gustaba viajar y a ella si, sólo le apetecía estar en casa viendo la televisión comiendo patatas fritas, vaya aburrimiento. Después vino otro del que se enamoró de verdad ; pero en este caso él se cansó y se fue con otra más joven. Lo pasó muy mal, y le costó superarlo, desde entonces, no quiso saber más de los hombres, lo principal era su profesión y se volcó en ella, no existía nada más, incluso dejó de salir con las amigas, la veían de tanto en tanto, cada vez se volvió más extraña, y más maniática, tanto, que la fueron dejando de banda poco a poco hasta quedar sola, muy sola.

Aquel día salió a pasear como hacía cada tarde cerca del colegio donde tantos años ejerció su profesión; echaba de menos el griterío de aquellos niños al salir de la escuela. Mientras otras personas buscaban el silencio, por necesidad, por tranquilidad, para mitigar el estrés del día a día. A ella el silencio la deprimía, la sentía como una losa de la que le era muy difícil despegarse. El jaleo de aquellos niños le llenaban de energía que le ayudaba a sobrellevar la soledad que le invadía, los miraba, les sonreía y era feliz. Salían como siempre en manada y corriendo, y ella los observaba. Precisamente esa capacidad de observación le hizo evitar una desgracia. Muchos pasaban casi sin mirar los coches, pero como eran mayorcitos, reaccionaban a tiempo y se apartaban; sin embargo uno pequeño, de unos cinco años más o menos se soltó de la mano de su madre y se lanzó a cruzar la calzada sin mirar. El coche confiado llevaba su rumbo y porque no decirlo iba un poco rápido. Ella desde el otro lado de la calle se imaginó la escena y en su cabeza vio el atropello inminente. Sin pensárselo y como si alguien o algo le empujara fuerte, se lanzó de un salto sobre aquel niño, tirándolo al suelo y apartándolo del peligro. El coche frenó pero no alcanzó a ninguno de los dos. Cuando Antonia se percató del salto que dio para alcanzar al niño, no se lo podía creer; pero si, hizo aquel prodigio y salvó al niño. La madre asustada y chillando, llegó corriendo y levantó a su hijo y a la pobre mujer del suelo, sin apenas creer que el niño se salvara de un atropello seguro. Todos los demás niños aplaudieron a rabiar, anonadados ante lo que vieron sus ojos, y a Antonia la convirtieron en la mujer más feliz del mundo al menos por unas horas, y eso, no se pagaba con nada. En realidad ni ella misma sabía que fuerza la empujó a realizar aquel salto prodigioso; pero daba gracias por ello, porque de seguro que a partir de entonces le cambiaría la vida.

miércoles, 15 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO



YO TENGO UN SUEÑO



Tengo un sueño, donde el mundo acaba, lo destruimos entre todos, la contaminación llega al máximo por culpa de los gobiernos que hicieron caso omiso de lo que pronosticaron años atrás. La gente comenzó a llevar máscaras para poder respirar, y se cubría de ropa fabricada con unos materiales especiales para no quemarse por los rayos de sol, porque la capa de ozono ya no existía.

Una nave espacial recoge a los últimos habitantes y los lleva a un planeta con las mismas características de la tierra, que hacía tiempo descubrieron en otra galaxia Quedaban pocos seres humanos, la mayoría murieron sin remedio; estos últimos tuvieron suerte y montaron en esta nave, que tardaría un año en llegar a su destino. Allí comenzarían de nuevo y tal vez si habían aprendido la lección, no regresarían las guerras, la especulación, y el reparto de la riqueza sería equitativo. Todo el mundo tendría sanidad y educación gratuita y existiría una democracia plena, podrían opinar sobre todo, y se decidiría lo mejor para la mayoría. Dicen que es un planeta verde, con mucha agua, vamos, como el nuestro hace miles de años. No se han observado señales de vida como la nuestra, lo máximo, pequeños animales que la habitan. Ideal, un planeta completamente virgen y dispuesto a ser habitado. El camino es largo; pero merecerá la pena.

En ese momento despierto y me queda un mal sabor de boca, ¿sería posible algo así? Tal vez; pero lo que no me quedaba nada claro era ¿seguro que habremos aprendido la lección, o la tentación nos haría regresar sobre nuestros pasos? Ya veremos, yo, seguro que no lo veré.




miércoles, 8 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO



EL ARTE DE OBSERVAR

Cola para observar el final de
Autor: ELSILENCIO

No se que hago yo aquí, somos como borregos, donde hay una cola, vamos todos detrás; pero bueno… de todas maneras debe haber alguna cosa que valga la pena, porque los que suben, están mucho tiempo contemplando lo que sea, aunque desde aquí no lo veo. Lo extraño es que no observo a nadie bajar, seguro que otra escalera se encuentra en la parte oculta.

Vaya sala tan vacía, sólo el logotipo del título de la exposición reflejado en la pared. Estos artistas cada vez son más ridículos, tan simple lo quieren hacer todo que raya en lo absurdo. Ya llega una señora al final, su sombra se refleja encima de mi cabeza. Lo que no entiendo son las caras de las personas que me preceden, cabizbajos y taciturnos; pues si no quieren ver lo que sea que hay, que desaparezcan, ya son ganas de hacer cola.

Ya me queda poco para llegar al final, seguro que veo la escalera de bajada, tiene que existir sino no entiendo… Estos escalones cuestan de subir, son muy empinados; pero mucho, desde abajo no me los imaginaba así. Venga ánimo, sólo me queda uno y llego... Madre mía que luz tan enorme, no veo nada; pero nada, me siento inundado por ella, es precioso, de pronto me siento ligero, no peso, voy desapareciendo por momentos, alguien me coge la mano, son seres iluminados, llenos de luz. Entonces me miro, y yo… también lo soy, formo parte de ella, yo soy, esa luz.



miércoles, 1 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO



PERSONA QUE ES CURIOSA, TIENE UN REFRÁN PARA CADA COSA.


Como esta semana la cosa va de refranes, he decidido escoger dos que son muy antagónicos.: “A quien madruga Dios le ayuda” y “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Según la Real Academia Española, un refrán es un dicho agudo, sentencioso y de uso común. Aunque parece que no tienen nada que ver estos dos, yo le he buscado la relación.

Como estamos en crisis, las colas del INEM están siempre llenas, tanto para buscar trabajo, como para que le den a uno una pequeña paga y pasar estos tiempos de vacas flacas. Uno de estos casos era el de un chico que justo finalizados los estudios de la ESO dijo: -Por fin, se acabó el suplicio, ahora a trabajar, -Iluso de él-. Además éste tenía un problema, era muy vago y le gustaba mucho dormir, total, que el poco trabajo que había se lo llevaba otro, porque llegaba tarde a todos los lados. El padre siempre le decía:- Hijo mío “A quien madruga Dios le ayuda” y le contaba el caso de un vecino suyo que gracias a madrugar encontró en la calle una bolsa llena de dinero; pero el hijo muy listo le respondía:- Pues parece que le fue peor al que perdió la bolsa y madrugó más, así que el padre se quedaba sin argumentos. Lo que está claro es que la ansiedad es muy mala consejera y supongo que este mozo pensaba, que era mejor tener paciencia porque a veces las cosas suceden después de una serie de acontecimientos, en los que no podemos intervenir, así que madruguemos o no madruguemos da igual. el sol saldrá a su hora, o sea que “No por mucho madrugar amanece más temprano”. Este refrán el chico si se lo tomaba al pie de la letra y no se preocupaba en absoluto.

El padre cansado de la actitud del hijo decidió darle una lección, y una noche de las muchas en que el chico llegó bien tarde de una juerga, con todo el dolor de su corazón le cerró la puerta y hasta cambió la cerradura. El pobre se pasó la noche en la escalera y ya de madrugada cansado y sin poder dormir, decidió regresar a la calle. Aun no había amanecido, el sol salió como siempre a su hora y pudo contemplar un amanecer precioso. A primera hora por iniciativa propia se acercó a las oficinas del INEM y mira por donde le ofrecieron un puesto de mozo de almacén en una fábrica cercana. Se presentó y consiguió el trabajo, no sin antes advertirle el dueño que la puntualidad era muy importante, porque sino sería castigado y lo echarían rápidamente. El chico algo compungido le contestó:

-No se preocupe no llegaré tarde.

En este caso el primer refrán le fue bien a nuestro protagonista; sin embargo comprobó que el segundo también le ayudó a ver una maravillosa puesta de sol; aunque tuvo que esperarse un poco para disfrutarla.