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domingo, 15 de marzo de 2009

UN DOMINGO TRISTE


La música clásica tiene un encanto especial. Cuando escucho alguna pieza del periodo barroco, como “Las cuatro estaciones” de Vivaldi, pienso: - Esta es la prueba de que Dios existe y que ha inspirado muchos compositores. Cuando cierras los ojos y escuchas La Primavera o El Invierno, encuentras la prueba irrefutable de que estoy en lo cierto. Puede existir música más o menos buena o mala; pero lo que está claro es que la clásica es diferente. Hoy después de un sábado literario tan divertido me he puesto un poco sentimental y trascendente. A veces pienso : -Qué corta es la vida y que poco la disfrutamos. Son estos pequeños momentos los que te llenan tanto, que querrías que duraran siempre.

Los domingos, no se si os pasa a vosotros, me pongo algo triste, no se si es porque cuando viene el lunes y entro en la clase con esos adolescentes me decepciono bastante. No quisiera que fuera así; sin embargo lo es. Mirar que la asignatura que yo doy debía de ser algo placentera, - “Visual y plástica”-, pues no hijos, nada más lejos de la realidad. La mayoría, aunque no a todos los chicos, no les motiva, y tienen una mandra encima que no os podéis imaginar, por lo que has de hacer un trabajo titánico para conseguir que realicen alguna cosa. Menos mal que siempre hay dos o tres, no más,- no os vayáis a pensar- que responden, y es entonces cuando pienso: ¡Por esos, si, por esos vale la pena!

13 comentarios:

Teresa Cameselle dijo...

Tú misma has dado con la clave, Carmen, piensa en esos dos o tres que sabes que te responden, y no te amargues por los demás, ellos se lo pierden.
Besos

Mercedes dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mercedes dijo...

Carmen, tuve una profesora de lengua buenísima. Sin embargo, a la gente no le interesaba lo más mínimo todo el entusiasmo y buen hacer con el que aquella mujer impartía las clases. Sin que ella lo supiera, yo me bebía sus palabras, lo anotaba todo, ni parpadeaba. A veces, ella se cansaba de hablar para las paredes y nos ponía alguna tarea para mantenernos al menos en silencio. Y era cuando yo me perdía todo aquello que quería aprender. Yo era muy tímida y nunca le dije que no me parecía justo que se tuviera más en cuenta a los que no atendían que a los que queríamos aprender. Y los tenía más en cuenta porque decía que para cuatro no gastaba saliva. Ya ves y yo que pensaba que el día que me dieran el Nóbel ya tenía a quién dedicárselo...

El comentario anterior lo he borrado yo; metí un gambón crudo y lo he sacado, jajaj

besos de casi lunes. Mañana, mañana es un gran día...

Susana dijo...

Carmen. Éstoy con lo que te dice Teresa, y con lo que tú misma te dices: sólo por esos dos o tres que responden tu trabajo merece la pena.

Yo no soy maestra, pero por mi trabajo he de impartir cursos a adultos a los que casi nunca les interesa lo que les cuento. Pero a veces, solo a veces, al final de una sesión en los que algunos incluso SE DUERMEN (y esto es verídico. No sabes qué frustrante), alguien se acerca y me dice que he conseguido despertar en el una cierta preocupación por lo que les acabo de contar, o que lo he hecho bien, o que "gracias por implicarme tanto", y entonces yo también se que estoy haciendo algo positivo.

Ánimo guapa!!!

Besos

Carmen Andújar dijo...

Gracias chicas por vuestro ánimo. La verdad es que tienes razón Mercedes, ahora mismo se le da más importancia a los que no atienden que a los pobres que quieren aprender algo. Allí en mi centro tenemos personal, que se supone que ayuda a los que les cuesta un poco; digo se supone porque cuando los necesitas no los encuentras. Ahora, para los gamberros y desganados, no tenemos soluciones y nada más nos toca aguantarlos, para que no los aguanten sus padres.
En fin, gracias por escucharme chicas.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Pues yo como alumno me quiero poner del lado de ambos, pero como quizás sea futuro profesor... jaja.

Yo creo que el sistema tiene la culpa, pero también algunos profesores (la mayoría 50%, están tan desilusionados que acaban siendo peores profesores que alumnos sus alumnos) Y por supuesto, hay una excesiva vagueza por parte de los alumnos en lo que hacer "algo" supone un gran esfuerzo que no se está dispuesto a realizar.

Yo te envío ánimo, sigo por esos "cuatro gatos" pero sobre todo, porque entre algunos de los otros, quizás le hagas inculcar (aunque sea como una especie de mensaje subliminal) el arte, ese arte que es tan necesario para hacer respirar el alma.

En fin, un beso,
Juanma

Maat dijo...

Hola, Carmen. Seguramente, mientras escribo mi comentario estarás descansando. Pero me apetece dejártelo para cuando regreses por aquí. He leído tu entrada y quiero decirte que te entiendo perfectamente. Durante 15 años he trabajado en un centro escolar como administrativa y he vivido multitud de horas con los profesores y sus problemas derivados de la profesión. Y entonces no estaba el alumnado como ahora. Tengo entendido que es la profesión -actualmente- que más bajas por depresión soporta. Y no me extraña nada. Es más, comprendo que sea así.
Lo importante cada dia es que cumplas con lo que te propongas y estés satisfecha de tí misma. Y aunque ahora no lo veas, seguro que "algo" va quedando.
Y procura que no hayan más domingos tristes. Día que pasa, no vuelve.

Un fuerte abrazo.

Maat

Celia dijo...

Hola Carmen.
Que eres una mujer sensible, no hay duda. Y siendo así, todo llega al alma con mucha fuez, y queda herida por circunstancias que a muchos otros, ni siquiera les roza.
Me encanta la música. Pero por mas que pienso no sabría decirte cual es mi preferida. Depende del momento.
En cuanto a ser Profesora, hoy en día, tu profesión es para quitarse el sombrero. Todo es tan diferente... aquellos años del respeto al profesor, ya son historia.
Un abrazo, amiga, y mucho ánimo.

Ave Mundi Luminar dijo...

Carmen,

Entiendo perfectamente esa tristeza del Domingo (compartida por cierto), ante las perspectivas de un lunes en el que lo único que llará tu clase será un conjunto de borregos ciegos, orgullosos de serlo.

Entiendo perfectamente esa sensación, yo la viví durante algunos años... sin embargo, estoy seguro de que alguno apreciará más pronto que tarde alguna enseñanza de las que desees transmitirles... el tiempo circula... para todos...

En fin .. no te cuento nada que no sepas....

Saludos ...

Carmen Andújar dijo...

¡Cómo os quiero a todos!¡Sois maravillosos y la mejor terapia!.
Juanma, es verdad que algunos profesores están tan desilusionados que ya pasan; pero también es verdad que frente a la poca ayuda que tenemos acaba uno quemándose. Yo intento hacerlo lo mejor que se.
Maat, desde el lugar que tú estuviste, se ven las cosas muy bien y percibes los dos lados de la barrera. Gracias por tus ánimos.
Celia, la verdad es que si que soy bastante sensible y es por eso que intento transmitir esta sensibilidad; pero a veces ¡es tan difícil!. Gracias por tus ánimos.
Ave Mundi, me alegro de verte por aquí Eso que dices es lo que yo creo, que algo quedará y por esa misma razón continuamos intentándolo.
Un beso a todos y todas

izara dijo...

No son tiempos faciles para la enseñanza, pero tampoco sabemos muchas veces hasta donde llega la huella que dejamos.En el anterior sabado literario yo hice, una entrada sobre mi antigua escuela y hace 37 años que sali de ella.
Animo Carmen y un abrazo.

Ricardo dijo...

Gracias Carmen por tu entrada en mi blog. Yo también sé por experiencia lo duro que es dar clase, cómo un par de chavales pueden hundirte. Si no fuera por esos que se interesan de verdad y valoran tu esfuerzo muchas veces piensas que no sirve para nada lo que haces, así que ¡ánimo y adelante!

Un beso.

Sol y luna dijo...

Hola amiga tenía tiempo sin visitarte, es dificil educar, pero si hay aunque sea uno, por ese uno tenemos que luchar. Un saludo lleno de sol y de luna.