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viernes, 5 de marzo de 2010

SÁBADOS LITERARIOS DE MERCEDES



PERDIDA EN LA GRAN CIUDAD

A Laura no le gustaba mucho ir en coche por Barcelona, el aparcamiento estaba fatal y además le costaba reconocer las calles; aquel día no tenía más remedio que decidirse y cogerlo, iba cargada de libros y material para las oposiciones, el camino lo conocía muy bien y tenía entendido que donde realizaban la prueba era posible aparcar. ¡Pobre ilusa! Nerviosa, pero animada en aquella jungla de asfalto llena de coches, agarra el volante con decisión y va sorteando a todos aquellos coches que parecen estar en una carrera de fórmula uno. En cada semáforo, los rugidos de los motores son atronadores, preparados para salir a toda mecha cuando éste se abre. El momento más fulgurante es cuando se cruza la calle Aragón con la Diagonal, hay tal cantidad de automóviles que asusta de verdad; aunque una vez pasa este obstáculo, todo va como la seda. Por fin ya está en la calle Carlos III y llega al centro. Sin embargo, ¡oh, desilusión!, el vigilante le indica la imposibilidad de aparcar dentro y que se busque la vida. ¿Y ahora qué? No tiene ni idea de dónde ir, y comienza su odisea por la gran ciudad; vueltas y vueltas, cinturón de ronda arriba, cinturón de ronda abajo, llega a la altura del campo del Barça, Ya no puede más, baja del coche y comienza a preguntar y preguntar. Después de tantas peripecias, consigue volver al punto de partida y, con una cara de lo más compungida, le pide al vigilante que le permita aparcar. Éste, tocado en su fibra sensible, se compadece y se lo permite.
Menos mal que, como dice el refrán: “Bien está lo que bien acaba”. El examen fue bien y para celebrarlo se fue con sus amigas a la Plaza Cataluña; en concreto a pasear por las Ramblas. Y después a relajarse en uno de los tantos chiringuitos que te encuentras a lo largo de ellas, allí se divirtió y acabó por olvidar toda aquella aventura, que ojalá nunca más volviese a repetir.

22 comentarios:

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Historia sencilla, llena de la cotidianidad de los tiempos actuales. Me gusta que tenga final feliz.
Un beso,
Juanma

Teresa Cameselle. dijo...

El espanto cotidiano de cualquier ciudad, jaja, buscar dónde aparcar es la peor pesadilla (yo me he pasado al autobús ya hace meses).
Un beso, Carmen.

Quien Sabe... dijo...

Leer tu relato me hizo recordar el verano pasado cuando caminaba por la mayor parte de las calles de Barcelona. Recordaba el tráfico y sentía a la pobre Laura, allí frente al volante. Menos mal que todo acabo bien y esperemos que no tenga que volver a repetir.
Besos

Any dijo...

El tránsito es un desastre en todas partes. No manejo, pero veo como reniegan los automovilistas todos los días, igual que Laura la de esta historia.
un saludo

Balamgo dijo...

Lo cotidiano parece ser que nos abruma.No por conocido, deja de ser un gran engorro.Aunque muchas veces tenga final feliz como tu historia.
Un abrazo.

Mon dijo...

Trepidante en su lectura, este relato es reflejo de un detalle de los dias en Barcelona.

Me gusta! Me puse de los nervios! jaja

Nos leemos.

Carmen Andújar dijo...

Gracias a todos y todas. El transito es lo peor de esta gran ciudad, o te lo tomas con calma o estás perdido.
Un beso

Mercedes dijo...

Mejor que todo haya terminado bien. La protagonista se lo merecía. Vaya desesperación lo de dar tantas vueltas con el coche para llegar al mismo sitio de donde partió (muy sutil lo que cuentas; genial).
Abrazos de aparcamiento privado.

CAS dijo...

Y yo cómo haré para no acordarme de Laura y su desespero, el día que visite Barcelona...? Me acompañas, así no me asusto tanto?
jajaj

besotes y un gusto verte.

rosa_desastre dijo...

haciendo una similitud...me veo a Sisifo con su piedra, para llegar a ninguna parte, como perderse por las calles de barcelona.
Un beso

maria jose moreno dijo...

jajaja...has reflejado a la perfeccion el mayor terror de la gran ciudad, el tráfico. Si la ciudad es grande como Barcelona, es malo, pero si es pequeña como Cordoba y ademas tiene intenso trafico, ya es la repera.
Bueno Carmen, felicidades por tu relato ameno y real.
Besos

José Ignacio dijo...

¿Como podía imaginar que encontraría aparcamiento en Barcelona?
Yo cuando voy lo dejo en Mataró.Hasta pronto

Carmen Andújar dijo...

Gracias chicas y chico. Desde luego lo de aparcar esta mal, aunque pensó que algún hueco encontraría, ¡pobre!
Un beso

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

!!Carmen!! acabo de pasear las Ramblas, por suerte no tenía oposición. Sin embargo me apretaron y me pisaron, no obstante, comí a gusto donde el casco antíguo...Ayyy, ciudades que llevamos en la sangre, si las perdemos de vista, las recuperamos buscando, rastreando, porque están, aunque escondidas entre la confusión absoluta. Me has regalado lo que acabo de ver hace tres horas, casi lo tengo de nuevo perdido. Gracias Carmen de mi alma, bsitooo.

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

AVISO IMPORTANTE DE TÈSALO.
ACABO DE RECIBIR UN MENSAJE DE TÈSALO EN EL CUAL ME DICE QUE DESDE AHORA,"LOS JUEVES UN RELATO" PASA A MANOS DE ESTE MARAGATO AMABLE Y AMIGO. ASÍ MISMO ME PIDE QUE LO HAGA PASAR...
GUUUUS, BUEN CONDUCTOR, SEGURO, A ver ¡qué temas inventa para estrujarnos el cerebelo!
!Ave! GUS, y un bsito muuuuy dulce para Tèsalo, el inefable creador de "los jueves" Le esperamos cuando quiera, que se recupere, que descanse, eso antes que todo. Ánimos Tèsalo.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Natalia guapa. Las Ramblas tienen un encanto especial que sólo se siente cuando se pasea por ella.
Siento lo de Tesalo, espero que se recupere pronto. Seguro que Gus lo hará muy bien.
Un beso

mar dijo...

Muy bueno Carmen
Fiel reflejo de lo que pasa diariamente en cantidad de cuidades, gran afluencia de coches y escasez de aparcamientos, por eso es mejor moverse en transporte público cuando se va a una gran ciudad
Un beso de Mar

Celia dijo...

Hola guapina.
Un gran ciudad tiene esos problemas. Tú los has descrito de maravilla.
Un abrazo y gracias por este "real" relato

alfredo dijo...

...¡¡Yo quiero perderme, por las calles, los parques, las playas, los barrios de Barcelona.!!

Pero, sobre todo, ¡¡Quiero perderme por la Plaza del Diamante!!

Un fuerte abrazo

Susurros de Tinta dijo...

Si las grandes ciudades parencen inhóspitas a pié, en coche ya ni te cuento, odio conducir en la ciudad, buscar aparcamiento, los conductores sin paciencia y con tantas prisas, me he visto metida en el coche sin encontrar aparcamiento y teniendo que llegar a tiempo al exámen y me he angustiado, menos mal que tiene final feliz, miles de besosssssssssss.

gustavo dijo...

te cuent0 un cuent0, carmen andujar:
me levant0, y si est0y trabajand0, una vez puest0 el m0n0 d epe0n de albañi, c0j0 e d0s pies y lleg0 a mi destin0...mi puebl0, vezdemarban, tiene un li0 que tu n0 veas...¡t0ta, s0m0s 600 habitantessss!!!
medi0 bes000

Carmen Andújar dijo...

Gracias Mar, Alfredo, Susurros, Celia y Gustavo. Lo de encontrar aparcamiento es un verdadero trauma, hay que tener una paciencia infinita.
Un beso a todos.