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miércoles, 16 de marzo de 2011

ESTE JUEVES UN RELATO




EL CONCIERTO

Aquellos violines sonaban de una manera melodiosa, siguiendo el ritmo andante que les marcaba el director de orquesta. El Adagio de Albinoni lo había oído infinidad de veces; pero esta vez era especial, su hija estaba como violín concertino, no se lo podía perder. Siempre que escuchaba música clásica, cerraba los ojos y dejaba sólo el sentido del oído dispuesto a recibir con agrado las notas que componían el concierto. Comienza el violín, alargando lentamente los primeros acordes, para que puedas paladear aquella melodía, preparando el ambiente para llegar al clímax, subiendo poco a poco el tono de la misma hasta llegar al punto más alto, todas las cuerdas, -violines, violas, violonchelos y contrabajos- acompañan al concertino, convirtiendo la música en algo difícil de explicar, simplemente se ha de sentir, no hay conocimiento sino sentimiento. Después del gran clímax, un suave balanceo contornea todos los instrumentos acompañados pos sus dueños, transportando finamente las notas, ligándolas unas con otras, disminuyendo su sonoridad para volverla a recuperar más tarde. Nuevamente el concertino se alza como primera figura de la orquesta, componiendo un solo que te hace vibrar de emoción. Cuando acaba el concierto, la relajación y bienestar es tan grande que desearías que no finalizase nunca, tus manos aplauden sin parar esperando una repetición a la que los miembros de la orquesta no se pueden negar, por fin llega y vuelves a disfrutar, esperando con deleite la próxima ocasión en la que poder escuchar una obra tan sublime como ésta.

27 comentarios:

LUNA dijo...

Nunca sabremos si el concierto fué así de sublime, tal como lo describes, con tantos matices o era el orgullo paterno de escuchar como ese violin llevaba todo el peso del concierto...

he disfrutado mucho.
Besitos

MARISOL dijo...

Acabo de oir el adagio a través de tu descripción. Esta melodía tiene la virtud de ponerme triste o alegre según el ánimo que llevo, así que supongo que conecto mucho con ella.Imagínate si, como en tu relato, mi hija fuera el concertino !
Buen concierto el tuyo. Besos.

V.Nas dijo...

La vivencias personales en un recinto acústico para la música son únicas e intransferibles, unidas al orgullo tienen que resultar tal y como las defines "un climax".
Un gusto leerte.
Mariví

Carmen Andújar dijo...

Gracias chicas, pués si, mi hija toca el violin; pero no es concertino, cuando la oigo tocar, me encanta, imaginaros si la oyera tocar este adagio tan precioso.
Un beso

Primavera dijo...

Me pone triste esta musica pero contigo la escuche distinta fue al reves, me gusto la forma que le has dado al relato..magnifico.
Primavera

San dijo...

Música sentida hasta embriagarse y para colmo interpretada por quien más se ama, eso es dar el Do mayor.
Un disfrute total.
Besos Carmen.

Susurros de Tinta dijo...

Sin duda alguna un concierto es una experiencia asombrosa, si a ello se le añade el amor y el orgullo de un vástago ejecutando la pieza resulta un relato en el que hay que hacerse de baberos, ¿no?, me has dejado una sonrisilla que seguramente ilumine este día tan nublado, miles de besossssss

Solitude dijo...

A esta melodía, tan especial, se une la emoción del debut. Sin duda alguna, un momento memorable, como director y como padre... Un adagio que pone música a los recuerdos; tristezas y alegrías, en las notas de Albinoni, se funden en la descripción de tu relato.

Leerlo ha sido como oirlo, oirlo y leerlo, una gozada.

Un abrazo, Carmen

Natàlia Tàrraco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Natàlia Tàrraco dijo...

La hija como violín concertino...y el adagio, confluencia de maravillas inolvidable, nota a nota.
A mi me provoca una intesísima melancolía, un mecerme sobre una góndola como en "Muerte en Venecia", un dulcísimo arrullo acompasado que se ondula cual olas o se aquieta y suspira.
Carme, me pone triste, no puedo remediarlo, solemos asociar la música con momentos de nuestra vida, en el adagio siento la despedida que ofrecí a mi madre junto con el "imagine" de Lennon.
Otra canción "Sunny" cantada por Robert Mitchum que menciona del adiós al hermano fallecido, sin embargo, cosas de la vida, me recuerda otras sensaciones, uyyyyy, muyyy románticas.

Petons amiga meva, ha estat un plaer.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Primavera, San, Susurros, Solitude y Natalia. El amor es una parte muy importante del relato, y si se une la música clásica, lo más.
Es triste si, pero es tan bonita.
Un abrazo

Pepe dijo...

De emociones se trata. La música tiene la facultad de proporcionarnos emociones, de excitar en nosotros los estados de ánimo, y así, el llanto, la tristeza, la alegría, la euforia, la pasión, la ira, nos inundan de su mano. Si además, esa música es interpretada por una hija, las sensaciones alcanzan alturas inimaginables.
Un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Me pongo en el papel de padre e imagino un sufrimiento, que todo salga bien, valorando hasta los matices más finos del sonido de ese violín y terminando tan agotado y euforico como la concertista. O mas. Y la satisfacción.
Eso he sentido leyendo tu relato, amiga. Un beso

Matices dijo...

Este concierto fue mi primer contacto con la música clásica, no se que tiene pero me da mucha tranquilidad... Hoy mientras te leía lo puse y sentí lo que expresas desde tu visión.
Mi peque lleva dos años de aprendizaje con el chello. ¡¡Quien sabe!!, lo mismo algún día estas sensaciones serán reales.
Gracias, ha sido un regalo...

Besos

Carmen Andújar dijo...

Gracias Pepe, Juan Carlos y Matices.
Yo descubrí esta música cuando fui a comprar un disco de Bach, en concreto la sinfonía de la suite nº 3. En ese disco estaba el adagio de Albinoni y cuando lo escuché me gustó aun más.
Un abrazo

gustavo dijo...

te describo en breve: oficina b, tv con el volumen quitado, de fondo el adagio de albinoni...en el recuerdo tu texto, el cual acabo de leer hace un minuto...
y mi comentario real, carmen, es que me has hecho estar escuchando ahora esa obra...
medio beso.
ha terminado ya. casi 10 minutos de belleza.

CAS dijo...

"No hay conocimiento, hay sentimiento"
Una verdad absoluta al momento de oir música. Se puede tener mucha técnica, pero si no hay emoción que impulse la música, "garra", vivencia... la música puede sonar muy hueca.
Tu relato tiene una sonoridad especial, y nos deja algo en el corazón muy valioso: sentimientos.
Un fuerte abrazo.

Any dijo...

Aquel violín sonaba especial porque era el de su hija. El violín es uno de mis instrumentos preferidos, me hubiera gustado aprender a tocarlo.
Imagino la emoción que será escuchar a tu propia hija tocándolo. Sos afortunada.
un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Gustavo, Any y Cas, es lo que he intentado desprender con mi relato, emoción y sentimiento que es lo que existe cuando se escucha buena música.
Un beso a los tres.

Ceci dijo...

Ay! y es que la buena musica tiene esa virtud! De exsaltarnos el alma. Si hasta parece que el pecho va a estallar de tanta respiración y lágrimas contenidas. Y uno mira a los costados para ver si hay piedra libre para soltar esas lágrimas nomás! Y despues quedar sedadito, relajado y extasiado.
Hermosa esa sensación que has traido hasta este jueves Carmen.
Te dejo un gran beso

Gastón D. Avale dijo...

Cuando me puse a leer no pensé que iba a ser así el relato... me sorprendió entero. lo disfruté con música de bach de fondo... besos!

Teresa Cameselle. dijo...

Un concierto lleno de sentimientos, por la música y por la intérprete y su rendido admirador.
Un beso.

Celia dijo...

Hola Carmen.
Siempre los protagonistas de nuestros bellos sentimientos son, nuestros hijos.
Me imagino la escena, y no porque me la imagine así porque sí. Sino porque la has descrito perfectamente.
Un besín

Carmen Andújar dijo...

Gracias Ceci, Gaston,Celia y Teresa. Me alegro haberos descrito bien esa sensación que siento cuando escucho este adagio.
Un abrazo

El Desván de la Memoria dijo...

Bravo, Carmen, una interesante descripción a través de las sensaciones auditivas. Se siente muy cercana, como si asistiéramos a ese concierto.
Un abrazo,
Ramón

Carmen Andújar dijo...

Gracias Ramón, celebro que te guste. he intentado que a través de la descripción conseguir acercar al máximo la sensación de sentir esta música.
Un abrazo

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Sabes que me hubiera encantado narrar esta historia, despacio, al ritmo del adagio, sublime obra.

Hacía tiempo que la había olvidado, y me la pondré como favorito en el youtube para tenerla presente un poco más.

Saludos, estoy poniéndome al día después de mi liberación al terminar por fin el curso de turismo.