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lunes, 3 de noviembre de 2008

¡QUÉ MELODÍA!

Siempre que estoy sentada a la orilla del mar, lo primero que hago es cerrar los ojos y sentir el murmullo de las olas cuando rompen en la arena. Es una sensación tan bella, te transmite tanta relajación, que no piensas ni oyes nada; la mente se queda en blanco y querrías que ese momento durara para siempre.

La verdad es que a mi no me gusta en exceso la playa, más que nada por el calor que hace; pero de noche es otra cosa, los sonidos se subliman, la oscuridad logra que el agua se funda con el cielo y la tierra, y sólo estás tú y aquella melodía que va sonando rítmica y pausadamente, que poco a poco vas interiorizando y convirtiendo en parte de ti misma. Es una excelente forma de encontrar aquel silencio que muchas veces buscamos, para el que no hallamos el momento ni el lugar donde podamos estar a solas y sin distracciones.

En una sociedad donde la prisa y el conseguir las cosas sin esfuerzo está de moda, de vez en cuando es imprescindible hacer un alto en el camino y meditar sobre nuestro papel en ella. Hay personas que piensan en huir al campo, retirarse unos días y volver renovados de energía. Es una buena manera; pero yo os aconsejo, los que podáis, os acerquéis a la playa más cercana al atardecer, os quedéis mirando al infinito, cerréis los ojos y os dejéis mecer por ese rumor embriagador del agua que os transportará a otra dimensión, y los que no os encontréis al lado de una playa, también podéis aproximaros a una montaña cercana, sentaros y observar la gran inmensidad de paisajes que os rodean y frente aquel silencio, dejaros mecer por la brisa y el canto de los pájaros, ya veréis lo bien que os llegaréis a sentir.

10 comentarios:

Felisa Moreno dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Carmen, la playa adquiere su mayor encanto al atardecer, cuando apenas quedan bañistas y el mar parece sonar más claro y fuerte.

Un buen texto, que me produce hermosas sensaciones.

Un saludo

Carmen Andújar dijo...

Felisa,te agradezco tu comentario. Es verdad que el mar es único para conseguir un momento de paz, y así lo he querido expresar.

Mercedes dijo...

A ver si encuentro una foto chula del mar y te la mando, Carmen, por si la quieres poner de salvapantalla.
Muy bueno tu escrito.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Mercedes, me gustará mucho recibir esa foto del mar.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Mercedes, me gustará mucho recibir esa foto del mar.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Carmen,

Yo suelo hacer eso del mar, yo tengo mucha suerte porque vivo enfrente de él,

De esas "puestas al mar" han salido algunos de mis poemas, no sé, cuando consigues evadirte es increíble lo que hace el mar.

Besos por recordar ese bello momento,

Juanma

Teresa Cameselle dijo...

A mí me gusta la playa por la mañana temprano, cuando aún no llegan los bañistas, aquí en el Norte donde el aire es fresco hasta las once aunque sea en agosto, pasear por la arena fría y respirar el aire salado con el sonido de las olas y los chillidos de las gaviotas de fondo, simplemente una maravilla.

Carmen Andújar dijo...

Tú también tienes esa suerte, el mar es una maravilla, te hace sentir muy a gusto; pero también si una cierra los ojos y agudiza el oido, la verdad es que puedes escuchar sonidos de lo más variopintos.

annapoblenou dijo...

Carmen creo que es mejor tu pintura que los comentarios.
Me da la impression de un diario, para mí es demasiado personal. No sé jo no entiendo.

Celia Álvarez Fresno dijo...

Hola Carmen. Me encanta tu texto.
Yo vivo al lado del mar Cartábrico. Es un poco bravo, pero me encanta.
Saludos