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miércoles, 6 de octubre de 2010

ESTE JUEVES UN RELATO "PÁGINA 24 TERCERA LINEA


Frase sacada del libro “La sombra del viento” Los dedos le olían a canela

EL PASTEL

Los dedos le olían a canela, llevaba tantas horas en aquella cocina haciendo postres, que lo más normal era que aquel perfume invadiera todo el ambiente, incluso su persona. Desde que entró en ese trabajo su agotamiento iba en aumento, tenía una jornada laboral eterna, no se acababa nunca, y que decir de su jefe, el hombre perfecto, todo lo que le rodeaba era imperfecto, criticaba y criticaba, no había nada a su gusto, era capaz de hacerte repetir un postre hasta que él consideraba que estaba adecuado para aservirlo a un cliente. Quien le iba a decir que después de trabajar durante años en una cocina como chef, aquel restaurante cerraría y se tendría que buscar la vida, volver a empezar, nunca mejor dicho, de jefe a una simple ayudante. Llevaba bastante mal lo de ser mandada, no se que se creía aquel tipo, ella sabía cien mil veces más y la ponía en ridículo; pero estaba atada de pies y manos, necesitaba el dinero, la hipoteca le ahogaba y ya había probado lo que se sentía cuando no tenía trabajo, y la verdad, es que no era una sensación muy agradable.

Hoy, aunque sonara un poco extraño estaba contenta, el pastel de limón le quedó perfecto, se podría añadir a la carta de nuevos postres, porque éste llevaba un toque de menta que lo hacía diferente. Lo cogió con cariño y lo fue a depositar en la nevera; pero unas manos le agarraron del brazo.
- Espera un momento, he de probarlo.- dijo el chef

Su cara era un poema; pero no tenía más remedio, cedió. El chef acercó la cuchara a la boca e hizo un gesto de desagrado.

- Muy picante, repítelo.

En su cabeza resonó: Repítelo, repítelo… Silencio, volvió a coger el pastel y lo colocó en el frigorífico. El chef la miraba incrédulo, Detrás de ella una cacerola de bastantes dimensiones esperaba para la próxima comida, la agarró con fuerza y sin mediar palabra la estampó sobre su jefe, que cayó como un saco al suelo. Lo miró impertérrita, salió por la puerta y no volvió a pisar nunca más aquel restaurante.

27 comentarios:

Mari Carmen dijo...

A veces es lo mejor que se puede hacer, desde luego. Ante arrogancia y desconsideración, cacerolazo que te parió, y allá te las compongas.

Me ha gustado mucho, Carmen :)

Un abrazo

Verónica Marsá dijo...

He leído el libro y me lo dejé antes de terminar... pocas veces lo hago. Será cuestión de retomarlo.

OLEeee, eso es carácter, sí señora!
Ninguna agresión sin respuesta!

Bravo y valiente texto.
Menuda imaginación!

Beso.

Primavera dijo...

Que me estan dando ganas de comer un pastel de limon....
Voy a mirar de buscarlo porque me gusta la tematica del libro...lo que le hizo al jefe es lo que muchas veces con el pensamiento le hacemos ja ja
Bravo por el.
Primavera

Carmen Andújar dijo...

Gracias chicas. He querido poner un poco de creatividad al asunto. Desde luego no se parece nada a la temática del libro; pero de eso se trataba.
Un beso a las tres

alfredo dijo...

He leido el libro y puedo retificar lo que dice Mª Carmen, no hay ni pasteles de limón ni cacerolas estrelladas en la cabezota del jefe. Pero te ata a las páginas y no te suelta hasta la madrugada siguiente.

Divertido giro el de la canela al limón.

Besos

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Carmen, tú y yo topamos en fogones, que casualidad.
Por las calles de Barcelona, a la guarida secreta de los libros, a las pequeñas tiendas y a la estilografica soñada, me llevó ese libro, llovía mucho y en la cocina donde se esfuerza la cocinera, rezumaba aceite de fritangas la boca del jefe.
Siempre es evocar escribir, algo, me he sentido, no sé por qué, andando con ella por las calles empedradas, relucientes bajo la lluvia esas calles cerca de las Ramblas. Después del solemne portazo a los abusos, huele bien la vida nueva. Petonets, ens veiem.

Celia dijo...

Oye... así me gusta. Con caracter.
La Sombra del viento, me aburrió un poco, sobre todo al principio. Pero tu relato ha sido la mar de entretenido.
Un beso.

CAS dijo...

Ja, jaja.. genial. Una mujer de cacerolas tomar!!!!
Buenísimo el giro y lo ágil del relato. La escena final: LA MEJOR!
Besotes
p.d. me quedé con ganas de probar el pastel de limón....

Teresa Cameselle. dijo...

Ay, mejor me callo las ganas que tendrán (tendremos) más de una de hacer lo mismo, jajaja.
De jefes insoportables está el mundo lleno, y hacen falta más mujeres con resolución como la tuya.
El libro escogido, claro, es fuente de toda inspiración. Casi pefecto.
Un beso, Carmen.

Inma Brujis dijo...

Cualquiera la dice que se la han quemado las lentejas jajaja, vamos que te mete la cabeza dentro de la olla...
A eso le llamo yo la gota que colma el vaso. Pobre, se quedo en el paro, pero de un relajadooooo....
Besossssssss

Gambetas de lana dijo...

Estoy seguro que desde aquel momento a la mujer le fue muy bien en la vida. Olvidó, a título de despedida, un certero puntín con el zapato, a la entrepierna.
Muy bueno el relato.

Carmen Andújar dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios. A veces algunas personas tienen la virtud o el defecto de sacarte de las casillas.
Un abrazo

Pepe dijo...

He leido el libro. Mejor diré que devoré el libro. Nada de limones, nada de cacerolas, pero si hay un enorme depósito secreto de libros donde seguro que alguno de ellos hablan de jefes despóticos y otros de cacerolazos sonados por parte de cocineros cabreados.
Un abrazo.

Any dijo...

Uhhh torta de limón! que bien me vendría en este momento!
Bien hecho! era lo menos que se merecía el marmota del jefe! que se creía? el rey de los chefs?
Un aplauso para la cocinera y un abrazo para vos, que me hiciste reir con este relato
=D

maria jose moreno dijo...

El libro es divino, aunque bien es ceirto que o lo amas o lo odias. Y tu relato me ha llegado, lo he compartido conforme lo leia.
Besos

gustavo dijo...

he trabajado como ayudante de cocina...a penas si tuve algun jefe asi...menos mal...menos mal...
he tomado este tu relato por la via del trabajo...por la via del jefe insoportable..
¿sabes la de trabajos que he dejado por motivo de tales jefes?
bueno,, he de dcirte que partee de la culpa era mia: no soporto a penas a nadie que me medio maltrate, a nadie...apenas si di segundas oprtunidades nunca...mas...¿acaso gente que pega voces a sus sublaternos se mercn segundas oportunidades?
medio beso, maricarmandujar...
manda pastel
direccion del probador:
gustavo calleja moran
vezdemarban 49848
-zamora-
jajajaj

Carmen Andújar dijo...

Esto de los jefes es lo que tiene, algunos déjalos estar; aunque la violencia mejor no usarla, sólo en los relatos.
Un beso a todos y todasorc

Tésalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tésalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tésalo dijo...

Yo, también he tenido que haberme salido de algún sitio ultimamente.
Me acostumbro, no obstante a existir en medio de estos cambios.
Tampoco llevo bien esos tonos de voz desmesuradamente altos en alguna gente.
Con mis motivos de autoestima, no siempre he conseguido
haberme mantenidoa a flote.
Me gustaría reaccionar más pronto en estos casos.

tésalo

Medea dijo...

Carmen, que bien descrita la situación actual de mucha gente que por culpa de la crisis, el paro, la hipoteca se ven obligados a aguantar a miserables así que se aprovechan siendo conocedores de la necesidad de mantener esos empleos en muchos casos mal remunerados, de gente como tu protagonista, que en otras circunstancias ocuparían cargos de mas responsabilidad pero tienen que aguantar a gentuza como este jefe que bien se merece el cacerolazo y una patada en los mismísimos. Un beso

Carmen Andújar dijo...

Gracias Medea y Tesalo. A veces tenemos jefes que no nos merecen.
Un abrazo

Susana dijo...

Vaya... ¡menudo final! Jajaja. Con el día que he tenido yo hoy quizá debería haber leído tu relato antes. O mejor no...jejeje.

Muy bueno.

Un besote

mar dijo...

Hola Carmen
Que casualidad, estamos leyendo el mismo libro, aunque por lo que veo son de distinto formato porque nuestras páginas 24 y nuestras líneas terceras no coinciden.
Magnifico relato, muy creativo y muy formativo, porque creo que más de una pensamos ahora mismo en alguien que le daríamos un cazuelazo y nos quedaríamos muy agusto.
Un beso de Mar

Mar dijo...

Carmen, desde luego el relato no tiene nada que ver con el libro. Has sido muy original. El libro me gustó pero, no me encantó.
Tu relato me gusta... Si no le tira algo por la cabeza, o se va y punto... es que se lo hubiera tirado yo... Notaba cómo la rabia me iba subiendo.
Me encantó el detalle de dejar el pastel (sólo faltaba eso) en el frigorífico, para tirarle por encima otra cosa.
Creo que me voy a hacer un pastel. Buen fin de semana y hasta la próxima.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Mar, Mar y Susana por vuestros comentarios, lo mejor es quedarse descansada y con el cacerolazo se quedó.
Un abrazo a las tres.

Susurros de Tinta dijo...

Vaya, yo soy más de cuchillo jamonero a la yugular o a los ... bueno, ya sabes, no quiero ser mal hablada en tu casa, jejeje, me has dejado olor a canela, limón y menta, las mismas manos pueden crear algo maravilloso o algo espantoso no?, todo depende de lo que reciban, miles de besossssssss