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miércoles, 31 de octubre de 2012

ESTE JUEVES...RELATO



                            HALLOBLOGWEEN

                          LA  VISITA


  

Siempre he pensado que el alma de los muertos permanece con nosotros; pero lo que es seguro, es que los restos están en el nicho donde los enterraron, por eso parece que si vas al cementerio, parte de esa persona  sigue ahí, y es posible que sienta que lo vamos a ver. Cuando lo visitas de día, las flores y todo el entorno no da miedo aunque si respeto; pero si se te ocurre ir de noche, todos los ruidos se multiplican.

 Precisamente María, un día decidió ir un poco tarde a visitar la tumba de su padre. Sin casi darse cuenta, se hizo de noche,  entonces empezó a oír el ruido metálico del papel de plata que rodea a las flores de plástico, al ser golpeadas por el viento. que aun soplando poco, era suficiente para que aquel ruido resonara por todo el cementerio. María asustada aceleró el paso, aquello le daba mal fario, las manos le sudaban y sentía una presencia muy fuerte detrás suyo. Quería salir de allí; pero nada más hacía que dar vueltas, había perdido el sentido de la orientación, por mucho que  intentaba alejarse, regresaba al mismo lugar donde estaba la tumba de su padre. Una y otra vez volvía a encontrarse enfrente del nicho, y el sentimiento de aquella  presencia era cada vez más intenso,  tanto que la dejó paralizada. Necesitaba tranquilizarse para poder encontrar el camino, se sentó en el suelo y respiró profundamente, no pasaba nada, eran imaginaciones suyas. Dejó pasar el tiempo, y sin prisa se levantó, y entonces, desapareció ante sus ojos todo lo que le rodeaba, cerró los ojos y en ese instante sintió una voz profunda que le decía: -¡Gracias hija mía!. María poco a poco abrió nuevamente los ojos, y  como si le volviera  su sentido orientador, se encaminó por el camino adecuado, el miedo desapareció y sintió una gran relajación en todo su cuerpo. Mientras se acercaba a la salida, pensó: - Quizás .mi padre nunca se fue y siempre lo tendré conmigo

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28 comentarios:

Neogéminis dijo...

Vencer el miedo es parte de crecer...en todo sentido.
No soy de ir al cementerio. Creo que mi mamá está más cerca de nosotros que de lo que queda bajo tierra.

Un abrazo

Toni dijo...

A veces ocurren cosas inexplicables y hermosas, como esta que cuentas, Carmen.
Puede que el otro lado de la vida esté más cerca de lo que creemos.
Saludos!

Tracy dijo...

Me he visto en el relato, cuando describes los ruidos del papel de celofán que envuelve a las flores, lo he oído y realmente te paraliza.
Me gusta el final que le has dado.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Neo, Toni y Tracy, es lo que tiene el cementerio, quien diga que no le da un poco de miedo, os aseguro que miente.
Un abrazo

Gastón Avale dijo...

Un terror fácil de vencer para los valientes... Yo ni loco! Jeje... Un lindo relato para el jueves. Saludos

Alicia Uriarte dijo...

Las personas que iniciaron el viaje eterno estarán siempre entre nosotros mientras formen parte de nuestros recuerdos. Acudir a los cementerios de algún modo es agarrarse a los mismos con más intensidad. Tu relato así lo muestra. Enhorabuena.

Saludos.

Francisco dijo...

Muy buen relato, Carmen. El cementerio es talmente como lo describes. Lo que le pasa a la chica, esa sensación de agobio, de hallarse en un laberinto sin salida, nos pasa a todos, creo yo. Por eso le tenemos tanto respeto a los difuntos, aunque sean familiares nuestros. Saludos.

censurasigloXXI dijo...

Sólo recuerdo las visitas al cementerio cuando de pequeña acompañaba a mi madre a ver a la suya. Quedarse en paz es algo tan subjetivo como la persona que se queda y ama a la persona querida que se fue.

No me dio miedo, me trajo nostalgia.

Un beso.

Fabián Madrid dijo...

Quizás su padre vino para agradecerle que le fuera a visitar. Un beso

San dijo...

Buen relato de walloween Carmen, lo contiene todo, emoción y mieeeeedo. Si que sobrecoge esas visitas si se hacen de noche.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Gatón fabián Censura, San, Alicia y Francisco. Qué mejor cosa que en estas fechas hablar de cementerios, aunque da miedo también provoca curiosidad.
Un abrazo

Cecy dijo...

Tu relato me gusto mucho.
Yo le tengo miedo a los cementerios, ya lo dije en otra entrada, creo que en la de Fabian. Desde siempre, sin ninguna razón y cuando por esas cosas tengo que ir, hasta me descompone, así de real.

Un abrazo.

Leonor dijo...

Me gusta tu relato. Los cementerios nunca me han dado miedo, al contrario siento que es un lugar de paz, pero de noche...no se me ocurriría ir. He sentido pánico al imaginarme a María dando vueltas perdida y sintiendo esa presencia.

Un beso.

juliano el apostata dijo...

cojonessss y cojones...y leches y leches...si en el cementerio alguien, sí, ALGUIEN, POR MUY MADRE MÍA QUE SEA, me dice algo, yo...yo..a mí me entra una diarrea que...
insisto, no me dan miedo los cementerios, PERO QUE NO ME DIGA NADIE DE LOS QUE ALLÍ REPOSAN haaadaaa¡¡¡
medio beso.

Maribel dijo...

Cualquier ruido en el cementerio, y más si es de noche, pone los pelos de punta, pero el final de tu relato encierra nobles sentimientos.

Un abrazo.

ana dijo...

Pura sugestión que hace siempre de las suyas, cuando se calma todo vuelve a la normalidad, pero miedo sí que has dado con tu relato.

BESICOS.

Tyrma dijo...

No me dan miedo los cementerios ni los que allí moran...más hay que temer a los de este lado, o al menos cuidarse de algunos.
Carmen tu relato me ha encantado, el cierre me parece fantástico, de hecho me ha recordado una anécdota que igual os cuelgo en la ventana.
Un gusto leerte, amiga.
Besos.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Este relato cuenta con una atmosfera, algo necesario para un relato de terror, segun Lovecraft. Parece que va para algo terrible. Para sorprender, derivando en otro lado, más optimista. Como comentaron otros antes que yo.

Mad el Mago dijo...

El amor nunca desaparece y es capaz de vencer barreras que parecen tan infranqueables como la muerte...

José Vte. dijo...

Los cementerios siempre dan algo de inquietud, si se visitan ya entrando la noche, todo se vuelven ruidos, los crujidos del cmbio de temperatura en las piedras y en lo árboles, las hojas mecíendose, y nuestra propia aprensión. Todo se pone de acuerdo para que la visita resulte de lo más terrorífica.
Lo has contado muy bien Carmen.

Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Gracias Cecy, Leonor, Demiugo, Tyrma, Ana, Maribel,Mad y José. Supongo, que como a mi me va lo espiritual, lo he enfocado al final de forma positiva, es sobre todo un deseo que nos escuchen los del otro lado.
Un abrazo

Pepe dijo...

Nunca me gustaron los cementerios. Sin embargo, te diré que desde hace unos años acudo todas las semanas y no me dan miedo en absoluto, tal vez me aporten algo de paz. Eso sí, creo que no se me ocurriría acudir de noche.
Un abrazo.

Mar dijo...

Uf! Hay un momento en tu relato, en que se uno se agobia... Me gusta el final, porque llevas razón en eso de que nuestros seres queridos, no se marchan del todo; siempre hay un trozo de nuestro corazón para ellos.

Bss.

Teresa Oteo dijo...

Yo recuerdo un día que fuí con mis padres al cementerio a llevar flores a la sepultura de mis abuelos, me mandaron a una fuente a coger agua, la fuente estaba allí al ladito, pero me perdí, todo era igual, dí vueltas y vueltas entre las lápidas y lo pasé realmente mal hasta que mis padres me encontraron; tu relato me ha recordado esta anécdota...
Un beso!

Juji dijo...

Buen relato, Carmen. Da miedo... pero también, te deja un buen sabor, cuando se acepta "la verdad" de que tal vez sigue ahí para siempre...
Un besazo.

Sindel dijo...

No soy de ir al cementerio ni de día, ni de noche, creo que es mejorar recordar y guardar a nuestros seres queridos en el corazón, y después de leer tu relato creo que mejor sigo sin hacerlo.
Un abrazo enorme.

Teresa Cameselle dijo...

Me ha gustado tu relato, Carmen, la idea de ella volviendo una y otra vez, hasta completar lo que tal vez en su inconsciente estaba buscando.
Gracias por participar ¡

Natàlia Tàrraco dijo...

Carme, la atmósfera la he respirado y ese papelito de plata crujiente...tal vez esa voz sonó o tal vez sonó en su corazón la memoria del padre que permanece.
Un laberinto algunos cementerios y de noche, aiiinnnns.
Muy bueno y apropiado, petons i disculpes, he tornat tard del viatge.