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sábado, 23 de febrero de 2013

ESTE JUEVES...RELATO

                        SALTÁNDOME LAS NORMAS




                 DESPUÉS DEL PARTIDO


Después del partido, había quedado  con sus amigos en la Plaza Cataluña. Por suerte la goleada de su equipo fue genial y le esperaba una gran noche. Se acercó en metro con aquella bandera lanzando cánticos que le subían la adrenalina.
La Plaza Cataluña estaba llena, no cabía ni un alma, la gente vestida como el equipo ganador, agitando  banderas y  dando saltos de alegría por el triunfo conseguido. El concierto de celebración estaba a punto de comenzar; aunque él sólo ansiaba que la mayoría marchase y comenzara  la verdadera fiesta. Ahora soltaban la monserga esa de que debian de comportarse, porque nuestra imagen se transmitía en todo el mundo; pero a él eso no le importaba, lo del niño bueno no le iba, la verdad, no se llegaba a nada siendo un niño bueno, y la sensación que sentía cuando hacía algo incorrecto no se pagaba con nada.
Por fin empezaba a dispersarse la gente, momento que aprovecharon para dirigirse a las Ramblas, En la mochila llevaba un bate escondido, ahora llegaba el momento de sacarlo a la luz. Se colocaron el pasamontañas y comenzaron a romper los vidrios de los escaparates que iban encontrando.  El sonido de los mismos al estallar después de un golpe certero, era extraordinario, como una música celestial. Chillaban y reían como posesos, sólo les faltaba para completar su felicidad, que algún pringado se les enfrentase, entonces el bate se les descontrolaría y sentirían el crugir de los huesos de aquel pobre diablo, sólo en ese instante se sentirían  completamente realizados. Él y sus amigos observaban su alrededor; pero para su desgracía, se encontraban en la más absoluta soledad. Ellos,  unos vándalos si, al menos eso decía el resto de la sociedad; sin embargo  en su opinión había gente peor, como  esos muermos de niños buenos y correctos. ¿Cómo podían decir que una vida tan triste les hacía felices? Imposible, se merecían un castigo, ¡qué rabia, seguro que estaban en su casita durmiendo!.
Siguieron su camino  dejando a su paso un rastro de destrucción, bancos destrozados, farolas tiradas y vidriós rotos, En este éxtasis de maldad  llegó un momento que todos estaban como hipnotizados,  De golpe, una gran red calló sobre ellos y una  luz cegadora los dejó sin visión. Entonces se oyó una potente voz:
-¡Los leones ya han caido en la red, estirarrr...!
En el cielo un helicóptero subió la gran red que como una bolsa cerrada elevó a los vándalos hacía los infiernos. Estos, con los ojos desorbitados gritaban espantados ante lo desconocido. Nunca más se supo de ellos.

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28 comentarios:

Tracy dijo...

Tu relato no puede ser más acorde con su título y con la temática del mismo.
Te felicito y un beso.

rosa_desastre dijo...

Tal como esta la cosa, no hay red suficiente para cargar con tanta fiera suelta. Transgredir la norma sin mas fin que acortar la libertad de los otros...no, ese no es el camino.
Un beso

emejota dijo...

¡Vàndalos voladores! Me ha encantado, pobretes descerebrados, pero tan incómodos. Bsss.

Cecy dijo...

Ojala hubiese una red no solo para estos "niños malos", esa transgresiones lamentablemente terminan con vidas de inocentes.
Bien llevado el tema, actual y todas partes.

Un abrazo :)

Neogéminis dijo...

Supongo que se han debido romper las reglas también para atraparlos! ejeje
Un abrazo

Natàlia Tàrraco dijo...

Si es que se empieza con la euforia futbolera, se continua con las banderas y se acaba reunido con la manada, sentimiento de tribu, lobos sueltos, camada de fieras.
Cuidadito con eso y poca broma. Petonets molts.

casss dijo...

Un claro y trágico ejemplo de romper con las normas.
Muy buen relato, Carmen, paso a paso nos enardece, nos molesta, nos hace preguntar, de dónde nace tanta necesidad de violencia y por último le has puesto un excelente broche final.

Besos y buen domingo!

Marta C. dijo...

Triste realidad y magnifico final, aunque por desgracia, todavía quimérico. Buen relato, Carmen. Un beso.

G a b y* dijo...

Tu relato pone al frente una realidad bastante desoladora. Has recreado las mentes obsesivas de esos seres que parecen tener hambre de violencia. No solo no hay normas dentro de su parecer, sino una gran necesidad de dañar y un odio a todo aquello que no serpentee al igual que ellos. Creo que de esas redes, deberían haber dispuestas en algunos lugares, a ver si por lo menos así, se puede atrapar de un tirón tanto "malaleche" capaz de causar daños irreparables.
Besitos!
Gaby*

Carmen Andújar dijo...

Gracias Tracy, Rosa, emejota Cacy,neo, Natalia, Cas, Marta y Gaby.
La violencia genera violencia y por desgracia esa sed de venganza contra el mundo y está muy bien arraigada.
Un abrazo a todos y todas

juliano el apostata dijo...

me encanta el final...
pero es más, la claridad, sin adornos, no le hacen falta, la frialdad, diría yo , con que has escrito este relato...eso eso me ha encantado. podría ser hasta una crónica común de cuando hay partidos o reuniones multitudinarias.
en pocas palabras, que-me-ha-en-can-ta-do¡¡
pero el final, ay, ojalá haya muchos pelicoteros como ese o helicópteros, como más te guste...
medio beso, carmen.

Alicia Gonzàlez dijo...

Jamás entenderé la violencia gratuita y mucho menos la que genera cualquier tipo de evento deportivo, sobre todo el futbol. Cuando veo escenas como la que tú también describes, me pregunto si realmente estamos civilizados o solo contenidos y a la mínima excusa nos volvemos unas bestias. Me encantó el final. Un besote

Manuel dijo...

Pues es posible que suene muy bestia, pero a veces no vendría mal un helicóptero de esos.
besosss

Lupe dijo...

Hola Carmen.
Puestos a la altura de ellos, lo de las redes esas no está mal pensado.

Es una pena que para altarse normas, se amparen en las celebraciones deportivas. Un verdadera pena.

Lo has relatado de lujo.

Un besote, Carmen.

Lupe

Maria Liberona dijo...

que buena ojala pudiera suceder lo mismo digo lo que les paso a esos bandalos les pudiera suceder en cualquier lugar y de improviso y sin pensarlo seria un buen castigo

Sindel dijo...

Ojalá esto pasará más seguido, me encantó la idea de esa red conteniendo a esas bestias. Un relato que se vuelve crudo quizás porque esto pasa más a menudo de lo que se cree, gente que sin sentido se dedica a lastimar a desconocidos como un ejercicio de diversión.
No hay nada como un final tan bueno como el tuyo.
Un beso.

Susurros de Tinta dijo...

Muy bien!, por lo que llevo leído todos intentamos romper normas injustas, pero tú has llevado el tema por quien las rompen y rompen la tranquilidad de la sociedad, lo de la red me ha dado miedito, jopelines, ya sabes, mi parte sirena, jajaja, me ha encantado, si señor, miles de besossssssssssssss

Fabián Madrid dijo...

El final abierto y sorprendente. Parece que el problema sale volando.
Un beso.

Pepe dijo...

Perfectamente descrito el proceso del gusto de la violencia por la violencia. Sin embargo, si he de serte sincero, no me gusta el final. Ese final sugerido de que nunca más se volvió a saber de ellos, tampoco tiene justificación posible. La violencia de Estado no es menos mala porque se ejerza desde el amparo de una legalidad mal entendida. Castigo ejemplar si, venganza... no.
Un abrazo.

Mar dijo...

Tu relato recoge muy bien lo que a veces sucede en nuestras ciudades.
Bss.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Lupe, Pepe, Sindel, Juliano, Alicia,Manuel, Susus,Fabián y Mar. La violencia por la violencia no tiene sentido; pero hay gente que lo lleva en sus genes y desde luego se comporta como un verdadero animal.
Un abrazo

Leonor dijo...

Grupos de gamberros saltándose todas las normas, ávidos de violencia sin sentido. Ojala el susto de la red les quite esas malas ideas que tienen, que solo dejen volver a los que se hayan arrepentido y regenerado.

Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Lupe, Pepe, Sindel, Juliano, Alicia,Manuel, Susus,Fabián y Mar. La violencia por la violencia no tiene sentido; pero hay gente que lo lleva en sus genes y desde luego se comporta como un verdadero animal.
Un abrazo

San dijo...

Me gustó carmen la forma en la que has ido narrando, desde fuera, pero haciendonoslo cercano, tanto como para sentir repulsión ante tales personajes y sus formas de saltarse las normas. Violencia solo violencia, para llenar sus vacias vidas.
Un aplauso.
Besos.

Juan Carlos dijo...

Me quedo con tu final abierto, pero imagino algunos, p.ej. uno tipo La naranja mecánica, reclutados para algún ejército. Con que desaparezcan está bien.
Besos.

Matices dijo...

Lo mejor, no ignoran las normas solo le ven el gusto a traspasar la línea y a disfrutar haciendo daño. Y mientras, muchos pagando las consecuencias...
Un abrazo

censurasigloXXI dijo...

Todavía recuerdo a aquellos salvajes que apalearon al señor que esperaba un autobús de madrugada...

Yo no les llamaría vándalos, les llamaría asesinos.

Muy bueno, Carmen. Un beso.

Toni dijo...

Los llevaron al Parc de la Ciutadella, para que los gorilas les dieran un máster de convivencia? :)
Buen relato Carmen.
Un abrazo!