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miércoles, 6 de marzo de 2013

ESTE JUEVES...RELATO


                       EL VIENTO



Llueve y mucho, y lo peor, el viento no me  permite casi caminar, el paraguas se da la vuelta y por mucha fuerza que intento transmitir a aquella prolongación de mi mano, no lo consigo, la rebeldía del mismo hace imposible que  haga el papel para el cual fue concebido. De mi cabello bajan grandes chorreones de agua que incluso me impiden la visión, así que me dispongo a iniciar una carrera hasta algún saliente cercano; pero en ese momento  cae a solo un metro de mí un árbol. El estruendo es tremendo y el susto también. No reacciono, sólo miro aquel árbol caído, como un gigante sin vida estirado en la calzada, sus hojas desperdigadas llegan a los pies de los viandantes que les obliga a mirar aquel desastre. Comienzo a tiritar, estoy empapada;  entonces despierto y comienzo a correr, y por fin logro llegar hasta unos grandes almacenes donde  puedo guarecerme  de aquel espantoso temporal. Intento entretenerme observando los artículos que  llenan las plantas. Cuando veo los jerseys de lana tan suaves y observo el aspecto tan lamentable que tengo, me entran unas ganas increíbles de comprar uno y quitarme aquella ropa empapada. No me lo pienso más y así lo hago. ¡Madre mía que bien me siento! Y con un café con leche calentito estoy como nueva, casi se me olvida lo que me espera fuera; pero en algún momento me he de enfrentar. Dejo pasar el rato; aunque al final decido salir, y por suerte para mi, llueve pero no hace viento, así que abro mi paraguas que ya no se mueve y se  comporta como tal, tapándome y dejándome llegar a la boca de metro más cercana donde, ahora si, se acaba mi mal sueño.

MÁS VIENTOS EN CASA DE JUAN CARLOS

26 comentarios:

emejota dijo...

Se nota que eres persona de recursos, menudo susto el árbol caído, ufff, menudo miedo. Bss.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

El viento puede hacer la diferencia. Si estuviera personificado, podria estar de acuerdo con los negocios de ropa.

Tracy dijo...

Has descrito a la perfección los vientos que están azotando ahora mismo el Sur.

Rochies dijo...

el árbol, la lluvia y el viento depararon el nuevo abrigo.

Maria Liberona dijo...

jajaja... creo que a algunos unos cuantos qui´zas les ha sucedido lo mismo y no en un sueño jajja... onfieso odio el invierno buuuu

Natàlia Tàrraco dijo...

No te lamentes, gracias al viento, al paraguas roto, a la lluvia que empapa, te diste el gusto de un cálido jersey y un cortadito, a la postre, haga viento o calma, de esos breves instantes se alimenta la vida.
Petons molts amb brisa de mar.

Leonor dijo...

Al final te vino bien el aguacero, has pasado un descansado rato de café y compras y has vuelto a casa paseando bajo la lluvia. Una buena tarde.

Besos para los dos.

Leonor

Montserrat Sala dijo...

Unbuenremojón. Pero pidia haber sido mucho más grave. MIra si el arbol se cayó por un rayo i tu te acercas a guarecerte a él!!!
auiere decir que salvaste la vida por un minuto. Lo pensaste?
Feliz encuentro bloguero! Saludos a todos!!!

Neogéminis dijo...

En un tiempo, mis peores pesadillas eran con tormentas en un mar profundo.Me provocaban una angustia espantosa.
En tu sueño, al menos la parte comprarte ropa le quitaba dramatismo al asunto jejeje
Un abrazo

Fabián Madrid dijo...

El susto del árbol, parece que se le ha olvidado. A mi no.Un beso.

G a b y* dijo...

Cuando arrecia el viento, el paraguas pasa a ser un instrumento totalmente inútil, sin embargo la persistencia que ponemos en anteponerlo para que nos proteja, nos convierte en luchadores de causas imposibles. Seguro que para un sueño, el remojón no es tan grave, el tema es que tantas veces debemos enfrentarnos a tales inclemencias! (jmmmm, me recuerda que el verano se acaba por acá, ¿habrá que esperar instancias como la que relatas?) uuuuy, no! qué pesadilla!
Besos al viento!
Gaby*

Pepe dijo...

El paraguas tal vez sea uno de los objetos que más odio. Cuando lo llevas, acaba luciendo el sol, cuando te hace falta, el viento lo convierte en inservible, cuando te cubre, lo hace poco y mal, normalmente acaba olvidado en algún sitio. En tu caso, Carmen, no hay mal que por bien no venga. Un jersey suave, nuevo, calentito, un refugio seguro, un cafelito humeante tal vez te hayan compensado de ese fuerte aguacero.
Un abrazo.

Pepe dijo...

El paraguas tal vez sea uno de los objetos que más odio. Cuando lo llevas, acaba luciendo el sol, cuando te hace falta, el viento lo convierte en inservible, cuando te cubre, lo hace poco y mal, normalmente acaba olvidado en algún sitio. En tu caso, Carmen, no hay mal que por bien no venga. Un jersey suave, nuevo, calentito, un refugio seguro, un cafelito humeante tal vez te hayan compensado de ese fuerte aguacero.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Dracias Emejota, Demiurgo, Tracy, Rochies, Maria, Natali, Leonor,Montserrat(nos veremos antes), Fabián, Neo, Gaby y Pepe. Ezs la manera que podía acabar aquella horrible tarde.
Un abrazo a todos y todas.

rosa_desastre dijo...

Una escena que se repite en estos dias por casi toda España. Aqui en Sevilla hoy hay que ponerse piedras en los bolsillos para que el aire no nos tumbe.
Un beso

Sindel dijo...

Uy esas tormentas son tremendas, no hay paraguas que aguante. Uno se termina mojando todo porque el viento lleva el agua para todos lados.
Un abrazo.

Lucia M.Escribano dijo...

Qué sensación mas placentera la de quitarse toda la ropa mojada y colarse dentro de un jersey de lana cálido y suave.
Esta semana los vientos han azotado fuerte en todas las esquinas y los paraguas volaron con el, o perecieron en el intento de taparnos del agua.
Besos guapa.

juliano el apostata dijo...

carmennnn, eres ,perdón, la protagonista del texto es una miedicaaa....
¡recuerdas nuestros años de cuando estos alcanzaban los 10 ó los 15, si me apuras' ¿recuerdas la de veces que nos habremos mojado con esas edades o con edades un poco más altas?
no sé quién es la protagonista del texto, pero es fácil deducir que es de una edad ya madura, es fácil deducir que es de una edad en la que apenas si ya podemos...he dicho podemos...por que me incluyo...ya combatir con cosas que en la juventud nos parecían casi casi juegos, llama así al ventarrón o a la lluvia que nos ha calado en un momento dado. ¡¡y es que las comodidades nos convierten en débiles¡¡
mira, carmen, estoy cansado de escuchar en mi pueblo... EN MI PUEBLO...QUE VIVO EN UN PUEBLO Y LA GENTE ES DE PUEBLO...que qué frío hace. y sabes? ¡¡en realidad es que la calefacción mató las fortalezas de mis compueblerinos¡¡¡
medio beso.

Juan Carlos dijo...

Tu relato me trae el recuerdo de ese refugio tan agradable después de pasarlo mal por las inclemencias del tiempo. Ese cafelito caliente, ese cambiarse de ropa. Es tan grato que a veces merece la pena pasarlo mal.
Besos.

Teresa Oteo dijo...

Yo odio los paraguas y si encima hace viento no hay quien se haga con él...
Prefiero ir de compras a empaparme sin duda jajaja
Un beso!

Toni dijo...

Salir y mojarnos y exponernos al temporal... Sabe tan bien luego, ese café y la ropa seca y contarlo (y leerlo).

Un abrazo Carmen.

Esilleviana dijo...

Me alegro de que aquel temporal amainara y te permitiera llegar seca y revitalizada hasta la siguiente parada.

un saludo :)

Carmen Andújar dijo...

Gracias Rosa, Sindel, Lucia, Gus ( un poco miedica si, pero después de lo del árbol, no me dirás tú que no es para tener miedo)Juan Carlos, Teresa, Toni y Esilleviana. En fin aventuras con un paraguas, si ya se que es una pequeña aventura, pero aventura al fin y al cabo.
Un abrazo a todos y todas

casss dijo...

Lucha sin cuartel, la del paraguas y el viento. Cuantos quedan abandonados en las calles en día así...
(nuevo buzo, muy bien, pero a no dejar aquel, que tantas satisfacciones te dio...recuerdos de un relato, no?)

besos Carmen y ensayá algún tango. Tenemos duo de nuevo!!!

Matices dijo...

Y después de la tortura viene lo bueno, sin planearlo... a lo mejor el viento no ha sido tan malo, te ha dado un ratín para ti...

Beso!!!!

Cristina Piñar dijo...

Cuando llueve con aire es inútil abrir el paraguas, terminas mojándote igual y encima es muy probable que se te rompa. Aquí en Jaén se dan muchos días de esos, y es normal ver las papeleras llenas de paraguas "muertos" ¡esperemos que no nos toque ningun día de estos para el encuentro! ¡Que bien que la protagonista del relato entrara a los grandes almacenes, se cambiara de ropa y se tomara un café mientras paraba el aire! Un beso.