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miércoles, 19 de febrero de 2014

ESTE JUEVES...RELATO

                                 VIDA INSÍPIDA


El aburrimiento era algo que verdaderamente afectaba a Marta. Y Su vida laboral no le ayudaba mucho, trabajaba en una oficina de auxiliar administrativa y las horas se le pasaban repasando facturas. Tenía que estar concentrada, eso si; no se podía  equivocar,  las cuentas habían de cuadrar, sino su trabajo peligraba. Los días pasaban lentos,  incluso sus compañeros tampoco eran la alegría de la huerta, por lo que el único escape que le quedaba era un curso de bailes de salón que se apuntó, por aquello de aprender cosas nuevas.

Un día llegó como siempre a la oficina y se encontró a sus compañeros cuchicheando formando un corro. La verdad es que se extrañó bastante porque estos no se movían del asiento, así ardiera Troya. Se acercó y le explicaron que habían echado a un compañero con la excusa de que la empresa- que por cierto era de neumáticos- no iba muy bien, debían de reducir personal, y le tocó a él ser el primero, ya que fue el  último en llegar. Marta les sugirió que quizás iba siendo hora de moverse un poco y que mejor motivo que ayudar a un compañero; sin embargo se encontró sola en el intento, decían que tenían miedo y de ahí no los sacó. Ella sola no podía hacer nada, estaba claro. Todo el día se lo pasó pensando en ese pobre, y se llevó el recuerdo a casa. El día siguiente se presentaba igual que los anteriores, y así discurría; pero a eso de las diez de la mañana, oyeron una explosión, todos se miraron y nadie reaccionaba. Marta se levantó y se dirigió al despacho del jefe, porque de allí vino el ruido. Cuando abrió la puerta la escena le dejó horrorizada, su compañero con una escopeta de caza en la mano y el jefe tirado en el suelo con un tiro en la cabeza. Gritó asustada y enseguida cerró la puerta, la próxima sería ella, los demás menos mal que reaccionaron, pusieron mesas y sillas en la puerta para que no pasase. Un tiro atravesó la puerta, pasó por encima de sus cabezas y quedó incrustado en la pared. Llamaron a la policía y en pocos minutos se presentó. Costó que se rindiera; pero un mediador con paciencia lo logró, y esposado se lo llevaron a la comisaría.

Después de este día, Marta pensó: ¡Viva el aburrimiento!

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19 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No es una buena manera de salir de la rutina.
Bien escrito.

censurasigloXXI dijo...

Caray ¿Qué ha pasado por aquí que hoy leemos un thriller?

Buena idea, escalofriante pero buena :))

Abrazo.

casss dijo...

Bien llevado, a lo que hoy ocurre en muchos frentes. La idea de Marta, era buena. la solidaridad siempre ayuda, pero es difícil de concertarla, la gente prefiere sentarse a cuchichear... eso sí que es grisura y pico!!!

Me gustó el tono que utilizaste hoy.
Intenso.
besos

Carmen Andújar dijo...

No es buena la manera; pero si impactante. Gracias Demiurgo, Censu y Casss.
Un abrazo

Fabián Madrid dijo...

Como dice Casss, parece que hemos cambiado de estilo. Muy trágico.
Un beso.

G a b y* dijo...

Creo que el aburrimiento de esa oficina, terminó padeciendo un shock trágico. La pena es tener que llegar a ese extremo para reaccionar ante las cosas que verdaderamente merecen ser atendidas. Siento que Marta sabía bien, cómo amenizar la vida, y más aún, tenía ideas de condescendencia y solidaridad, lo que sus compañeros no. Esa es la insipidez que más molesta, la de no jugarse por causas que valgan la pena, lavarse las manos y conformarse con lo que se da.
Muy bien expuesto tu relato Carmen.
Besos!
Gaby*

Valaf dijo...

Buah, menuda historia. Y lo malo es que la desesperación puede propiciar esas cosas.

Un beso

Leonor dijo...

Mejor seguir en la rutina. En cuanto al poco compañerismo es algo que está a la orden del día porque nadie quiere perder su trabajo con lo crudo que está el mercado laboral.

besos

Carmen Andújar dijo...

Gracias Fabián, Leonor,Gaby y Valaf. Si fue muy trágico; pero igual est les hizo reaccionar.
Un abrazo

Pepe dijo...

Algo me ha quedado muy clarito. Ese jefe no tendrá ocasión de despedir a nadie más. Y el próximo se lo pensará dos veces antes de tomar una decisión de esa naturaleza.
Un fuerte abrazo.

rosa_desastre dijo...

No hay que llegar a esos extremos para romper la rutina pero la desesperación nubla la razón.
Un beso

Juan Carlos dijo...

Pues sí, a veces el aburrimiento, la rutina, a veces es preferible que sucesos como el que narras. Lo perverso es que estén dándose tantos casos que motivas acciones desesperadas como la que narras.
Besos.

Carmen Andújar dijo...

A veces es mejor aburrirse, lo contrario puede ser peor. Gracias Pepe, Juan Carlos y Rosa.
Un abrazo

Alfredo dijo...

Ya se sabe, el mejor antídoto para la insipidez en un despido a tiempo, claro si es a otro mejor. Por un momento pensé que había reventado en neumático... me engañaste.
Besos

Matices dijo...

Es lo que tiene trabajar en un lugar donde los puestos están tan definidos que no hay más que eso, trabajo. Lo mismo acercarse al compañero hubiera servido o no...
Vaya final!! hay que despertar a la marabunta que nos tiene sumido en el silencio :)

Besos!!

Tracy dijo...

Pues sí muchas veces es mejor la cotidianeidad que sabemos que no produce sobresaltos.

San dijo...

Tremenda forma de romper con la vida insípida, desde luego mejor seguir dentro de la rutina. Agil forma de contar Carmen.
Un abrazo.

Mamaceci dijo...

Ahh! eso es patear el tablero en serio! nunca se sabe cual es el limite de lo tolerable para ciertas personas, a veces se tira de la cuerda demasiado..y se rompe lógicamente, y no nos damos cuenta de que estamos tirando de la cuerda, hasta que pasa lo inexplicable, y uno se pregunta: ¿pero como paso?...en fín, muy buen relato Carmen, que final!, ante esto la verdad es que a veces uno se dice: mejor me quedo en esta vida donde no pasa nada!
Abrazo Carmen

Jenofonte dijo...

¡Qué divertido, tuvo en un día la dosis de acción como para 10 años! Así son de relativas las cosas, hay quienes ruegan por llevar una vida aburrida...