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miércoles, 25 de junio de 2014

ESTE JUEVES...RELATO

                    ESCENAS DE PLAYA

               UNA NOCHE DE PESCA


Dispuestos a ir a pescar a la playa de Masnou toda la familia; pero no de día, de noche, el ambiente es más intimista. Nevera en mano, sillas y mesa plegable. Las niñas y mi sobrino ilusionados, su abuelo les iba a enseñar como se pescaba.

Primero una buena cena, gazpacho, pollo empanado y tortilla de patatas. Para beber, refrescos de naranja y limón y unas cervezas bien fresquitas. Una pequeña brisa nos susurra en la cara, ¡qué bien se está!. Hasta nuestro termito con café llevamos. Después un bañito, mi suegro el primero: ¡Qué buena está el agua!- Dice. Las niñas se animan: Cuidado- les digo, no os metáis muy adentro. Y ya por fin, mi suegro  les enseña  el anzuelo, -ese gusanito pequeño que se coloca al gancho donde está el hilo de pescar- y después con ayuda de la caña lo lanza al agua, y entierra ésta con fuerza en la arena. Seguidamente coge la caña pequeña y realiza la misma operación, y les dice a los niños: -Vigilad, es la vuestra.

Mi hija mayor mira el movimiento de la caña, no le quita el ojo, se mueve un poco y se lo dice a su yayo; pero es una falsa alarma. Mientras, el agua golpea la arena como si estuviera meciéndola, es un sonido precioso que te relaja.

De pronto la caña comienza a moverse mucho más, ahora si que si. El abuelo se acerca, agarra el hilo, y allí estaba el pez, pequeño si; pero un pez al fin y al cabo. Los tres niños miraban con una cara llena de admiración su primera pesca, era alucinante, y no se habían repuesto aún de la emoción, cuando la otra caña también comenzó a moverse muchísimo,  y allí que se fueron corriendo. ¡OH ilusión! Otro pez; pero esta vez más grande. Los pusieron en un cubito y lo llenaron de agua, donde los pescaditos se movían dando círculos, los pobres no sabían donde estaban. Después de disfrutar de esa visión, decidieron devolverlos al agua, pobrecitos, como les dijo su yayo, allí nadarían con más libertad.

Después de tantas emociones regresamos a casa, los niños seguro soñaron con esos peces tan bonitos y todo lo que aprendieron gracias a su abuelo.

Este escrito se lo dedico a Antonio, -mi suegro- que nos dejó hace apenas dos meses.


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27 comentarios:

emejota dijo...

Tu relato me ha hecho recordar mis primeras andanzas con la pesca en el concurso del pez chico allá por los años 50, en San Sebastián, junto a mis vecinos, todos chavalínes,
y mi padre de gran maestre. Besos.

Carmen Andújar dijo...

Seguro que sabía mucho.
Gracias Emejota
Un beso

Tracy dijo...

Esas escenas son las que hacen historia familiar.

casss dijo...

Qué lindo Carmen... una estampa de momentos que hacen a nuestra gloria familiar. Aquí si se pesca de noche y con farol, y se le dice pescar a la encandilada.A mi marido le encanta y si es con sus hijos más...

He disfrutado mucho este momento con tu familia.

besos

Yessy kan dijo...

Un relato de playa muy hermoso, de tu reunión familiar. Muy bien descritas las actividades. Me encanta la playa de noche, tiene algo místico.
Saludos

Verónica Jazzy dijo...

Son momentos que unen a la familia y se recuerdan con cariño cuando físicamente no los tenemos, pero siempre permanecen en nuestro corazón.
Abrazos

Fabián Madrid dijo...

Bonito el texto y mejor la dedicatoria.
Un beso.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Se suele pescar así. Se pesca y se los devuelve al agua.

San dijo...

Que bonitos recuerdos Carmen y que felicidad ver esas caritas llenas de asombro.
Gracias por compartirlo con nosotros.
Un abrazo.

pedro pablo garcia dijo...

El encanto de la pesca de noche en familia.
Bonito relato

Carmen Andújar dijo...

Gracias Tracy, San, Demiurgo, Pedro Pablo, Fabián, Verónica, Yessy y Cass. Son recuerdos difícil es de olvidar, sobre todo si la persona Ya no está.
Un abrazo

Neogéminis Mónica Frau dijo...

En familia y buena compañía se disfruta mucho mejor.
=)

Leonor dijo...

Qué buenos recuerdos quedan en los niños que disfrutan con sus abuelos.

Un beso

Valaf dijo...

Entrañable hasta decir basta, Carmen.
En primer lugar, mis condolencias por lo de tu suegro y, en segundo lugar, comentarte que me ha recordado episodios de infancia puesto que vivíamos a tiro de piedra del mar (todavía vive allí mi madre, mi padre falleció hace años). Nosotros vivíamos con los abuelos, todos juntos: mis padres, mis cuatro abuelos, mis tres hermanos y yo. Sobre todo en verano, no era infrecuente el que mis dos abuelos fueran a la playa a pescar, así que imagina la ceremonia de los nietos mayores cuando los acompañábamos y nos tirábamos casi toda la noche allí.

Un besazo y feliz verano

Carmen Andújar dijo...

Gracias Neo, Leonor y Valaf( debía de ser genial disfrutar con los abuelos todos juntos).
Un abrazo

Esilleviana dijo...

Qué bonito Carmen! Es una recreación muy tierna pero lo que más me ha gustado son las dos fotografías: la del momento del pasado y la actual. Os queda las mejores evocaciones y memorias de todo lo vivido con el abuelo.

un abrazo

Cristina Piñar dijo...

Un precioso relato en homenaje a Antonio y muchos recuerdos compartidos con todos nosotros. Un beso.

censurasigloXXI dijo...

Un abrazo para él que está en vuestros corazones.

Qué bonito relato, Carmen, qué cosas tan buenas nos dejan estas personas tan familiares.

Gracias, un beso.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Esilleviana, Cristina y Censura. Desde luego que el siempre estará con nosotros.
Un abrazo

Liwk dijo...

Gracias por compartir esta escena de playa, Carmen. Los retratos de familia son los que más se quedan estampados en las playas.
Un beso.

Alfredo dijo...

Muy familiar y entrañable. A todos nos recuerda ese primer momento de algo mágico que sólo puede suceder mecido por las olas o mojándose los pies mientras se mueve la caña.

Intimista y próximo. Besos

rosa_desastre dijo...

Las historias que vivimos con los abuelos son páginas imborrables de la vida.
Un abrazo

Maria Jose Moreno dijo...

Bello recuerdo de la infancia de tus hijas y de una persona entrañable su yayo. Mis condolencias y mi felicitación por tu relato. Un beso

Juan Carlos dijo...

Una escena de playa con el encanto de ese aprendizaje de un arte como la pesca y la pesca sin sacrificio, que me parece más bonita.
Disfruté la lectura amiga. Besos.

ibso dijo...

Estas son las vivencias que jamás se olvidan. Pequeñas historias llenas de gente querida, de momentos con los que se soñarán muchas noches con una sonrisa y un buen despertar.
Gracias por compartirlo.
Un abrazo.

Pepe dijo...

Soy negado para la pesca. Nunca pude aprender. Sin embargo sí que me gustan esas reuniones familiares en la orilla del mar, de noche. Son momentos muy agradables dignos de ser recordados como tu lo has hecho.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Muy bonito...no se puede evitar llorar cuando piensas en todo.