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miércoles, 25 de mayo de 2016

ESTE JUEVES...RELATO

                               UNA NOCHE EN EL MUSEO


Era la hora de cerrar; pero Laura pensó que le daba tiempo de ir al baño y así lo hizo. Cuando salió se dio cuenta que la habían dejado encerrada, y por mucho que gritaba, nadie la escuchaba. Mira que le gustaba aquel museo, lo descubrió en la una de las noches más maravillosas que hay en Barcelona, la noche de los museos, donde estos permanecen abiertos durante un día hasta la una de la madrugada. De camino al museo Picasso, encontró el MEAM (museo europeo de arte contemporáneo)  Un palacete con diferentes estancias que guardaban cuadros extraordinarios del nuevo realismo europeo. Loa cuadros eran tan realistas, que francamente casi no se distinguía entre una pintura y una fotografía. Sin embargo con todas las luces apagadas, aquel museo adquiría una nueva dimensión. Una leve luz iluminaba aquellas pinturas, que en ese momento se le presentaban como fantasmagóricas. Se quedó impactada con una en la que se veía una señora mayor con un bebé desnudo en sus brazos, como una tierna abuela protectora de su nieto. Lo había visto de día e iluminado; pero ahora sin luz producía un cierto desasosiego.
Solo se oían sus pasos entre aquellas paredes solitarias, llenas de cuadros sin vida. Empezaba a tener algo de miedo, no le gustaba la idea de pasar la noche allí. Intentó llamar con el móvil a su novio, no había cobertura, que mala suerte. Subió las escaleras hacia el segundo piso, pensó que tal vez más arriba encontraría la cobertura perdida, tampoco. Sintió un ruido, venía de las escaleras, se asomó muerta de miedo, parecía un crujido de la baranda, si, eso sería, por la noche todos los sonidos se agudizan. Volvió a bajar, esta vez agarró la linterna del móvil y enfocó bien las escaleras, de pronto al girarse se llevó un susto de muerte, una cabeza gigante tumbada en un frío pedestal la recibía sin inmutarse, era enorme y parecía tan real.
Intentó de nuevo comunicarse con el exterior, le resultó imposible. Las doce de la noche, y nada, no le quedaba más remedio que permanecer allí hasta la hora de apertura. Se fue a los lavabos, allí se sentía recogida y menos  mal que la temperatura era ideal, ni frío ni calor. Se acurrucó en el suelo y temblando intentó dormirse. Le costó, pero al fin lo consiguió, le despertó la luz de una pequeña claraboya del techo. Se lavó un poco y esperó a que el museo abriera sus puertas, y sin que nadie se diera cuenta salió de aquel lugar.
Lo miró por última vez, después de aquella noche, dudaba que regresara, y sobre todo aprendió una lección, no dejes para después lo que puedas hacer antes, como ir al baño.
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31 comentarios:

Montserrat Sala dijo...

Que historia Carmen! a eso le llamo yo una noche de museo. La chica fué valiente porque, si me llega a pasar a mí, no se si lo habria resistido. Muy orginal tu historia y divertida para leer. Un beso amiga.

Guillermo Soto García dijo...

Logras que uno se ponga en el lugar de la protagonista.
Me gusta leerte.
Saludos

Rosana Marti dijo...

Mi querida amiga, me he sentido como el personaje, sinceramente, me he visto encerrada en ese museo.

Besos.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Montserrat, Guillermo y Rosana. Si, yo también me he puesto en el lugar de Laura y seguro que salgo por donde sea.
Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Gracias Montserrat, Guillermo y Rosana. Si, yo también me he puesto en el lugar de Laura y seguro que salgo por donde sea.
Un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Una historia inquietante, que además podría pasar. Enfrentar los temores propios, no es un fácil desafío.
Bien contado.
Un abrazo.

Ester dijo...

Un relato abstracto y entretenido, mientras lo leía pensaba en que aria yo, creo que recorrería las salas y disfrutaría de tener todos los cuadros para mi sola. No me acercaría demasiado para que no saltaran las alarmas y me descubrieran. Saltos y brincos

Lobomexicano Recuerdos dijo...

Un buen relato para una noche en la penumbra de la alcoba

Neogéminis Mónica Frau dijo...

De sólo imaginarlo me has hecho poner los pelos de punta! jejeje
Un abrazo

María Perlada dijo...

Me he visto ahí en el museo y bufff qué agobio me has hecho pasar me han entrado unos nervios...

Excelente relato.

Un beso.

Juan L. Trujillo dijo...

Agobiante pero certera manera de escribir este relato que se hace real conforme se van tramando las palabras.
Es el segundo que leo en el cual el protagonist@ se que da encerrado en el museo.
Un beso.

Lucia M.Escribano dijo...

Tu noche en el museo, ha conseguido que mire hacia los lados esperando caer la gigantesca cabeza encima de mi cuerpo. La imagen de la anciana con el niño, hace que me reconcilie de nuevo con la vida, y siga pensando que es maravilloso vivir.
Tu relato está lleno de ternura y miedo, deliciosamente narrado.
Gracias amiga por participar este jueves.
Abrazos con cariño

rosa_desastre dijo...

Tu nos muestras cómo la luz o la ausencia de ella puede cambiar la percepción de las cosas, la mente nos despierta el miedo rodeados de tantas sombras y tanto silencio en ese museo.
Un besazo

Carmen Andújar dijo...

Gracias Demiurgo, Lobo, Rosa,Lucía, Ester, Juan Luis, María y Neo. Cuando la luz no existe vuelven aquellos miedos que creíamos olvidados.
Un abrazo

Juan Carlos Celorio dijo...

Jajá, apunto el consejo final, Muy buena encajar en el relato esa cabeza que es terrible y menos mal que está tumbada. Menudo trauma encontrarla como lo hizo Laura.
Me ha gustado, amiga. Un abrazo.

Ilesin dijo...

Eso es algo que me ha pasado muchas veces por la cabeza, asi que siempre procuro no ir al final del horario por si acaso. Un buen relato
Besos

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Y es que cuando nos envuelve la noche todo tiene otra dimensión, pero te aseguro que yo me encuentro de golpe con aquella enorme cabeza y no se que me da. Muy buen relato, has sabido traspasar el desasosiego de Laura a quienes lo leemos.Besos.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Y es que cuando nos envuelve la noche todo tiene otra dimensión, pero te aseguro que yo me encuentro de golpe con aquella enorme cabeza y no se que me da. Muy buen relato, has sabido traspasar el desasosiego de Laura a quienes lo leemos.Besos.

Sindel Avefénix dijo...

Excelente relato, Carmen. Tiene de todo, suspenso, obras de arte, emociones que laten en la protagonista y moraleja. Me encantó. Un beso.

censurasigloXXI dijo...

Cuando salga de casa, saldré comida, bebida y mea.., jajjajaja.

Muy buena historieta, bravo por tu imaginación.

Beset i cafenet.

Yessy kan dijo...

Con lo que me encantan los museos, me quedo con la moraleja. Que fantasmagórico viaje a esa otra dimensión, me hiciste vivirla a través de tu gran relato. Te quedo genial.
Beso

Pepe dijo...

Y es que, como dice Verónica, de casa hay que salir con las necesidades físicas bien
cubiertas. La noche deforma la realidad y la vuelve inquietante y fantasmagórica provocando nuestros terrores nocturnos.
Un fuerte abrazo.

Charo dijo...

Menuda experiencia! Yo no hubiera pegado ojo en toda la noche después de ver esa cabeza cortada....Qué horror! Muy bien contado Carmen, me ha gustado mucho!
Un beso

Pablo Paf dijo...

Tan real y... Tan real. Me encantó. Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Juan Carlos, llesin, Censura,Yessy, Pepe, Charo, Sindel y Molí. La verdad, es que yo, con lo miedica que soy y también meona, creo que no lo dejaría para el final; pero quíen sabe, cosas más raras han pasado.
Un abrazo

Mag dijo...

Esa sensación de quedarme encerrada no es ajena :-)
Pero lo normal es que el supervisor mire antes de echar la llave :-) pero bueno, una experiencia más que hay que disfrutar de algún modo.
¿Quién tiene para sí una noche entera en un buen museo?

Un besazo enorme.

AMBAR dijo...

Perdona Carmen, me puse de seguidora y pensé te había comentado que es precioso este museo de tus letras e imágenes.
Un abrazo.
Ambar

Musa dijo...

Me sentí como la protagonista y creí sentir la angustia de esas horas.
Te felicito.
Saludos

pedro pablo garcia dijo...

Bastante miedo se puede pasar en un museo de noche. No me gustaría vivir la experiencia. Intentaré ir pronto al baño. Un beso Carmen, me ha encantado tu relato

Tyrma dijo...

Siempre mezclando arte, Carmen, y con mucho acierto esta vez, bueno no, siempre demuestras la misma destreza al jugar con las palabras, y cada vez nos sorprendes con un giro inesperado.
Me ha encantado.
Besos

Pitt Tristán dijo...

Al menos no había nadie más en el museo...

Un relato muy ameno, enhorabuena.