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jueves, 29 de septiembre de 2016

ESTE JUEVES...RELATO

                                EVOCANDO OLORES Y SABORES


Lo que antes me viene a la mente, eran aquellas natillas que preparaba mi madre con galletas maría. La verdad es que al recordar su olo,r me sumerjo en gratos recuerdos de una niñez más que lejana; pero que me hace recordar los juegos en la calle, si, en la calle, porque antes se jugaba sin ningún peligro de que te pudiera atropellar un coche. No sé si aquello era mejor o peor que ahora; pero lo que está claro, es que con los móviles y las nuevas tecnologías se ha perdido el juego por completo. Un niño se hace mayor demasiado pronto, y antes disfrutábamos más de nuestra infancia.
Mi madre ponía en unos cuencos de vidrio cada San José aquellas natillas preparadas al baño maría, con ese sabor a vainilla tan bueno, que al mezclarse con la galleta maría se convertía en más espectacular. También me acuerdo que vendían como unas esencias de licores que al mezclarlos con agua y un poco de azucar se convertían en unas cremas de café o cremas o de cacao buenísimas. Me gustaba ver a mi madre como disfrutaba preparándolos. Yo, por desgracia se poco cocinar, y ahora se va más de restaurante y se come poco en casa; pero siempre llevaré en mi corazón aquellos olores y sabores que me acompañaron en mi infancia, es algo que no se olvida nunca.
MÁS OLORES Y SABORES EN CASA DE LEONOR

13 comentarios:

Ester dijo...

Los olores son recuerdos eternos, y los de la cocina placeres memorables, por san José mi madre hacía crema pastelera le ponía azúcar y con un hierro la quemaba. Saltos y brincos

Juan Carlos Celorio dijo...

Ya sabía que este jueves iba a disfrutar y ese aroma a vainilla de las natillas de tu madre ya me tiene cautivado. Mi madre también hacía unas natillas riquísimas y, es verdad, creo que se disfrutaban más antes, cuando las tomábamos tras llegar de la calle con las rodillas peladas por alguna caída que ahora, cuando los niños están tan sobreprotegidos.
Un abrazo, amiga.

Leonor dijo...

Muy buenas esas natillas y lindos recuerdos. Mi abuela también las hacía y sobre cada galleta ponía un chorro de merengue con un poco de canela.

Un abrazo Carmen.

María Perlada dijo...

Mmmm qué ricas esas natillas qué buenas sabían antes sobre todo con el cariño puesto de nuestras madres sabían mucho mejor.

Un beso.

María Perlada dijo...

Mmmm qué ricas esas natillas qué buenas sabían antes sobre todo con el cariño puesto de nuestras madres sabían mucho mejor.

Un beso.

Juan L. Trujillo dijo...

Las natillas y los flanes, hechos con Flan Chino El Mandarín y azúcar quemada en el fondo.
A propósito de esto recuerdo una anécdota escuchada por mí en una casa de comidas de la época-decir restaurante sería excesivo-.
Al recitarle el camarero la exigua lista de postres, el comensal preguntó:
.- El flan es de huevo.
A lo que el camarero ofendido respondió:
.-No señor. Es Flan Chino El Mandarín.
Saludos.

Tracy dijo...

Los olores y los sabores son el hilo conductor que nos lleva hasta nuestras primeras vivencias que no se olvidarán jamás.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Ester, Leonor, María, Juan L ( muy bueno, como no acordarse del flan chino Mandarín) y Tracy. Esos olores nunca se olvidan, forman parte de nuestra niñez.
Un abrazo

rosa_desastre dijo...

¡Ay ese almacén de recuerdos que vamos saboreando conforme pasan los años por nuestra cocina, sabor de esas madres con el corazón de natillas!
Un beso

Alma Baires dijo...

Esos olores y sabores alimentan siempre, aún mucho después de haber "comido".

Un beso.

Yessy kan dijo...

Que dulzura de relato, Carmen. Esas añoranzas de cocina de las madres en nuestra infancia, son imborrables. Debieron quedar riquísimas.
Beso

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Esos recuerdos de sabores y aromas tan especiales son tesoros que siempre llevaremos con nosotros, afortunadamente.
=)
Un abrazo

Montserrat Sala dijo...

buenas tardes Carmen. Yo también recuerdo con inmensa añoranza, los sabores de la infancia que dejan una huella inborrable, en nuestra memòria olfativa. También mi madre nos hacia las natillas, con galletas Maria. Y estaban de miedo. Un abrazo amiga.