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miércoles, 13 de septiembre de 2017

ESTE JUEVES...RELATO

                      LA MANO QUE DA LA MONEDA


Esta vez no le daré nada, este chico, no sé que hace tan joven pidiendo, la verdad es que no lo entiendo, es extranjero vestido de hippie y en vez de trabajar pide. Ya me lo habían dicho, ocupan y encima piden, no se buscan la vida. En contra de la sociedad; pero después pretenden  vivir de ella, menuda contradicción.  No, hoy no le daré; aunque en el fondo me da pena, tiene una mirada…, si, porque yo me fijo mucho en la mirada, parece buen chico, y, está tan delgado. Seguro que debe de comer poco, y esa ropa, toda rota. Dicen que es la ropa que llevan los ocupas, es como otras tribus urbanas, su signo de identidad; pero no creo que le guste vestir de esa manera, seguro que no tiene dinero. De todas maneras no me dejaré engañar por las apariencias. ¡Qué trabaje, como todos! No es normal que se pase aquí horas con la mano extendida, se debe cansar. Yo…le diría alguna cosa, no, no me atrevo, eso de hablar con desconocidos no va conmigo, me da reparo, igual piensa que me meto en lo que no me llaman y salgo mal parada.
Bueno, le daré una moneda, será la última, lo prometo.
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16 comentarios:

Vivian Rodriguez Dorgia dijo...

Un pensamiento humano, muy bien llevado. Disyuntiva que cede siempre -y por suerte- a la voluntad de ayudar.
un fuerte abrazo y felíz jueves.

Ester dijo...

Nos dicen que no demos dinero, que lo hagamos a través de las organizaciones pero... no es fácil, creo que casi todos ya vamos teniendo nuestro pedigüeño particular a quien le damos monedas. Abrazo

Campirela_ dijo...

Los sentimientos cuando nos encontramos personas pidiendo limosna son muy distintos a veces depende de ese momento lo sensibles que estemos , pero nunca hemos de olvidar que aunque hay mucho fraude detrás de cada persona hay una historia.
Un buen relato un abrazo .

Montserrat Sala dijo...

ESTe pensamiento que tu te haces, es también el mio, cuanfo veo un persona joven pidiendo, vendiendo pañuelos o ensuciando el parabrisas en los semáforos.
Me han avisado mucho que no se les tiene que dar nada. Los jóvenes porque se acostumbran y los viejos porqué muchos de ellos, son gente que tiene hasta pisos de propiedad.
Yo no se si es verdad o nó, pero yo cumplo con mi premisa, que es dar al que pide. Serán ellos los que tengan que dar cuenta por no cumplir con la suya.Beso.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Vivian, Ester, Campirela y Montserrat. La verdad es que algunos de estos jóvenes desprecian la sociedad en la que viven, pero a la vez se aprovechan. Se crea una contradicción.
Un abrazo

Dorotea dijo...

Interesante monólogo interior que también yo firmo porque me sabe mal tener aunque sea poco cuando otros tienen tanto menos. Y si alguien me engaña, a mí no me afecta, otros tantos habrá cuya pobreza es auténtica. Un abrazo.

Fabián Madrid dijo...

A veces esa moneda hace mucho.
Un beso.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Muy demostrativa la constante contradicción de tu personaje, si bien siempre pone reparos, el primer impulso le lleva a intentar ponerse en lugar de quien le pide. Lástima que no se anima a ir más allá. Un abrazo

pikxi dijo...

Esas personas siempre tienen historias detrás que van con ellos. A veces, no es facil saber qur hay detrás de esa mano extendida.
Un saludo.

Dafne Sinedie dijo...

Es genial cómo logras crear ese pensamiento que creo que muchos de nosotros tenemos cuando nos encontramos a alguien pidiendo en la calle. Esas contradicciones y dudas, el pasar o el pararse y dar la moneda, tan necesaria.
Muy buen relato.
Un abrazo

San dijo...

Un monologo interior que creo está más generalizado de lo que imaginamos, pero lo que sí es cierto es que hay que ir más allá de las simples apariencias, todos tenemos nuestra historia, y llegar al extremo de encontrarse en esa situación tiene su porque.
Besos

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Tengo un amigo que dice que solo da moneda a quien se la gana (a algun musico de calle....) yo tambien tengo mis contradicciones como tu protagonista, al final acabamos poniendo la moneda. Muy bueno tu dialogo interior, besos.

Pepe dijo...

Para saber de mi vida, tienes que vivir mi vida, reza un dicho y es cierto. No tenemos capacidad aunque a veces lo pretendemos, para saber las circunstancias que han llevado a una persona a vivir de la caridad ajena. A pesar de eso, a menudo caemos en esas consideraciones interiores.
Un abrazo.

ibso dijo...

La contradicción forma parte de la esencia humana.
Cuando alguien me pide algo por la calle siempre actuo por egoismo para decidir si le doy algo o no. Pienso en cómo me sentiré yo después.
Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Dorotea, Fabián, Neo , Pitxi, Dafne, San, Molí, Pepe y Ibso. La verdad es que nos es imposible ponernos en el lugar del otro, por eso tenemos ese diálogo interior.
Un abrazo

Roxana B Rodriguez dijo...

¡Hola! Una interesante contradicción, al final, venció sus propios prejuicios y lo ayudó.

¡Un abrazo!