TÚNELES
Aquel viaje a Italia en coche estaba siendo muy aburrido,
no había visto una carretera con tantos túneles, uno detrás de otro, ya no
distinguía entre túnel y aire libre, todo me parecía igual, hasta que, de
pronto salimos del último y algo me resultó extraño, el paisaje cambió, no sé…
era un desierto y nosotros allá en medio de la nada, ¿cómo era posible? Paramos
en un lateral, salimos algo espantados; pero la cosa no acababa allí, a lo
lejos divisamos una figura humana masculina con un turbante en la cabeza que se
acercaba a nosotros montado en un caballo a lo Laurens de Arabia, ¿Qué quería
decir aquello? Los dos con la boca abierta y paralizados mirando a aquel
personaje, esperando a que se nos
acercara, y así lo hizo. Paró delante de nuestras narices, nos miró y dijo:
-¿Qué hacen por aquí en medio del
desierto?
Con la voz entrecortada
contestamos.
- Nosotros estábamos viajando por Italia.
- ¿Por Italia? Pero si están en el desierto de Arabia.
Entonces miramos hacia atrás y el
coche se encontraba hundido en la arena.
-
¡No puede ser! - dijimos los dos al unísono.
- Ese coche les servirá para poco. Será mejor que me acompañen.
Y ya nos ves a
los tres montados en el mismo caballo. Era una sensación que no se describir,
parecía que volase en medio del desierto. En ese momento cerré los ojos y me
dejé llevar, y cuando los abrí
nuevamente me encontraba en el coche en una carretera normal y corriente,
camino de Roma. Todo había sido un sueño; una pena, con lo bien que me lo pasé.
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