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viernes, 1 de mayo de 2009

SÁBADOS DE MERCEDES

¡VAYA VISTAS!

Salí huyendo de casa, no se podía soportar aquel ambiente irrespirable, necesitaba airearme y olvidar. Desde que vivía con aquel hombre todo iba de mal en peor, me trataba como una criada, no se molestaba ni en recoger la mesa, ni su ropa, ni nada de nada. Cuando volvía de trabajar me encontraba el piso como una leonera, y hoy he dicho basta. Calle arriba me puse a caminar sin rumbo fijo. Subí y subí, tanto que casi me quedo sin respiración; pero valió la pena. En aquella montaña me sentía como Jesucristo cuando, desde aquella cima, fue tentado por Satanás proponiéndole que si le adoraba conseguiría todo lo que aparecía delante de sus ojos. Y desde luego, lo que se divisaba desde aquel lugar era una visión impresionante que se perdía en la lejanía con el mar de fondo. Ante mí se encontraba Barcelona, desde la Sagrada Familia hasta la torre Mapfre; a la izquierda mi ciudad, Santa Coloma, con edificios de todo tipo, altos, bajos, y unas casitas de lo más coquetas cerca del monte. A la derecha, otra pequeña ciudad, Montcada, similar a la mía aunque no tan urbanizada. Respiré hondo y aspiré el aire puro que penetraba dentro de cada poro de mi cuerpo, gozando de este momento irrepetible. Me sentí mejor y comprendí muy bien a todos los que han dejado su vida de comodidad urbana para retirarse a la naturaleza. Regresé mucho más tranquila y decidida a hablar con mi compañero y poner las cosas claras. Me juré repetir la experiencia cada vez que necesitase meditar y reconducir mi vida.

Cuando desde la parte llana de la ciudad observé hasta dónde había llegado, me pareció increíble. ¿Cómo fui capaz de subir tan alto? ¡Lo que hace el cabreo!

29 comentarios:

Paloma dijo...

jajajajajajaja... Y lo hiciste sin esfuerzo alguno, eh? Ya te digo!!

Felicidades por tu parada :))

Quien Sabe... dijo...

Tienes razón, lo que hace el cabreo y uno ni cuenta se da. A mi me ha pasado montones de veces y luego digo: Joe! ¿y como demonios llegué tan lejos?
Besitos!
Esme

Carmina dijo...

pues la verdad es que el enfado dota de energia al cuerpo y va destruyendo a cada paso esa negatividad... al menos a ti te sirvio para tomar decisiones importantes a sangre fría y observando la belleza de tu tierra a tus pies

Susana dijo...

Jajaja... pues sí: cabreadas somos capaces de cualquier cosa. Algunas incluso deberían cabrearse más amenudo!!

Un abrazo, Carmen.

norma dijo...

La historia me hace recordar a la vida misma, cuando una tiene hijos que no se han ido de la casa y ya son grandes, me descargo la bronca en el jardin cortando cerco o pasto, después vuelvo cansada pero distraída la cabeza.

Any dijo...

Es cierto, cuando uno está muy enojado parece que la fuerza se triplicara, y después uno se pregunta "como hice esto sola?". Increíble.
Me trajo un par de recuerdos tu escrito. Veré si un día de estos les doy forma y los subo en forma de post =)
un abrazo

Celia dijo...

Dicen que para perseguir un fin, no existen montañas (o algo parecido). Porque nos puede la mala leche.
Un beso

Maat dijo...

Hola Carmen: Pues ya ves. Valió la pena esa escalada. Dicen que lo mejor es meditar en frio las decisiones. Hasta en las cosas negativas, si buscamos, hay algo de positivo. En este caso, tu protagonista disfrutó de unas vistas que siempre están ahí y que quizá nunca había contemplado como ese día.
Así es la vida.

Me ha gustado la historia.

Un abrazo.

Maat

Ardilla Roja dijo...

jajajajaa y mira que son empinadas algunas calles.

Gracias Carmen

alfredo dijo...

Querida Carmen: La de cosas que hay que hacer para regenerar nuestro espíritu, no te andaste con tonterías, Barcelona desde una montaña bañada por el Besós, visión impresionante capaz de volver la piel a los lagartos y recuperar el autoestima con la seguridad de que la siguiente vez sea "aquel" hombre el que se suba al monte, pero para no volver.

Que envidia de panorámica, tan cerca de casa.

Besos

gustavo dijo...

hay una interjecci0n que usam0s una am iga y y0 al messenger?0MMMMMMMMMMMM¡¡¡
bien, bien p0r la pr0ta del relat0, bien.
ah mientras l0 leia me rec0rdaba a unas hist0rias que surgier0n esta mañana en le bar d0nde t0m0 cafe p0r las mañanas.
decian asi:
ese tip0 bebe y cuand0 eta bebid0 g0lpea a su mujer...eran tres hist0ri0s de este c0rte. eran tres hist0rias de gente de este puebl0
ya fenecidas. de cund0 ese tip0 de practicas eran de puertas pa adentr0 y de cuand0 el franc0 era y estaba en el p0der y de cuand0...en fin me entiendes n0?
en es0s tiemp0s la mujer n0 p0dia subir a...y reflexi0nar y lueg0...
bes0s y gracias, carmen.

mar dijo...

Cuantas cosas somos capaces de hacer cuando estamos cabreados, menos mal que cuando descargamos la energía que acumulamos somos capaces la mayoria de las veces de tomar decisiones
Un saludo de mar

Julia: dijo...

Me gusto, es bueno tener ese lugar propio donde hacer catarsis, en principio pensé que abandonarías al desordenado, jaja. Un abrazo.

Sinuhe dijo...

jejeje, y que lo digas, el cabreo nos da alas a veces.

Muy bueno tu texto, en unos pocos párrafos nos has hecho pasear por esa Barcelona tan fantástica.

Saludos

Teresa Cameselle. Escritora. dijo...

Pues sí, caminar hasta agotar el mal genio, y encima con bonitas vistas, no cabe duda de que es buena medicina.
Un beso, Carmen

Neogeminis dijo...

Pero me imagino que después de eso, aunque más calmada, habrás hablado con tu compañero, no sea cosa que por estar más tranquila e inspirada por las vistas te hayas olvidado del tema del enojo, jeje.

Me alegra esta actividad de los sábados literarios, es la excusa perfecta para conocer más gente en este mundo de blogs!

Nos seguimos viendo!

Carmen Andújar dijo...

Gracias a todos y todas por vuestros comentarios. Es verdad que tengo suerte, ya que a pesar de que vivo en una ciudad no muy bonita, si te apartas un poco de ella y entras en otros rincones, recibes una grata sorpresa.
UN beso

Tèsalo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Tèsalo dijo...

Ojalà los disgustos en mi vida sentimental, se hubieran disuelto como la aspirina o con salir y repirar.
Muy bonito. Y muy bonita Barcelona.
Un saludo,
Tèsalo

tag dijo...

Que gracia me has hecho, Carmen.
Tu y yo nos podiamos haber ido juntitas para que se nos pasara el cabreo.
La proxima vez te llamo, y no subimos a la montaña esa, jajaja

Un beso

MiLaGroS dijo...

Muy simpático el relato. Sobre todo el final. Cabreada . Un abrazo. milagros

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Bueno, pero, le cantó al final las cuarenta? Has descrito muy bien la vista desde el monte,
un beso,
Juanma

Luz dijo...

A eso se le llama conversación interior...llevabas mucho tiempo sin hablar con esa amiga, necesitabas contarle muchas cosas, que te escuchara, que te ayudara a tomar decisiones. A veces la dejamos fuera de nuestras vidas y así nos va.

Bluesnight dijo...

...el peor remedio es el silencio, suerte que tu protagonista decidiera enfrentarse a ello.

Un saludo.

chonoman dijo...

Nadie sabe de lo que es capaz una mujer cabreada y con el corazón en la mano: nadie sabe de lo que es capaz una mujer y para ello no hace falta que se cabree.
Me identifico con tu relato.
Besotes.
Paola.

XoseAntón dijo...

¿Y ahora quién limpia la casa? jajaja, tú cansada y el león en su trono...

Muy bueno, Carmen, lo cierto es que nos muestras una verdad cotidiana y realista innegable.

Bikiños

Carmen Andújar dijo...

Gracias a todos y todas. Os aconsejo que os retiréis e vez en cuando para reflexionar, os hará mucho bien y veréis las cosas de otra manera.
Besos

Mercedes dijo...

Carmen, no sabes lo que me ha gustado tu historia y ese final. A mí los cabreso me hacen subir como la espuma. Y como tú bien dices, a veces hasta yo misma me sorprendo cuando miro hacia abajo, jajjaja
Ya ves, lo que no te mata te hace más fuerte.
Muy bueno tu relato, con fondo y sustancia. La pintura como siempre, de lujo.

CASANDRA dijo...

te subes al bus¿¿¿????? ESPERO QUE SÍ.... besotes!!