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jueves, 27 de octubre de 2011

ESTE JUEVES UN RELATO

HALLOWEEN




LA CENA

En la noche de Halloween Carmen prepara una cena para sus amigas; aunque le está resultando un poco difícil, no le acaba de salir la receta que le habían pasado. Hace y deshace, no sabe que le pasa, cada vez que utiliza harina para rebozar se endurece al momento. Mira el envoltorio, no está caducada, pero no falla, cuando la saca del paquete y la pone en el plato, se endurece, no sabe que hacer. Además de esta mala suerte, toda la tarde le persigue una extraña sensación, es como sino estuviera sola; y aunque intenta continuar con su trabajo, no se concentra. Al cabo de unos minutos, comienza a sentir un frío helado en la espalda que le hace girarse, y de pronto una voz profunda le dice:

- ¡¿Te ayudo?!

No es posible, en el lindar de la puerta de la cocina, una forma se le está apareciendo, primero borrosa y después poco a poco se va transformando en la figura de una mujer aterradora. Es tal el susto que se lleva, que un grito desgarrador surge de su garganta, hasta que una mano le toca el hombro y le dice:

- ¡Despierta mujer!, ¿Qué te pasa?

Carmen, sobresaltada abre los ojos, todo había sido un sueño; pero fue tan real que no se yo si…

37 comentarios:

Liwk dijo...

Fantástico, Carmen. La emoción del relato ha ido subiendo y, al final, he de reconocer que he mirado sobre mi hombro, sólo por si acaso.
Un abrazo.

Isabel Keats dijo...

Estos fantasmas... nunca sabes si están ahí o no.

Verónica Marsá dijo...

Jope qué susto! Alguna vez he tenido sueños tan reales que me he despertado con la sensación física y se me ha mantenido incluso despierta!!!! Iiiiiiiiiiiii, si yo te contara...

Besito.

Neogeminis dijo...

jejejejeje...la sugestión puede hacer que nos aterroricemos al punto de rozar la locura!...

Un abrazo!

Any dijo...

Ohhhhhh que pena que era un sueño! Creí que era el fantasma de la cocina ... ese que suele pasar por mi casa y no deja que las recetas que intento resulten. Por eso ya he renunciado a cocinar, por el fantasma ...

=D

un abrazo

Lola y Mari Carmen Polo dijo...

Carmen, como pudiste ver en mi entrada, me encantan los fantasmas. No soy de zombis, ni de brujas, ni de relatos sangrientos. También es cierto, que no he visto ninguno, pero sí he sentido,esa sensación de la que hablas en tu relato.

Un abrazo

Gracias, por pasarte por mi blog

Lola

Carmen Andújar dijo...

En realidad este sueño tiene parte de real, yo lo he adornado un poco; pero me sucedió algo parecido, y la sensación fue tan real, que el mal cuerpo me duró toda la mañana.
Gracias LIwk, Isabel, Verónica, Neogeminis, Any y Lola y Mari Carmen Polo
Un abrazo a todas

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Por mi cocina anda uno que viene a ayudarme. Muchas veces me he girado al sentirlo y no estaba dormida. Un beso.

Sindel dijo...

Carmen parece que las pesadillas nos han inspirado!!! Mucho suspenso, corto y conciso, no le sobra ni le falta una sola palabra. Muy bueno!!!
Un abrazo!!!

Maribel dijo...

Uf, menos mal que fue un sueño porque ya se me estaban quitando las ganas de entrar en la cocina.

Un saludo.

San dijo...

Sueños tan reales que al despestar no sabes que ha pasado, si fue soñado o vivido.
Un beso.
(verás conciliar el sueño esta noche ohhhhh!!)

Juan Carlos dijo...

Bueno, tomando las cosas por el lado positivo, ese ser acude para ayudar. Tal vez pudiera ser positivo. Por ejemplo, a lo mejor sabe pulverizar la harina ...
Besos Carmen.

Felisa Moreno dijo...

A mí me gustaría que me ayudara alguien en la cocina, aunque fuera una tipa rara.
Bromas aparte, muy buen micro, Carmen, enhorabuena.

Lucía de Vicente dijo...

Un relato original... Enhorabuena, Carmen.
Y ahora, ¿cómo entro yo en la cocina? jajajaja

Matices dijo...

El mundo de los sueños a veces pillan tanta realidad, que no sabe una si pierde el sentido de la misma...

En que buena hora he decidido leeros, de noche esto no se puede...

Besos!!!!

Alicia Uriarte dijo...

Si me hubiera ocurrido a mí, después del estremecimiento y de haber despertado de la pesadilla tampoco hubiese estado nada mal haberme encontrado el espíritu de mi abuela para que me ayudase con las recetas.

A la receta de este micro no le faltaba ningún ingrediente.

Saludos.

gustavo dijo...

...que no sé si...sí, carmen, a veces en el sueño nos morimos un poco, o un mucho no lo sé...el caso es que el sueño es como esa muerte en la que te quedas en el limbo, como esa muerte en la que te mueres pero te asientas en un lugar inadecuado para ella...por lo tanto, no era un sueño...y yo lo sé de sobra, pues en mi forma d emuerto, fui yo quien ayudó a esa mano a ..hhh
medio beso, carmen, medio beso con labios manchados de rojo y no de carmín rojo, si no de sangre rojaaaa uuuuh.

Celia dijo...

La verdad es que entre harinas y fantasmas, has escrito un relato muy entretenido.
Un besito, Carmen

Luis Bernardo Rodríguez dijo...

Un plato bien preparado, felicitaciones

Maat dijo...

Hola, Carmen.

¿Y de que marca dices que era esa harina? Jejeje

Pues oye, puestos a ayudar yo le encargo que me repase las rayas de los azulejos de la cocina ¿no?

Entretenido relato con su punto de miedo. Como toca hoy. ¡Si señor!

Un abrazo.

Maat

Cristina Pereyra dijo...

Por qué siempre nos despertamos antes de descubrir el fin de los sueños?

Seguro que ese hilo de realidad es lo que hizo quedarse más espeluznante

Abrazos

Carmen Andújar dijo...

Soy demasiado miedosa para ver el final de los sueños, supongo que me desperté del susto. Gracias por vuestros comentarios, Felisa,Gustavo, Leonor, Maat, Sinbdel, Maribel, San, Juan Carlos, Lucía, Matices, Alicia, Celia, Luis Bernardo y Cristina.
Un abrazo a todos

Pepe dijo...

El mundo de los sueños es ingobernable. Igual nos sumerge en paraisos tropicales que nos situa al borde del infarto con angustiosa presencia de terroríficos seres.
Un abrazo.

Maria Liberona dijo...

buen relato y... digamos que a mi me suele suceder pero ellos no me hablan solo se quedan un instante y desaparecen

Mari Carmen Polo dijo...

Uy, de ese tipo de sueños, tan reales, yo he tenido un montón, y ¡menudas pesadillas! Vamos que no se te olvidan en mucho tiempo, así que no me extraña que tu protagonista se asustara tanto...

Estupendo, Carmen :)

Un abrazo

Teresa Cameselle dijo...

Qué susto, jeje, después de eso yo no me quedaría tranquila sola en casa.
Gracias por participar ¡

Ceci dijo...

Ay Cármen, por ahi si aceptaba la ayuda del fantasma le iba mejor. Capáz la convencia de que aceptara un puesto fijo de cocinera, ja!
Besito

menchu dijo...

Uffff. Y yo que iba a hacer esta tarde un bizcocho de calabaza. Mejor lo dejo que no tengo ganas de experimentar con harina.Muy bueno Carmen.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Pepe, Mª Carmen. Teresa, Mª Liberona, Ceci y Menchu. Mejor que no me ayude no vaya a ser que la comida no esté buena y después me las cargue yo.
Un abrazo

Olivia Ardey dijo...

Ufff, con la pesadilla. Me pasa a mí y me muero. Un beso.

rosa_desastre dijo...

Estoy pensando que esta noche no entro en la cocina a preparar la cena, que nunca se sabe quien puede brindarte su ayuda....asi que hoy, bocadillos!!
Un besazo

Laura Nuno dijo...

Qué cosas...
Lo peor de todo es que aunque nos empeñemos en pensar que ha sido nuestra imaginación, en el fondo sabemos que son...¿reales?
Fantástico. Me encantó.
Besines!

José Antonio López Rastoll dijo...

Es una pesadilla cocinar, tener claro qué hacer cada día para una familia que, a menudo, ni siquiera lo agradece. Por eso os admiro.

Un saludo.

Natàlia Tàrraco dijo...

!Carme! disculpas he tardado en leerte por cosillas más y por reposos.

!Encima que le viene a echar una manita! (tal vez de verdad, echándola a la harina), un pinche de cocina siniestro para un sueño tenebroso.
Petons.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Olivia, Natalia,Rosa, Laura y José Antonio. Me gusta poco la cocina y con un fantasma menos.
Un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Gracias Olivia, Natalia,Rosa, Laura y José Antonio. Me gusta poco la cocina y con un fantasma menos.
Un abrazo

Maribel Pont dijo...

No sé si existen los fantasmas pero sí esa sensación de tener alguien a las espaldas, y si es en la cocina yo no soltaría el cuchillo... Muy buen relato Carmen!