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martes, 8 de noviembre de 2011

ESTE JUEVES UN RELATO



Yo también he decidido adelantarme, por lo del viaje, ya sabéis, a Valencia, así tendré tiempo de leeros.

PEQUEÑAS MUERTES



Está todo oscuro, sólo oigo voces, a veces lejanas, otras cercanas; pero yo…no puedo decir nada, no puedo. ¿Dónde estoy? ¿Qué ha pasado? Me duele mucho. Un grito ahogado sale de dentro afuera del cuerpo de David. Al lado su madre le tiene cogida la mano, en ese momento da un bote asustada. Corriendo llama al médico que con celeridad se acerca a la cama del enfermo y lo intenta tranquilizar. Se ha despertado de un coma y eso es bueno; pero no se sabe que pasará cuando se entere de que sus piernas ya no regresarán a su estado anterior. Ese fatídico accidente le partió la médula, y ahora, nunca más andaría.

Abre los ojos asustado; pero la presencia de su madre le tranquiliza, ésta le vuelve a agarrar la mano con delicadeza; pero poco a poco se da cuenta de la cruel realidad, no mover le es posible mover las piernas, y no es algo temporal, el médico ha sido muy claro, no le ocultó nada, no volvería a caminar. El mundo se le cae a los pies, no vale nada, es una mierda, no quiere vivir así, su vida jamás será como antes.

La madre con una paciencia infinita lo anima y una vez deja el hospital, comienza la rehabilitación en el instituto Gutmann. Es un paciente difícil, le duele, no quiere esforzarse, llora, chilla, clama al cielo: ¡¿Por qué yo?!. En una ocasión el rehabilitador lo dejó en el suelo llorando, y le dijo:

-¡Tú solo, puedes sentarte en la silla! No te pienso ayudar, la vida es dura y no me digas que no vas a poder con ella…Tú mismo, haz lo que quieras, lo siento por ti.

El día que acabó la rehabilitación hacía un sol esplendido. Empujando la silla de ruedas miró al cielo y después clavó su mirada hacia delante seguro de si mismo. Había muerto y ahora volvía a nacer, empezaba una nueva vida, diferente a la anterior, con nuevos retos que tal vez le costarían de superar; pero estaba preparado para conseguirlo, y si caía, nuevamente se levantaría y tendría el valor para intentarlo de nuevo..




12 comentarios:

Neogeminis dijo...

Hay que ser muy fuerte para animarse a seguir cuando antes pensábamos que todo estaba perdido.
Todo un ejemplo!

Saludos jueveros!

Pepe dijo...

Son numerosas las ocasiones a lo largo de nuestra vida en que morimos momentáneamente y tenemos que volver a nacer. Creo que en el fondo en eso consiste el hecho de vivir. Tú has descrito magníficamente una de esas ocasiones. Caemos y tenemos necesidad de levantarnos y caminar.
Un abrazzo.

Natàlia Tàrraco dijo...

Renacer de un "muerte en suspensión" ¿qué nos contaría David de esa experiencia?

Tantos y tantas como él, luego lo han superado, conozco a uno en Andorra que se quedo en silla de ruedas a los 18, ahora juega al basquet y corre rally...Ánimos David.

Otra versión nos ofreces de "la pequeña muerte", en ella, una vez superada cabe la esperanza a base de esfuerzo, lo conseguirá, no le falta el cariño a su lado. Existen muchas formas de "andar" el camino de la vida.

Petons Carme, i fins ara.

Matices dijo...

A veces es mas complicado enfrentarse a la realidad que admitirla. Los procesos son duros y el animo no acompaña, supongo que de alguna manera hay que revivir para poder aceptar un nuevo camino...

Besos

Carmen Andújar dijo...

Gracias Neo, Pepe, Natalia y Matices. Las pequeñas muertes siempre se dan cuando pasas situaciones límites mueres un poco y te has de levantar para luchar.
Un beso

CAS dijo...

Cuántas veces toca renacer? A muchos, muchas veces, pero ninguno se libra de tener que poner empeño en volver a vivir como si todo fuera para estrenar.
Tu relato me acerca a esa sensación y me convence de que es la única dirección hacia la que debemos ir.

Un abrazo virtual, por ahora.

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Hay que ser muy fuerte para afrontar momentos así. Pero la vida merece la pena disfrutarla y hay que tomar las cosas como van llegando y mirar lo que tenemos y no lo que nos falta. Muy difícil, lo reconozco. Un beso.

Teresa Cameselle dijo...

Supongo que es un proceso inevitable, la negación, la frustración, pero al final le has dado fuerzas para seguir adelante.
Un beso.

Atalanta dijo...

Si que es fuerte, el afrontar una cosa así, la vida sigue... eso si de otra manera.

Real Carmen, muy bueno.

Besos renacidos

Lola y Mari Carmen Polo dijo...

Precisamente ayer al salir del gimnasio, iba delante mía,un chico en una silla de ruedas,y pensé que tuvo que ser muy duro, el aceptar su nueva situación, pero como cuentas en tu relato, es solo otra forma de vivir, eso es lo que vi en ese chico.

Un beso

Lola

San dijo...

La necesidad de abanzar, de resurgir,
la fuerza de la voluntad tomando las riendas para evitar esa muerte en vida.
De lo que se cree no salir jamás,brotan nuevas oportunidades para vivir y disfrutar.

Un abrazo.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Cass, Leonor, San, Teresa, Loli y Mª Carmen, Atlanta y San. Es muy duro pasar por esos momentos y sobre todo superarlo.
Cass, el abrazo ya no ha sido virtual.
San leimos uno de tus relatos y te echamos de menos.
Un beso a todas