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miércoles, 2 de mayo de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO

                                               LA VIDA EN UN CASTILLO MEDIEVAL



                                      RODRIGO Y JIMENA

 Rodrigo regresaba al castillo donde su mujer le esperaba con los brazos abiertos.
-          ¡Jimena, Jimena! ¿Le has sacado brillo a la armadura? La necesito para mañana.
Jimena con una expresión entre amargada e irónica le dijo
-          ¿Y eso? ¿Para qué?
-          Cómo que para qué, mañana salgo de cruzadas.
-          ¿De cruzadas? Pero si la última vez te dejaron sin brazo.
-          Bueno y qué, tengo el otro  y no me rindo tan rápido. A esos moros se les ha de convencer  que nuestra religión es la verdadera.
-          Ya te las apañarás- le dijo Jimena zanjando la conversación.
Después de seis meses  vuelve  Rodrigo, y esta vez con una pierna menos. Jimena con cara de espanto le increpa.
-           Marido, ¿qué te han hecho Dios mío?
A Rodrigo, ahora le faltaban un brazo y una pierna, se apoyaba en dos muletas para caminar.
- Estos moros son más duros de pelar de lo que me esperaba; hemos sufrido mil pérdidas, nos tuvimos que retirar sin remedio- Comentó deprimido
-          Bueno, pues que sean los otros los que vayan ahora.
Rodrigo cayó, sabía que cuando su mujer se enfadaba era mejor dejarla y no hablarle.
Al cabo de tres meses, Jimena oyó el ruido de un caballo trotando, y cuando salió, su marido había desaparecido.
-          Está visto que este hombre quiere que lo maten, ¿donde va, si le falta la mitad del cuerpo?

Jimena  pensaba que en cualquier momento algún emisario vendría a darle la mala noticia  del fallecimiento de su marido; pero si era así, él  se lo había buscado, su manía con querer convertir a todo el mundo, infieles les llaman, bah…no saben lo que hacen.
Para entretenerse cosía sin parar junto a su fiel dama de compañía, a la que  le  confesaba sus preocupaciones. Ella le intentaba calmar dándole ánimos para pasar mejor el mal trago.
Uno de esos días asomada en la ventana, Jimena vio dos jinetes que se acercaban al trote hacia el castillo. ¿Quiénes serían? Se preguntó. Conforme se acercaban, reconoció a uno de los dos, era su marido; pero también se fijó que el otro era un poco oscuro de cara, parecía… no, no podía ser. Intrigada salió a la puerta a recibirlos. Bueno al menos Rodrigo no le faltaba ninguna parte más de su cuerpo. Acercándose le dijo:
-          Marido mío celebro que estés sano y salvo. ¿Me presentas a tu amigo?
-          Jimena, tienes razón estoy vivo, y todo gracias a esta persona que me salvó. Quedé inconsciente por un golpe certero del enemigo; estaba como muerto, y cuando desperté estaba en el caballo de Mohamed
La mujer horrorizada no se lo podía creer y le comenta:
-Pero… si es…
- Si, ya lo se, es moro; pero mira, me ha salvado y como no hemos podido derrotarlos, he pensado: Tal vez no esté tan mal ese Mahoma y Alá, quizás no estemos tan distanciados como creía.
No era posible que fuera la misma persona, sin duda aquel golpe lo transformó, vaya si lo transformó.

23 comentarios:

Teresa Oteo Iglesias dijo...

Qué bueno! Muy divertido... es que eso de ir a convertir infieles no es tan fácil, así que si no les puedes...únete a ellos.
Gracias por participar
Un beso

CAS dijo...

En un tono ameno, hasta divertido, los relatas con soltura la peripecia de Rodrigo y Jimena y como corolario algo que cada vez debería ser más comprendido y mejor practicado.

besos y abrazos.

Neogeminis dijo...

Mientras ibas relatando, se me ocurría que la testarudez del hombre se parecía bastante al insistente entusiasmo de un fan de fútbol que, pese a las derrotas, insiste en seguir alentando al equipo! jejeje...después he visto que la historia terminaba con moraleja y no he podido dejar de asentir en el mensaje que nos deja!
=)

Un abrazo!

Leonor Montañés Beltrán dijo...

Un relato con buen humor, parece que este jueves las mujeres estamos teniendo todas esa chispa de guasa para quitarle hierro al asunto. Cabezón el tal Rodrigo y paciente la mujer, Jimena, que sacaba brillo a la armadura. Un beso.

censurasigloXXI dijo...

Muy buen humor, sí señora, es cierto, aunque mi amiga andorrana me mate, el hombre se trastornó completamente al acabar así, cojo, manco y con un "invitado" en casa. Para encerrarle con camisa de fuerza!

Un besito y un cafelito.

Natàlia Tàrraco dijo...

Rosa, le valió el coscorrón al bruto Rodrigo, para despertar del fanatismo y hacerse un buen amigo, Mohamed, viva Alá y viva allá donde se acaban guerras y comienzan amistades. Suerte, a ese paso o galope a Rodrigo lo dejaban en el tronco pelado, ayyyy Alá Misericordioso, paciencia mujeril a prueba de catapultas.
Gracias Carme, buen relato, buen humor, que no decaiga. Besito.

José Vte. dijo...

Que divertida esta versión de la historia jeje, conforme iba leyendo me iba recordando cada vez más esa estupenda obra de teatro sobre la reconquista: "La venganza de D. Mendo" de Muñoz Seca, por lo irónico y divertido de la crónica.
Muy bueno Carmen.

Un abrazo

G a b y* dijo...

Por suerte no siempre ganan las diferencias y la rebeldía, la lucha de razas y creencias que deja víctimas innecesarias. Más de uno debería darse un golpe en la cabeza, si con ello se puede lograr la compatibilidad y la tolerancia.
Lo has contado de un modo muy ameno y gracioso, lo que le quita a este medioevo un poco de su oscuro dramatismo. Muy bueno!
Besitos al vuelo!
Gaby*

Cristina Piñar dijo...

Un relato ameno y divertido pero que a la vez encierra una buena moraleja y una interesante reflexión. ¡Con lo fácil que sería respetar al diferente...! Pero claro, tendemos a querer que todos sean cómo nosotros, y a pensar que lo distinto es malo o al menos peor que lo nuestro. Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Gracias Teresa, Cas, Neo, leonaor, Cnsura, Natali, José, Gaby y Cristina. Esta semana he intentado llevar un poco de sentido del humor, parece que lo he conseguido. Bastantes dramas vivimos en el día a día,si fuéramos más tolerantes todo iría mejor.
Un besito a todos y todas

julian dijo...

Muy divertido, y desmitificador cruzado, habria que verlo dando mandobles de toledana, subido a su caballo medio tullido, maldiciendo a los sarracenos para luego, hacerse intimo de uno de ellos, jeje, no viene mal desengrasar de todo lo que cae,,,

saludos

Pepe dijo...

No hagas muchas bromas con el amigo Rodrigo que ya sabes que ganaba batallas después de muerto. A ver si se enoja contigo y llega hasta tí a lomos de Babieca, con la Tizona en una mano y la Colada en la otra, ah, no, que lo has dejado sin manos jejeje.
Me gusta el desenlace de tu historia por lo que tiene de acercamiento, de concordia, de aceptación del diferente.
Un abrazo.

Maat dijo...

Hola, Carmen.
Una historia muy divertida con una lectura muy agradable. ¿Es posible que ya en aquellos tiempos los maridos aplicaran eso de: "cuando se enfadaba mejor dejarla y no hablarle"
Jajaja

Muy bueno, Carmen.

Te dejo un abrazo.

Maat

maria jose moreno dijo...

Divertido relato de la edad media. Que dura debió de ser. A mi me horroriza el frio que haria en esos castillos...jajaja
besos

Juan Carlos dijo...

Bonita historia, muy tierna y con un final que ¿por qué no? Hemos coincidido en buscar una amistad entre moros y cristianos.
Un beso, amiga.

gustavo dijo...

uy uy uy....jajaj, ya sé qué demonios va hacer ese mojamet...¡qué no? de seguro que en la cama y en algún otro sitio suplanta al bobo de rodrigo...jajajaj
viva los moros que regresan a la casa del vencedor..viva las jimenas que encontrarán consuelo en el derrotado...
medio beso, carmen.

Matices dijo...

Que paciencia la de Jimena, y que cabezón Rodrigo... ese golpe le pudo servir para olvidar cruzadas y alimentar la amistad...
Muy ameno, Carmen

Besos

Ceci dijo...

¡Pero qué simpatica historia nos dejas aquí Carmen!!, Yo creo que Rodrigo finalmente terminó por ceder sabiamente, la amistad vale más, y menos mal que ya no quedaban cruzadas por hacer!!
Besito Cármen

San dijo...

Desde el comienzo de tu relato he sonreido, un tono divertido y muy ligero. Cabezoneria la del caballero y aceptación la de la dama. Muy bueno y como colofón entendimiento.
No le faltó de nada Carmen.
Un abrazo.

Maria Liberona dijo...

jajaja... muy buena historia, me encanto el final... no importa que religión lo importante es el respeto a la persona y el amor...

Carmen Andújar dijo...

Gracias Juan Carlos, Gustavo,Matices,Ceci, Maria y San. El sentido del humor va bien en estos casos, porque estos de las cruzadas se tomaban todo muy a pecho.
Un abrazo a todos y todas

Celia dijo...

Hola Carmen:
Me gusta ese diálogo.
Ya que no puede vencer se alía. Me parece muy bien, aunque el pobre está hecho un guiñapo.
Un abrazo, guapina.

José Angel Gozalo dijo...

Muy bueno. Me has arrancado una sonrisa, lo que menos me esperaba era un final tan divertido.

Un saludo