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miércoles, 28 de noviembre de 2012

ESTE JUEVES...RELATO

  
                 A LA LUZ DE UNA VELA


Otra vez se ha ido la luz, no se que pasa en este barrio que siempre se va, y una sin la tele se aburre, como no venga pronto me iré a dormir. Enciendo una vela y espero pacientemente. El tiempo pasa y la luz no regresa, ¿qué hacemos? Entonces a alguna de mis hijas se le ocurre que expliquemos alguna historia; pero a mi no me gusta la idea, no me gustan las historias de miedo, luego no duermo, no insisten, la verdad es que me conocen y si digo que no, es que no, Sentados, dejamos pasar el tiempo; de  pronto oímos un crujido: ¿qué es eso? dice mi hija. Es el radiador, no te preocupes, y es verdad, es el radiador; sin embargo parecía que era otra cosa, ha resonado muy fuerte. Nos tranquilizamos, la luz sigue sin venir, tengo ganas de irme a dormir, no hay nada que hacer, esta noche nos quedamos a oscuras. Enciendo otra vela y me voy hacia la habitación por un largo pasillo, en la pared se proyecta mi sombra  que da la impresión  que vaya más despacio que yo, como si otra persona te siguiera, y aunque sabes que no es cierto, una cierta pelusilla te sube por el cuello, acelero el paso  y por fin llego a mi destino. Coloco la vela en le tocador, y comienzo a desvestirme, está todo muy obscuro, el miedo no se me va, quiero meterme en la cama y no pensar, rápidamente  me tapo hasta la cabeza, aunque hace calor y las gotas de sudor me bajan por la frente, me da igual, no lo puedo remediar. Cierro los ojos; pero mantengo uno en guardia y el oído alerta. El sueño no viene; pero por suerte al cabo de pocos minutos que me han parecido eternos, los números del reloj eléctrico comienzan  a parpadear y entonces,  la cara se me ilumina, la luz ha regresado por fin, mis músculos se relajan  y poco a poco caigo en brazos de Morfeo. Tan poca cosa me ha ayudado a volver  a ser feliz.

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29 comentarios:

censurasigloXXI dijo...

Primera, primera!!!

No te creas, si me describieras así a mí misma, acertarías un montón. Un ojo abierto y las ventanas con sus contras bien cerradas, no sea que algún brillo a lo Nosferatu me aparezca en los cristales....

Un besito y un café.

Tracy dijo...

Suele pasar que esas pequeñas cosas que apenas apreciamos, cuando nos faltan vemos que no son tan pequeñas como creíamos.

juliano el apostata dijo...

CENSURAS, TUG¡¡ JAJAJ
quinto, quinto...jajaja..
pero, maría josé, dejemos a la del siglo este en paz y vamos a lo que vamos...¡serías capaz de estar un mes sin luz? ¿gus, serías capaz de estar un mes, no, medio mes sin luz?
a ambas preguntas la respuesta es NO. y ello, la verdad, de las morenas, es un tanto preocupante, por que nos hemos adaptado tanto a las modernidades que se nos ha olvidado tener miedo cuando la noche llega...sólo tenemos miedo si la noche llega y no hay luz eléctrica...
hasta los miedos están en cierta medida provocados por las modernidades¡¡¡
medio beso, psiquiatra bonita.

Encarni dijo...

Da un poquito de miedo quedarse a oscuras es verdad. Como si las cosas se vieran de otra manera cuando no hay luz y nos tiene que iluminar es tan chiquita.

Un abrazo

Lucia M.Escribano dijo...

La imaginación cuando estamos a oscuras, suele jugarnos malas pasadas,ruidos tan cotidianos, pueden hacer saltar nuestros nervios por los aires.

Besos llenos de luz, querida Carmen.

Sindel dijo...

Uno se acostumbra tanto a la luz que a veces la oscuridad nos inspira miedo, debe ser porque nos inculcaron que allí se generan las cosas feas. A mí también me pasa que me siento insegura a la luz de una vela, no sé por qué será!!!
Un besote!!!

juliano el apostata dijo...

hostiassss
y hostiassss...
no sé en qué demonios estaría pensando esta mañana...
supongo que sabrÁs perdonarme el enorme despiste que he tenido...
un beso entero, CARMEN.

emejota dijo...

El valor de lo sencillo, incalculable ¿verdad? Bss.

Neogéminis dijo...

Es que en la oscuridad resurgen nuestros miedos más arcaicos, más irracionales.
Me pregunto cómo harían antes, cuando las velas eran el único recurso de iluminación nocturna.
abrazos!

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Para quienes no les gusta la oscuridad o simplemente quieren luz, exite algo muy util, que son las luces de emergencia. Especiamente las portatiles que se pueden llevar de un lado a otro, con la precaucion de tenerlas enchufadas, para que esten cargadas cuando hay electricidad.
El otro tema que se puede plantear es de la atmofera, que está en los cuentos de miedo, en las descripciones, y el ambiente, el lugar en que se lee o cuenta.

Todavia no se me ocurrio nada.
Las musas me estan evitando y Morfeo tambien.

Natàlia Tàrraco dijo...

¿Cómo lo hacían en tiempos de Quinto? jejeje.
Para el s. II d.C las velas y las lamparillas de aceite eran fluorescentes, flexos, halógenas.

Carme, no suele darme miedo la oscuridad, pero si dura y duraaaa.
Petons a la penumbra.

Leonor dijo...

Pero qué miedosa eres. Me gustan los apagones y las velas, me recuerdan la niñez cuando la luz se iba día si y otro también. Siento más miedo de mis demonios internos.

Un beso.

G a b y* dijo...

Pienso que estamos tan acostumbrados a la luz eléctrica, a los electrodomésticos, a una vida tan llena de tecnicismo que cuando nos falta algo, alguna no más de esas cosillas, se nos acaba el mundo! Y pensar que en otras épocas (y aún muchas personas hoy en día) no tenían/tienen, más luz que la de una vela. Aayyyy, que los apagones a mí también me desesperan!
Besitos:
Gaby*

José Vte. dijo...

Querida Carmen, la oscuridad siempre trae consigo la alerta de todos los sentidos, sobre todo ese ojo y el oido. Cualquier crujido nos parece un monstruo acechante. Luego cuando la luz regresa nos damos cuenta de lo infantil de muchas de nuestras reacciones. Muy real tu cuento, jeje.

Un abrazo

Fabián Madrid dijo...

Yo creo que la oscuridad es otra vida, otra dimensión, que como no la conocemos, nos da miedo, pero a veces es muy reconfortante.
Un beso.

Alfredo Cot dijo...

Como una niña. los miedos no los dejamos tal y como vamos sumando años.
Relacionamos la oscuridad con lo misterioso, lo desconocido e inevitablemente le añadimos una buena ración de miedos.

La verdad es que a través de tu texto, me he sentido mejor cuando ha venido la luz.

Besos

Montserrat Sala dijo...

Alumbrarse con una vela es muy romámtico pero para ver de verdad, mejor la electricidad o la luz solar.

Pero y para soñar???
Un beso

San dijo...

Para tu consuelo Carmen a mi la oscuridad tampoco me gusta mucho, bueno vale, nada, nada, nada. Me tapo la cabeza y a sudar jajajaja.
Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Gracuas Censura, Tracy, Julian (te perdono)Encarni, Lucia, Sindel,Emejota, Neo, Demiurgo(Seguiré tu consejo)Natali(mejor preparados que ahora)Leo( tienes razón, da más miedo nuestro interior),Gaby, Jose,Fabián, Alfredo,Montserrat y San.
Un abrazo a todos y todas

casss dijo...

Has descripto muy bien esa sensación de miedo que nos ataca en la oscuridad (a los que nos ataca y cómo!!!)por eso he preferido hacer este comentario siendo de día, me lo tomo más en solfa, a pesar de lo bien escrito que está!!!

besos, Carmen. (y todo a media luz...)

Cristina Piñar dijo...

Suele pasar, que la oscuridad trae consigo el miedo. Al menos en este caso no estaba sola, como la protagonista de mi relato, eso es peor todavía. Un beso.

Cecy dijo...

La oscuridad asusta a muchos, a mi también me da cosita. Será las historias que nos han contado, las películas que hemos visto, o simplemente algún susto que no hemos olvidado.

Un abrazo.

Luis Rodriguez dijo...

Sin luz puedo estar tranquilito (la tele ni me preocupa, al menos que esté muy caluroso extraño el ventilador, lo que no puedo estar es sin agua ahí me da un ataque!)

Sobre el texto, ella misma se impone el miedo, desde el momento en que no se atreve a contar y participar de las historias. Luego, se alteró por lo mismo que despertó en ella y el entorno, la oscuridad es un poco incómoda y deja volar la imaginación y el temor. Saludos Carmen, muy buen ritmo de narración

Pepe dijo...

La oscuridad nos supera, nos atemoriza, nos cohibe. Creo que en algún momento todos hemos tenido miedo a la oscuridad porque esta nos deja una enorme sensación de indefensión.
Un abrazo.

Maria Liberona dijo...

No le tengo miedo a la oscuridad,pues muchas veces me ha tocada andar por casa completamente a oscuras, pero si he de estar en un lugar muy amplio, donde se oyen pequeños ruidos el pánico entra muy fuerte por todos tus sentidos

Any dijo...

La noche y la oscuridad agrandan los ruidos. Hace dos noches exactamente estuve como la protagonista, con una vela encendida esperando que volviera la luz. Pasó una hora y nada ... . Terminé yéndome a la cama y por suerte me dormí enseguida, el cansancio fue mas fuerte que el temor a la oscuridad.

Muy bien contada la situación
un abrazo

Carmen Andújar dijo...

Gracias Cass. Luis, Any Cecy, Cristina,Pepe,y Maríaedo casi siempre es el miedo es inhato en la persona, y por mucho que una quiera no se puede remediar.
Un abrazo a todos y todas.

Juan Carlos dijo...

Y es que dependemos de esos cables malditos ... alguna vez se me va la luz en el trabajo y ¿qué hago? Ni ordenador, ni teléfono, ni nada, solo que haya luz para poder leer papeles.
En casa no ocurre, pero me acuerdo cuando pasaba y era niño, momentos mágicos.
Besos, amiga.

Teresa Oteo dijo...

Hasta me ha dado miedo tu miedo, lo que es cierto es que no valoramos las pequeñas cosas hasta que las perdemos ...
Un beso.