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miércoles, 12 de diciembre de 2012

ESTE JUEVES...RELATO



ESTE JUEVES HA COSTADO LO SUYO REALIZAR EL RELATO. NOS HEMOS JUNTADO DOS DOCENTES QUE ESTAMOS EN PLENA EVALUACIÓN; PERO AL FINAL CON VOLUNTAD LO HEMOS CONSEGUIDO. AQUÍ VA EL RELATO A CUATRO MANOS CON LA COMPAÑERA Mª JESÚS.



                       LO INMATERIAL


Era un  día muy frío del mes de diciembre. Sofía, como cada jornada, se trasladaba a su lugar de trabajo,  limpiadora en casa de doña Mercedes. Ella era la única en la familia que disponía de un empleo: su marido hacía más de dos años que se encontraba en el paro. Sofía hacía poco había entrado en la cuarentena y a  su compañero con dos años más,  le sería difícil  que lo contrataran. Tenían dos hijos adolescentes, que no llevaban muy bien la nueva situación. La familia hacía poco, entraba dentro de lo que podíamos llamar clase media, sólo trabajaba el marido de informático en una gran empresa; pero ésta entró en quiebra, y todos los trabajadores acabaron en la calle. A Sofía no le quedó más remedio que ponerse los guantes de faena y salir a buscar lo que fuera, y lo único que encontró fue de limpiadora; pero a  ella, a pesar de lo que pudiera parecer, no le importó, se puso su bata y comenzó a trabajar.
 No ganaba mucho, lo justo para dar de comer a su familia y  poca  cosa más. Al principio contaban con el subsidio del marido; pero ahora,  pasaban por una situación límite. Nunca llegaron a pensar que a ellos les pasaría lo que a cientos de miles de personas les estaba sucediendo.
 Salió de casa con guantes y bufanda, ésta última tapándole la nariz, sólo se le veían los ojos, el frío le calaba hasta los huesos, andaba de prisa con la cabeza agachada deseando llegar a la parada de metro que le llevaría a su destino. De pronto, una luz cegadora le hizo taparse los ojos, luego poco a poco los comenzó a abrir, y observó justo enfrente suyo un letrero luminoso que nunca percibió antes: “SE VENDE TODO TIPO DE ARTÍCULOS, MATERIALES Y INMATERIALES”

No podía pararse: tenía el tiempo justo para llegar al trabajo; pero… a la  vuelta entraría.
Toda la mañana trabajando y agradeciendo que la mecánica de su trabajo le permitiese pensar en otra cosa, porque el cartel brilló en su cabeza toda la mañana.
Aquel  “INMATERIALES”, la hacía soñar: Si algo inmaterial podía venderse, con algo inmaterial podría comprarse, porque hay cosas que no tienen precio. Sonrió para sus adentros pensando en el anuncio de la “master car”…poco tiempo atrás, ella aún podía; pero  con el despido,  volaron las tarjetas.
La mañana se hizo larga debido a su ansiedad, aunque al final  se despidió de doña Mercedes hasta el día siguiente.
Entró, titubeante. Una sonrisa franca la recibió tras el mostrador:
-¿Qué desea?
-Dos cosas inmateriales, pero necesito saber con qué se pagan.
-Proporcionalmente al pedido.
-Necesito una idea y mucha ilusión.
-Tendrá que pagar con esfuerzo y perseverancia.
-Trato hecho.
Hablaron largo rato.

La familia ha vuelto al pueblo; el piso alquilado de la ciudad les ha permitido acondicionar mínimamente la vieja casa de sus padres; su marido hace páginas web para los pocos comercios del pueblo, carteles anunciadores y diseños para quién los solicita. Piensa vender y reparar ordenadores a los vecinos, aunque el pueblo es pequeño. Ella  cuida a una familia de ancianos que tienen las dificultades propias de la edad. Los chicos van al instituto del pueblo y están perfectamente integrados.
Y, después de cenar, reunida la familia, comentan:- el pago es duro y largo; sin embargo nunca hemos hecho una compra mejor.

 MÁS COSAS QUE SE VENDEN EN CASA DE SAN



36 comentarios:

Tracy dijo...

Una muy buena reflexión para madurar en estos tiempos actuales que tan requetebien se reflejan en vuestro relato.
Me ha gustado mucho.

mariajesusparadela dijo...

He puesto un enlace a ti y otro a San.
Gracias por tu ayuda.

Montserrat Sala dijo...

La venta de ideas: Este si que es un buen negocio si es que hay existencias.Es lo único que nos puede sacar de la crisis. Así que hay que buscar estos comercios y si un dia han terminado las existéncias,volver al dia siguiente a ver si han llegado, o al otro. Sin desfallecer.
Muy buen relato. Original y aleccionador.

Ligia dijo...

Un relato lleno de optimismo dentro de la mala situación que vivimos. Abrazos

Juan Carlos dijo...

Las ideas y la ilusión con esfuerzo y perseverancia salen adelante. Dice una amiga que de la crisis saldrán antes aquellos que viven en los pueblos porque las necesidades pueden llegar a ser menores. Puede que tenga razón.
Es una magnífica historia.
Salu2

Bertha dijo...

Muy buen relato:no nos pueden matar las ilusiones.

Un abrazo.

RGAlmazán dijo...

Esa ilusión hay que comprarla donde se pueda, es lo mejor que podemos tener en momentos como los que vivimos.
Un beso

Darío dijo...

Desgarrador como el mundo que nos toca, esperanzador, como sólo un relato puede serlo...Un abrazo.

Tyrma dijo...

Esfuerzo y perseverancia...la clave para casi todo en esta vida.
Muy buenas reflexión, el problema es acuciante y nunca pensamos que nos puede tocar a nosostros...pero estamos todos en el lote de infortunios, y nadie sabe lo que nos depara el futuro.
Mis felicitaciones a las dos.

María Jesús, tengo problemas para entrar en tu blog, recoge la felicitación que aquí te dejo.

Montserrat Sala dijo...

sin duda alguna la mejor promoción del momento. Estos artículos inmateriales, los mejores productos que se puedan adquirir en la vida.
Y resultan tan económicos!!!

Saludos entrañables y particulares

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

No está mal. Una ilusión necesita perseverancia.

Neogéminis dijo...

Buena compra que han hecho!...¿dónde está ese comercio???jejeje
muy buen aporte a cuatro manos. Realista, duro, pero esperanzador.
Felicitaciones a esas dos docentes que se hicieron un huequito para compartir este jueves!

Alma de Adra dijo...

Vengo desde Paradela, me ha gustado mucho la historia, sobre todo la escena de la compra de las dos cosas inmateriales y jo... no quiero hacer el papel de la bruja aquella de la bella durmiente que se olvidaron de invitar al bautizo y luego llegó con la cosa de la princesita iba a morir, pero...Deseo de corazón que en el pueblo de Sofía no "deslocalicen" el centro de salud donde ya no se atienden las urgencias y que los ancianos que cuida puedan seguir pagándole cuando tengan que pagar también por la ambulancia, por las recetas, por respirar...y también que no tengan que renunciar a alquilar el piso de la ciudad porque los chicos tengan que volver a él cuando el insituto del pueblo cierre y los manden al que está a cincuenta kilómetros por una carretera demencial en invierno y que hace más de diez años que nadie le tapa ni los baches...

Mucha suerte para todas las Sofías.

Saludos :)

Teresa Oteo dijo...

Muy buena la historia y la reflexión.
Yo voy a adoptar un pueblo como el anuncio jajajaja
besos a las dos y ánimo que ya nos queda poco para las vacaciones!

Fabián Madrid dijo...

Ese comercio a lo mejor no existe... o a lo mejor está más cerca de lo que imaginamos.Buen trabajo conjunto.
Besos a las dos.

Carmela dijo...

Un rayo de luz, un rayo de esperanza.
Hermoso
Saludos

Esilleviana dijo...

Es un relato optimista. En determinadas ocasiones parece que resulta imposible encontrar una salida a tanta dificultad, sin embargo, vosotras y vuestra familia ha logrado salir.

Un abrazo a ambas :)

Eastriver dijo...

Te copio lo que le acabo de escribir a María Jesús, con la advertencia de que me ha gustado mucho:

"Tiene una vitud literaria poco usual: que se lee con las ganas de saber qué se cuenta en el párrafo siguiente.

Espero leer más, porque la literatura es básicamente el placer de escuchar, de leer, la aventura leída, la peripecia, el enganche que te produce esa aventura. Y aquí se consigue totalmente."

Carmen Andújar dijo...

Gracias por vuestros comentarios, siento que Mª Jesús no pudiera poner el texto. La verdad es que nos hemos complementado muy bien. Se nos ocurrió la idea, pensando en que se venden demasiadas cosas materiales y que era mejor optar por lo que no se ve; pero siempre está.
Un abrazo a todos y todas.

Natàlia Tàrraco dijo...

Carmen y María Jesús, lo escrito a cuatro manos os ha dado para reflejar una realidad auténtica, incluida la parte "inmaterial". El otro día en el País había un reportaje de la mucha gente que regresa al pueblo o se lanza de la ciudad al pueblo, muchos logran con la perseverancia, salir a flote. Una vida más sosegada, hay que decidirse.
Aplauso a las dos, besitos a las cuatro manos.

Juan Carlos dijo...

¡Anda! Pues este relato no es solo actual, sino de lo más real. No existen esas tiendas, que yo sepa, pero si formas para compartir lo que sabemos en beneficio de nuestra comunidad, creo que lo llaman "Banco de Tiempo".
Me ha gustado vuestro relato.
Abrazos.

juliano el apostata dijo...

he estado comentando hasta ahora de una manera digamos que...bue..así, con ideas que me han surgido al hilo de las lecturas.
pero con vosotros...haré una excepción:
veamos...como texto idílico, bien. pero como realidad pura y dura, mucho me temo, señores, que no, que las cosas no son así. mucho me temo que hay algo en el ambiente de la realidad que habla de estar hasta los cojones, que habla de estar en las últimas, un en las últimas que se manifiesta en silencio. por que sí, mucha manifestación de distintos gremios, pero, en general, silencio...silencio que se manifiesta en miedo, miedo que se manifiesta en paralización o en conformidad o en no hacer NADA...
aún así, sí que os reconozco aquello de lo idílico, aquello de lo idílico desde el punto de vista de la ILUSIÓN, es decir, debemos cargarnos de ilusiones....
medio beso.

Cristina Piñar dijo...

Veo que varios jueveros habéis optado por esta idea, la de la venta de cosas inmateriales. Eso sí, no iba a resultar tan sencillo, y a cambio de una idea y mucha ilusión le pidieron esfuerzo y perseverancia. El trato parece justo y el resutado, mejor imposible. Buena reflexión la que nos dejáis en este relato. Yo añadiría aquello de "quien algo quiere, algo le cuesta". Besos

José Vte. dijo...

Un soplo de esperanza nunca viene mal para estos tiempos duros y austeros que nos toca vivir. Ilusión e ideas para compensar tanto mal trago.

Un abrazo para las dos

Blue dijo...

Perfecto.
De esas tiendas necesitaríamos unas pocas porque cuando se está mal parece que las ideas escaparan de uno.
Besos.

San dijo...

Me gustó esta idea y esta ilusión. Buena forma de afrontar la que tenemos encima.Habeis conseguido un texto sin fisuras. Muy buena pareja, muy buen resultado. Felicidades a las dos.
Un abrazo grande, grande.
Gracias por participar y por estar tan cerquita.

Encarni dijo...

Para ser docentes os ha salido un relato maestro, como no podía ser de otra manera. El tema es de actualidad y cuando no haya dinero, no habrá consumo y tendremos que compartir las cosas inmateriales o las materiales que podamos ofrecer.

Un abrazo a las dos.

Alfredo dijo...

Crudo y esperanzador este relato cada vez menos ficción.
Muy fundido el argumento, sólo una pista para los observadores... la distancia entre las letras, aunque podría ser casualidad.

Besos

Carmen Andújar dijo...

Gracias Alfredo, muy observador, Encarni, Natalia, Juan Carlos, Juliano ( creo que si, que la ilusión es lo último que se pierde)José, Blue,Cristina y San.
No hay que perder la esperanza.
Un abrazo

Toni dijo...

Enhorabuena, a vosotras por el relato y a Sofía por su elección.

Saludos!

Sindel dijo...

Hay inversiones que realmente valen la pena, da gusto pagar si lo que se ha comprado nos mejora la vida.
Excelente relato a cuatro manos, los felicito!!!
Un beso enorme.

emejota dijo...

Muy aleccionador, se nota el influjo Mariajesusiano en el texto, el tuyo lo conozco menos pero desde luego el texto sencillo y conciso, realista como él mismo toca las fibras más íntimas. Bsss.

Celia dijo...

Hola, amiguina:
Te deseo una muy feliz Navidad.
Espero poder participar alguna vez, en vustros Jueves, o Lunes,
Un fuerte abrazo.
Celia

censurasigloXXI dijo...

Cualquiera diría que nos habéis estado espiando...

Dos besos y dos cafés!

nocheinfinita dijo...

Ideas e ilusiones, ¡que no falten nunca¡

Buen relato.

Un saludo

Pepe dijo...

Me ha gustado el optimismo que muestra vuestro relato. Sinceramente creo que es un tanto utópico, pero siempre se ha dicho que las utopías son el motor del mundo. La realidad es cruda y testaruda y se asemeja mucho a lo reflejado por Alma de Adra. El retorno al pueblo puede ser una digna solución para muchas personas.
Disculpad la tardanza.
Un abrazo.