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miércoles, 30 de julio de 2014

ESTE JUEVES...RELATO

            ÉL Y SUS CIRCUNSTANCIAS



Llegaron a aquel bloque muy jóvenes, dos parejas recién casadas, las dos llenas de ilusiones .y con dos niños de a penas dos meses. María y Ricardo, los dos trabajaban en empleos modestos y las cosas no les iban mal, vivían sin grandes lujos; pero no se podían quejar. Maite y Sergio,  trabajaban en buenos empleos y se ganaban muy bien la vida, lo que les daba para tener pequeños lujos, como un buen coche que no tardaron en comprar.

Al principio la relación era buena entre las dos parejas, sobre todo entre Ricardo y Sergio; pero pronto la envidia la fue manchando. María no podía soportar el éxito de sus vecinos, y así como Maite en ningún momento mostraba prepotencia ante su suerte, incluso le gustaba convidarla a café, la otra unca se mostró amable, incluso si Maite le enseñaba alguna compra que había hecho para el hogar, María jamás decía nada y mostraba poco  interés, y sólo  respondía de una manera soberbia con un “Y yo más” como que pronto se compraría un Mercedes de lo mas moderno, y  que también realizarían un viaje a Nueva York, cosa que ella misma sabía que era imposible.

La relación se fue enfriando y sólo se saludaban por la escalera; aunque los maridos si que de vez en cuando se seguían juntando para tomar alguna copa. Por eso cada uno tenía las llaves de la casa del otro, sobre todo cuando se iban de vacaciones. Normalmente, María y Ricardo se solían ir  al pueblo de María, en Zaragoza y Maite Sergio a algún país extranjero.

Un año cuando regresaron Maite y Sergio de uno de sus viajes, se encontraron la caja fuerte forzada y todo volatizado. La puerta parecía forzada; pero no del todo, como si quisieran engañar a la policía. Sabían que los vecinos eran los únicos que tenían la llave.

Después de interrogar a los dos, y sobre todo después de encontrar huellas por todas partes, María no tuvo más remedio que confesar la verdad. Nunca pudo aguantar que  a sus vecinos les fuera la vida un poco mejor que a ellos. Su marido se quedó de piedra, nunca pensó que llegara a esos extremos. Y es que la envidia y la soberbia son de los peores pecados capitales que existen.
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17 comentarios:

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Cuidado con algunos envidiosos, no se sabe como pueden reaccionar.

casss dijo...

Tu relato plasma con claridad de lo que uno se puede perder por no saber resolver las circunstancias que tocan en la vida. Las circunstancias nos explican, pero salimos con ventaja cuando aprendemos a sobrellevarlas. Por qué no tendré esos buenos vecinos yo??? ;) seguro los cuidaría mucho...

besos juverísimos

Azulia PourToujours dijo...

La envidia puede llegar a eso y hasta más. Saluditos

Ester dijo...

La envidia conduce por el mismo camino que los celos, el de la derrota. Un abrazo

Ame dijo...

Son sentimientos que te hacen cometer una barbarie, el problema no es el desear superarse, lo que daña sería criticar, rechazar o mostrar envidia por lo que otros obtienen.
Un beso.

Verónica Jazzy dijo...

La envidia es muy fea, logra que se actúe en forma muy distinta a lo acostumbrado, deberíamos alegrarnos por el triunfo propio, pero también por el ajeno.
Abrazos.

Leonor dijo...

Una historia que seguro se ha dado miles de veces. El ser humano es envidioso , siempre deseamos lo que tienen los demás aunque lo que tengamos nosotros sea suficiente para vivir. Hay que aprender a vivir la vida sin obsesionarse con las cosas materiales, esas que no podremos llevarnos cuando partamos.

Besos

Carmen Andújar dijo...

Gracias Leonor, Azulia, Demiurgo, Ester, Ame, Verónica y Cass. Para mí es el peor pecado capital junto con la soberbia.
Un abrazo

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Un pecado terrible que no se atenúa -al contrario- se acrecienta por la proximidad.
Suele ocurrir cuando no se tienen bien puestos los valores fundamentales.
=)

Yessy kan dijo...

La envidia pone de manifiesto el lado oscuro de los humanos. Y lleva una moraleja, que el envidiar no nos lleva a realizar nuestras metas. Muy buen relato.
Saludos

Mª Jesús Muñoz dijo...

Claridad y buen mensaje...Cuando no valoramos lo nuestro y envidiamos lo de los demás, no tenemos dignidad,ni valores, ni consistencia propia...
Mi felicitación y mi abrazo inmenso por tu buen hacer, Carmen.
M.Jesús

Carmen Andújar dijo...

Gracias Neo, Yessy y M. Jesús. Por envidia se pueden hacer terribles atrocidades.
Un abrazo

San dijo...

La evidia hace infiz a quien la siente y hace sufrir sobre quien recae, nada bueno este defecto,no importan las circunstancias en las que se de.
Besos Carmen

Sindel dijo...

Que espantoso debe ser sentir eso, lleva a cosas impensadas. El relato es genial deja entrever muy bien lo que pasa en estos casos.
Un beso.

LAO Paunero dijo...

Está muy claro que la envidia causa estragos. Un buen relato Carmen....

Maria Jose Moreno dijo...

La envidia... no puedo con ella y es tan frecuente. Me gustó. Un beso

Max Estrella dijo...

Y además, por lo general, los envidiosos suelen estar muy cerca...como el resto de pecados capitales, flotando por el aire