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miércoles, 29 de febrero de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO



EL APEGO A UN OBJETO

Yo en vez de un objeto, he escogido una prenda de vestir, supongo que da lo mismo.

Vosotros como yo, sabéis que a veces nos acostumbramos a llevar una determinada ropa o calzado y repetimos una y otra vez su uso. Eso me pasó a mí con un jersey que me compré en una tienda de Barcelona, hace muchos años. Me salió muy bien de precio, y resultó de muy buena calidad. Tenía el cuello un poco alto; pero, como os diría, no era cisne, sino un poco más bajito, su color era de un marrón claro; pero tirando a gris, no era un color común y después tenía bordados y repetidos dos veces tres pingüinos con el pico naranja y el cuerpo de un marrón más oscuro que el jersey. Me quedaba bien, yo estaba delgada y todo el mundo me decía que estaba estupenda, bueno, para que queremos más, como estaba estupenda, pues venga ponérmelo. No he vuelto a tener, ni he visto después una prenda parecida. Lo combinaba con tejanos o pantalones marrones o negros. El caso es que cualquier excusa era buena para colocarme mi jersey. Con el tiempo envejeció y yo me puse más ancha, por no decir otra palabra, y la verdad es que no me acuerdo si lo tiré o desapareció por arte de magia; pero la verdad es que lo echo de menos, y me acuerdo muchas veces, no se por qué le tomé tanto cariño. Si alguna vez encontrara alguno parecido me lo compraría seguro; mientras, lo guardaré en el rincón de mi memoria, donde quedó aquella dorada juventud.

23 comentarios:

CAS dijo...

Me encantó!!! Ese buzo te queda tan bien!!! bueno... es que lo relataste con tal convencimiento como nostalgia. Te ví con él, te aseguro que te ví. Asi que si lo veo en alguna vidriera te aviso, ta?
(cuando algo nos queda lindo, cuando algo nos quedó bien en un momento especial, podríamos llevarlo puesto eternamente como el recuerdo grato de lo que nos hicieron sentir.
muchos besos y abrazos

Carmen Andújar dijo...

Gracias Cass. Desde luego que lo relato con nostalgia, lo echo mucho de menos, y los quilos también, y los años por supuesto.
Un beso

San dijo...

Yo tambien te imagino luciendo ese lindo sueter. La verdad es esa, cuando una prenda nos hace sentir mejor que bien, la llevaríamos hasta para dormir. Ayyy que penita que todo pase.
Un abrazo Carmen

rosa_desastre dijo...

Se fueron los pinguinos y los años y se instalaron los kilos y la nostalgia...
Aiiiissssss nos queda el consuelo de ser guapas por dentro ¿no?
Muaaakksssss

Wendy dijo...

Hola Carmen:
Pues yo si que creo que los trajes cuelan o si no, que se lo digan a mi hermana mayor, cuyo armario sería el delirio de Imelda Marcos. Con deciros que aun guarda ese traje de los 15 años que ya ni le debe de entrar...
Yo es que con los trajes soy medio supersticiosa...otro día os lo cuento
Besos
Wendy

Natàlia Tàrraco dijo...

Uno como aquel, imposible de encontar ¿seguro que lo has tirado?
No importa, con el tiempo nos ensanchamos, la mayoría, tranquila, aquel jersey habla de nostalgia, pero en otra tienda encontrarás una prenda que hará sentir bella, tal como eres Rosa.
La belleza se adapta con el tiempo pero salta de los ojos intacta, auténtica.
Petonets.

Verónica Marsá dijo...

Ay, amiga! Yo tenía unos pantalones que guardo como oro en paño, los miro y me pregunto cómo alguna vez cupe aquí dentro...
Me resigno a tirarlos años y años... me aburrí de llevarlos.

Ahora los usará una peque, quién me lo iba a decir???

Mira que si un día te aparece en un mecadillo????

Beso.

Pepe dijo...

Me ha gustado mucho tu entrada, Carmen. En él reflejas algo que creo a todos nos ha sucedido en alguna ocasión. Le tomamos un afecto especial a una prenda y se convierte en una especie de amuleto. Cuando por su deterioro nos vemos obligados a desprendernos de esa prenda, pudiera parecer que nos arrancan algo muy preciado.
Un abrazo.

Susurros de Tinta dijo...

Yo creo que todos nos lo hemos apuntado, marroncito tirando a gris, pingüinos, cuello alto sin llegar a cisne...vale, estaremos pendientes y si lo vemos te lo llevamos, aunque a mi me da que no va a ser el jersey si no la Carmen que lo llevaba, aissss, recupera a tu Carmen, a esa que se veía guapa ante los espejos, más gruesa dices?, pues más de ti que nos regalas!!!, que importante es quererse amiga mía y está claro que en esa época te querías, ¡¡¡vuelve a quererte!!!, sin jersey, sin pingüinos y sin ropa alguna, ¡hala!, al natural y con todo lo que la vida haya escrito en nuestros cuerpos, eso es que lo hemos vivido, miles de besosssssssss

gustavo dijo...

me vas a permitir, dulce carmen, que te diga que no, que no lo busquesss...
mira, este que escribe, es decir yo, que ya anda un poco así con la tripita, hace siglos que no se compra ropa,pero no me la compro por que visto el 99 por ciento del año con chándal. sólo me verás con vestimenta de calle...pues eso, cuando me has conocido, por ejemplo...bueno, el caso es que conservo pantalones de tres medidas: una de cuando pesaba 67 kilos, otra de cuando pesaba 85, y otra de cuando peso 77...ajjaaj...la medida primera, cuando me equivoco y me la pongo, vamos, el pantalón, al instante me hace recordar dónde estarán aquellos gloriosos años...la medida segunda...bahhh,..de esa no hablo, aunque me valen esos pantalones....basta con apretar el cinto, eso sí...los piso y me dan la vuelta...la medida intermedia...esa esa es la que utilizo y quedo la mar de guapo, incluida mi obesidad de tripita...jajaj
medio beso...

José Vte. dijo...

A mi me ocurre algo parecido con una sudadera, la tengo hace muchos años y ya hasta tiene algún que otro agujerito. Hace ya algunas semanas que no me la pongo, me da un poco de apuro porque está muy viejecita, pero nunca he llevado nada más a gusto y me niego a tirarla aunque ya no me la ponga.

Tu sencillo y precioso relato es un canto al apego a las cosas cotidianas.
Ójala lo encuentres.

Un abrazo

Neogeminis dijo...

qué ternura!...sí,claro que sí!...quien más quien menos,en algún momento de su vida se apega a alguna prenda de vestiry la usa hasta gastarla!...debe ser que no sólo nos sentimos cómodas con ellas,sino que además sentimos que agradamos, que nos miran bien, y eso sirva para sostener el ego que tantas veces llevamos arrastrando por el suelo. Un poco de vanidad es necesaria, note parece?

Un abrazo.

Carol dijo...

Tienes mucha razón Carmen, esa prenda te hizo sentir una diosa y es comprensible que la añores y que sintieras tanto que se estropeara con el uso, nos ha pasado a todos con alguna, a mi con un vestido que yo misma me hice con veinte años y que lo tengo en un baúl en el trastero, no entiendo como podía caber en ese trozo de tela tan preciosa.

Pero creo que cada época tiene su encanto y su traje o jersey preferido y por qué no una blusa ...

Un abrazo Carmen.

Un a

Maria Liberona dijo...

Siii te entiendo pues yo también cuando niña tenia unos pantalones de cotele verdes botella que me encantaban,siempre me a gustado ese color, además eran tan cómodos y calientos para el invierno jajaj...si es cierto todos alguna vez hemos tenido algún traje o vestido que nos acomoda mejor y que le tenemos cierto cariño

Carmen Andújar dijo...

Gracias San, Gustavo, Wendy, Rosa, Natalia, Vero, Pepe, Susurros, Mónica, Carol,, María y José por vuestros comentarios. Me acuerdo mucho y es verdad que cada época tiene lo suyo; pero, me gustaría tener entre mis manos aquel sueter, que le vamos a hacer.
Un abrazo a todos y todas

Sindel dijo...

Por supuesto que es válido lo que escogiste para el relato. Hay prendas que nos acompañan durante años, que son nuestras preferidas y que por más viejas que estén seguimos conservando. Esas que tratamos de combinar con cualquier cosa, yo les llamo mis uniformes jajajaja porque las uso sin parar como si fueran parte de mi.
Me gustó mucho leerte.
Gracias por participar Carmen.
Un abrazo.

Maat dijo...

Pues está clarisimo, Carmen. Con aquel jersey te encontraban estupenda, por eso le tomaste tanto cariño. Acudiendo al refranero español he recordado aquel que dice: el habito no hace al monje", y con lo que te llevo leído opino que realmente eres "estupenda" por dentro. Y eso, por mucho que ensanches por fuera, no se deteriora.
Un placer leerte.

Te dejo un abrazo.

Maat

Juan Carlos dijo...

Me has recordado una camiseta, tenía un viaje muy largo, llevar a mi madre de Madrid a la playa y luego ir a mi casa (Madrid-Valencia-Lleida), un día de calor asfixiante y compré una camiseta, rara, color entre verde y azul. Las últimas veces que me la puse sobresalía la tripa y no pude seguir pretextando a mi mujer para no tirarla.
Es decir, entiendo tu cariño al jersey.
Besos.

Gastón Avale dijo...

uff...el apego a la ropa... ya la veo a mi hna con sus doscientos zapatos, sus doscientos esto... sus doscientos aquellos...jeje... pero creo que a pesar de tanto que uno pueda tener, uno siempre le tiene afecto a una cosa en especial... el preferido... jeje... un besito!

maria jose moreno dijo...

A veces nos aferramos a esas prendas que nao hacen sentir bien. Seguro que era una monería con los pingüinos, pena que no tuvieras una foto para mostrarlo. Yo recuerdo una falda roja estrecha que me puse en todos los exámenes de la carrera, tb me hacia sentir bien.
Besitos

Carmen Andújar dijo...

Gracias Maria, Gaston, Sindel, Juan Carlos y Maat.Es verdad, yo con aquellos pinguinos me sentía la reina del mambo, a pesar que para otros fuera un jersey cualquiera; pero a mi me hacía sentir bien.
Un beso a todos y todas

Encarni dijo...

La de historias que habrás vivido también con ese jersey, los recuerdos al ponertelo y para qué evento. Supongo que te daba seguridad y eso es importante.


Un abrazo.

Cristina Piñar dijo...

Yo creo que todos tenemos alguna prenda de ropa a la que le cogemos cariño porque nos gusta especialmente, se nota que tu se lo tomaste a ese jersye, lástima que no conserves alguna foto para poder verlo, pero lo imagino y además siempre te quedarán los recuerdos. Un beso.