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martes, 3 de enero de 2012

YA VIENEN LOS REYES

Ya ha pasado un año, un año más vieja; pero un año más sabia, -hay que ser optimista-. Los reyes vuelven como cada año, dispuestos a dejarse las babuchas en el intento, y aunque nos preguntamos, ¿cómo es posible que consigan repartir tantos juguetes? Si, si lo consiguen, incluso van a los hospitales, siempre se acuerdan de pasar y reparten sus regalos a esos niños que por un día ven como regresa la felicidad a su vida

La noche de reyes, los niños con los ojos bien abiertos observan a esas grandes carrozas que transportan a sus queridos reyes, en una cabalgata mágica que llenará de luz e ilusión sus corazones. Por un día dejaremos atrás la crisis, sólo importará la felicidad de los pequeños de la casa, y que su cara se transforme en una gran sonrisa cuando abran sus regalos.

Conservemos siempre el corazón de niños para sigamos creyendo en la magia.

¡FELICES REYES! Que os traigan muchos regalos

miércoles, 28 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO

DESEOS PARA EL NUEVO AÑO

Mucha cosecha literaria

Muchos encuentros literarios

Mucha salud para poder cumplir los dos primeros deseos

Que todos tengamos trabajo y nos afecte lo mínimo la crisis

Que seamos solidarios con los más desfavorecidos.

Que la lotería toque a los que menos tienen

Que seamos honestos y sinceros con nosotros mismos

Que seamos valientes para tomar decisiones

Que la capacidad de amar no se nos agote a las primeras de cambio

Que la alegría prevalezca ante la tristeza.

¡ QUÉ NO SE ACABE EL MUNDO PARA QUE SE PUEDAN CUMPLIR TODOS ESTOS DESEOS!

miércoles, 21 de diciembre de 2011

ESTE JUEVES UN RELATO



CUENTO DE NAVIDAD

EL BANCO

Aquella noche el frío era más intenso que de costumbre, sólo había podido conseguir una manta para pasar toda la noche en aquel banco, iba a ser bastante duro. Desde que se quedó sin trabajo, las cosas fueron de mal en peor, los ahorros se acababan poco a poco. Su mujer y sus dos hijos, no pudieron aguantar más y él mismo los envió con sus suegros, ellos no tenían mucho; pero lo podían compartir. No le duró demasiado la tranquilidad, incapaz de pagar la hipoteca lo pusieron de patitas en la calle. No disponía de dinero ni para comer y a partir de entonces no le quedó más remedio que alimentarse de la caridad, la calle se convirtió en su hogar, y un banco su cama.

Corría el rumor entre los sin techo que una patrulla de la cruz Roja pasaba por las noches, para dar a los indigentes un poco de café caliente o leche, y le proponían ir a un albergue; pero no, hace un tiempo lo probó y no le gustó, era un régimen muy estricto y se sentía muy ligado, por lo que decidió no regresar; sin embargo esa noche el frío era tan intenso, que tal vez si se lo volvieran a proponer, quizás diría que sí. Aquel frío no se le iba con nada, le penetraba en los huesos, y no podía dejar de tiritar y dentellear, y por lo que parecía, estos de la cruz roja no daban señales de vida.

Eran casi las doce de la noche y María venía de trabajar en un hospital de la zona. Al pasar delante de Mateo -que así se llamaba aquel pobre hombre- se lo quedó mirando fijamente con curiosidad, temblaba constantemente. Era Noche Buena y la estaban esperando para degustar una suculenta cena que sus suegros le habían preparado; pero no podía dejar de mirar aquel pobre hombre, ¿cómo era posible que estuviera en ese banco con el frío que hacía? Se le removía la conciencia, le era imposible dejarlo allí, porque con ese tiempo, tal vez al día siguiente no existiría. Decidió acercarse con prudencia, le tocó el hombro. Éste sobresaltado miró a aquella chica extrañado, ¿no querría reírse de él? Lo que le faltaba, no lo consentiría, así que le dijo:

-¿Qué quiere?

-Me gustaría que me acompañase a casa, aquí el frío es insoportable.

-¿Cómo? ¿Si no me conoce de nada?

-Tiene razón; pero eso no importa, no lo dejaré pasar esta noche sólo y muerto de frío

Mateo no sabía que decir, nunca le pasó nada semejante, ¿será verdad eso del espíritu navideño?. Después de hacerse de rogar, - no quería demostrar las ganas que tenía de estar en un hogar- cedió ante la petición de aquella joven.

La casa no se encontraba muy lejos. Cuando llegaron, la familia lo miró algo recelosa al principio; sin embargo María los convenció fácilmente, diciéndoles que mientras ellos estaban comiendo en una casa con calefacción, encerrados en si mismos, aquel pobre hombre pasaba frío en un banco de la calle. Recapacitaron, y lo acogieron sin hacer preguntas. Celebró la navidad con toda la familia, cantó villancicos e incluso durmió aquel día en una cama; y aunque al día siguiente todo iba a seguir igual, en ese momento se divirtió con toda la intensidad del mundo, asimilando lo que le acababa de pasar.

Al día siguiente regresó a su banco dispuesto a sobrevivir nuevamente; pero ese ,mismo día la chica también volvió a su encuentro; aunque no con las manos vacías. Por la mañana comentó en el trabajo si disponían de alguna vacante y le dijeron que si, un puesto de celador quedó vacío, tendría que hacer un curso eso sí; y si lo superaba el puesto era suyo.

Un solo día hizo cambiar la vida de Mateo. ¿Sería verdad que en Navidad todo es posible? A él desde luego le estaba sucediendo, y esperaba que esa suerte durara muchos y muchos años.;

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ESTE JUEVES UN RELATO



UNA FOTO Y SU POR QUÉ

En este juego tan simpático de este jueves he escogido una foto divertida y cotidiana y otra donde retocando unos detalles parece otra cosa completamente diferente.

Aquí estoy yo en mi cocina toda feliz y sonriente en mi mundo rutinario, cotidiano, sin nada más que unos cuantos utensilios de cocina por compañía y un pequeña luz que pasa a través de la ventana.


Ahora si que estoy en mi ambiente, rodeada de arte y de personas que disfrutan también del mismo, ataviada para la ocasión. Me gustan los sombreros, aunque me da vergüenza ponérmelo. Aquí es el mejor lugar para lucir semejante copete, con un lazo haciendo juego. Perderse por esas salas, como si te trasladases en el tiempo y el lugar, donde el pintor captó los momentos de la vida en que les tocó vivir a todos esos personajes, que continúan cobrando vida en los lienzos que adornan las paredes del museo, que nos hacen revivir esos instantes congelados en otra época.

Está visto que el PhotoShop obra milagros; y esto sólo es una pequeña muestra de todo lo que se puede conseguir; aunque sea virtualmente, logras que tus sueños se hagan realidad, y como ahora viene la navidad, sería precioso si con solo chasquear los dedos estuviéramos en el lugar deseado, sin necesidad de ningún medio de transporte, sobre todo si te esperan horas y horas de viaje sin poderte mover, y cuando lo intentas, las piernas y la espalda no te responden, hasta que después de caminar unos cuantos pasos se te desentumecen.

Bueno, de momento me conformaré con lo que he creado.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

ESTE JUEVES RELATO


BORRACHOS,BORRACHAS...
BORRACHERAS



Bueno, este tema que queréis que os diga, no me acaba de gustar. Quien más y quien menos ha bebido más de la cuenta alguna vez por diferentes motivos:

Por empatía con los demás, por diversión, por depresión o porque no se gusta a si mismo, quiere cambiar de alguna manera, y como no es capaz de hacerlo por si mismo acude a otras substancias que le ayuden a hacerlo, y aquí, es donde yo choco. Necesitar algo completamente externo a ti para disfrazar tu persona, es algo bastante triste.

A mí la verdad es que me sienta muy mal el alcohol, me duele la cabeza y acabo como el rosario de la aurora. Hay poca juventud que no le apetezca probarlo, el botellón, el famoso botellón, donde no hay nada de calidad, ni el refresco ni el alcohol. Y después el jaleo que arman, dejándolo todo tirado, no digo que todos; pero si muchos, porque no se piensa en la gente que volverá a pasar por allí y se encontrará todo lleno de botellas y vidrios.

La adolescencia es la peor época para convertirse en bebedor en potencia, es tan fácil conseguir alcohol, que lo difícil es no caer en la tentación. Se puede beber pero controlando; porque el paso de estar bien a estar borracho es tan pequeño que en un minúsculo descuido llega el debacle. Más tarde aparece la resaca, al día siguiente te encuentras fatal, casi siempre lo pasas en la cama, y no eres tú hasta por lo menos otro día; o sea que el tiempo perdido acaba siendo de cuarenta y ocho horas.

No, las borracheras no me gustan, la desinhibición que comporta hace que el individuo haga el ridículo y los demás tengamos vergüenza ajena del espectáculo que se nos ofrece. Cuando nos emborrachamos nos olvidarnos de nosotros mismos, eso también nos pasa factura, puede que funcione la primera vez, pero si se insiste, la soledad aumentará y cada vez necesitaremos más para disfrazar nuestra persona.

Si bebemos para ligar, igual nos sale el tiro por la culata y lo más seguro es que nos llevemos una buena trompada, una pena pero es así. Por divertirse también se puede beber; aunque de la diversión a la depresión hay un paso, y eso le pasa a mucha gente cuando abusa.

Como veis las ventajas para mí de una borrachera son nulas, lo siento pero es así, decirme carca; pero en ese aspecto que queréis que os diga, lo soy, y como alguien decía: “La salud es lo primero”.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

ESTE JUEVES UN RELATO



MASCOTAS

Cada vez que iba a la peluquería allí estaba, una yorsay, pequeñita, de pelaje marrón claro, con un lacito en la cabeza, tranquila, descansando en un pequeño cestito. Cuando caminaba, parecía que patinaba cámara lenta con sus pequeñas patitas por el piso tan brillante. Era muy buena, se acercaba a las clientas y se dejaba acariciar. Todas cuando entrábamos estábamos acostumbradas a verla y sentir su presencia. Un día llegué y ya no estaba. A su dueña se le saltaban las lágrimas cuando nos explicaba que la pobrecita había fallecido, y que la echaba mucho de menos, como a una persona. Yo, no la entendía demasiado, al fin y al cabo, sólo he tenido tres mascotas y ninguna me ha durado tanto como para echarla de menos; aunque he de reconocer que en el momento que dejaron de existir, lloré, y es que soy demasiado sensible.

Otra experiencia cercana y familiar que conozco, es la de unas gatas que tuvo mi suegra. Su hermana le regaló tres gatitas pequeñas en una caja de cartón; una de ellas duró muy poco; pero las otras permanecieron con ella mucho tiempo. Aun recuerdo como se me subían en la falda y se dejaban acariciar; también escalaban saltando hasta el mueble del comedor. Lo malo es que se afilaban las uñas con la piel de los sillones y acabaron todos hechos polvo. Les pusieron unos nombres curiosos, negrita y rayada, por su fisonomía, y así se quedaron. Las quería mucho y cuando murieron lo sintió tanto, que no ha vuelto ha tener ninguna más.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

EESTE JUEVES UN RELATO




EXTRANJERO E INMIGRANTE




Hoy, día siete de Agosto en la playa de la Barceloneta, a las once de la mañana, unos bañistas anonadados miraban como una barcaza se acercaba poco a poco a la misma. Dentro, diez inmigrantes exhaustos asomaban tímidamente la cabeza, sin atreverse a salir. Las gente primero no reaccionaba; pero al darse cuenta de su situación, se acercaron a ayudar a aquellos pobres diablos, estaban deshidratados y muertos de hambre. Ocho hombres jóvenes, una mujer embarazada y un niño pequeño formaban aquel grupo de despojos humanos, porque de lo que fueron quedaba poco, no podían ni caminar y tenían toda la cara cubierta de costras. Les dieron agua y algo de comer, entonces éstos a su manera les contaron que sólo habían quedado diez de los cincuenta que zarparon cerca del estrecho. Se les acabó rápidamente el agua y poco a poco se fueron muriendo, no quedándoles más remedio que lanzar los cuerpos de sus compañeros al mar, sobreviviendo sólo ellos para contarlo.

No tardó la guardia civil en hacer acto de presencia, llevándose a los inmigrantes a un centro de internamiento de extranjeros, donde les esperaban doscientos más en condiciones infrahumanas esperando su deportación. Mientras, aquellos bañistas no daban crédito a lo sucedido, delante de sus ojos habían llegado unos pobres hombres, buscando un mundo mejor, sin importarles las penurias que les esperaban y sin pensar que muchos se podían quedar en el intento, porque la oportunidad que les brindaba la vida, merecía la pena, o al menos eso pensaban ellos.