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miércoles, 3 de julio de 2019

ESTE JUEVES...RELATO

                                                
                                            CINES DE BARRIO

                                                                
Por fin llegaba la película que tanto esperaba de Disney, “Bambi” al cine de mi barrio, el “Capitol”. Hoy seguro que se llenaba, yo ya era un poquito mayor; pero me encantaban esas películas, era un día especial, cerca de navidad, no me la podía perder: Todas las películas de dibujos animados de Disney desprendían mucho encanto, aquel castillo, aquella música, me producía y aún me produce una gran emoción. Era el segundo cine que pusieron en Santa Coloma y llegamos a tener cinco, ahora, no queda ni uno, los centros comerciales se los han comido todos. Actualmente tengo cerca los de la Maquinista; pero he de reconocer que voy mucho menos y casi siempre a ver películas de superhéroes y las últimas de Disney en 3D. Por entonces iba tanta gente al cine que incluso había gente que se quedaba de pie por falta de sitio, y siempre se ofertaba un programa doble.
Bien pues ese día me acompañó mi padre al cine, a él esas películas no le decían nada. Las luces se apagaron y comenzó. Yo me sentía emocionada con la historia, el cervatillo de nombre Bambi, el conejito tambor, todo muy entrañable; aunque cuando matan a la madre es un palo, pues fue en ese momento cuando comencé a sentir unos ruidos al lado mío y cada vez más fuertes, miro a mi padre y estaba roncando, que vergüenza. Le di un codazo y encima me dijo que no estaba dormido. Desde ese momento mi vista se dirigió más a mi padre que a la película, lo vigilaba y si veía que se dormía, codazo que va. En fin, la película preciosa; pero el mal rato que pasé os lo podéis imaginar.
Echo de menos esos cines, ahora el cine Capitol es un bingo, en fin, los tiempos que lo cambian todo.
MÁS CINES DE BARRIO EN CASA DE JUAN CARLOS
   

miércoles, 19 de junio de 2019

ESTE JUEVES...RELATO

                                                                      EL SILENCIO
 
Gritos, más de veinte chavales hablando en voz alta, a veces puede ser espantoso. Me acuerdo una vez que incluso tenía el cuerpo tan en tensión, que cuando marcharon, —era la última clase de la tarde—, no reaccionaba, me quedé hundida en la silla con los ojos muy abiertos, como espantada, hasta que pasaron unos minutos. En esos momentos, un silencio total se apoderó de aquella clase, cuanto lo necesitaba, cuanto lo valoraba. Siempre me quedaba allí corrigiendo para paladear aquel silencio, me transformaba, me daba vida y por supuesto me cargaba las pilas para otro día. A veces pasaba la señora de la limpieza, extrañándose verme allí, a veces casi una hora, sin irme para casa. Le explicaba y ella lo entendía, sabía el ruido tan increíble que se formaba en algunas clases sobre todo en las que eran muy prácticas como la mía. Mientras ella limpiaba, yo seguía con lo mío disfrutando de ese silencio, la nada, a veces tan necesaria para limpiarte por unos momentos tus pensamientos, tus ideas, ordenarlas. Dedicarte por unos instantes a ti, sin interrupciones, solo oír ese silencio total, sin voces, sin nadie que te moleste, sola tú, tus pensamientos, y a veces sin ellos, dejarte llevar por ese vacío tan necesario y tan valorado cuando dispones pocas veces de él.
Me he dado cuenta que los adolescentes lo valoran poco, el silencio les incomoda, necesitan hablar, decir la suya y si es en voz alta mejor para que todos los oigan. Se les tendría que enseñar a valorarlo más, seguro que mejorarían muchas conductas demasiado estresadas e intolerantes; pero hasta que eso llegue, si llega, yo seguiré disfrutando esos momentos tan necesarios de silencio, para crecer como persona.
MÁS SILENCIOS EN CASA DE MAG

miércoles, 5 de junio de 2019

ESTE JUEVES,,,RELATO

                            MERCADOS TRADICIONALES
 
Lo que siempre me ha maravillado de los mercados son los dependientes, dependientas y los colores que dominan, sobre todo en la fruta. Aquí tenemos tres mercados tradicionales, reformados porque al lado de dos de ellos, han colocado un supermercado de esos grandes, supongo que los empresarios no se quieren pillar los dedos, y piensan que sino ganan dinero por el mercado, lo harán por el supermercado.
Algunas dependientas llevan  recogidos con unos gorros curiosos y un delantal casi siempre blanco. Las pescaderas con aquellos guantes de plástico y los pescados muy bien puestos como si de un escaparate se tratara. En la pollería también venden huevos, casi todos de color, aunque antes dominaban los blancos, al menos aquí en mi población. La verdad es que no sé cuando comenzaron a haber más de color que blancos; pero poco a poco les ganaron la partida. Cuando llegamos a la frutería, el color manda, y es mi debilidad, sobre todo ahora que hay tanta variedad de fruta, con las tropicales como los mangos y las papayas, es una maravilla, manzanas amarillas, verdes y rojas, los naranjas como las propias naranjas y las mandarinas, las peras verdes o amarillas, las ciruelas granas, en fin, colores por doquier y gran cantidad de texturas, lisas, ásperas, rugosas, etc. Después encontramos la parada de las legumbres cocidas a granel, y secas, ahora que venden todo en botes, es curioso que se mantenga. También domina el color en la parada de pastas, muchas envueltas en papeles de colores, todas a granel, buenísimas, y las diversas paradas de carne y casquería que tienen bastante público, es una de las preferidas junto con los embutidos.
La verdad es que no conozco ninguna anécdota, solo de oídas, sobre todo robos de monederos. Las mujeres hablan bastante, y son las que predominan en las compras de mercados, a veces van con los maridos; aunque es verdad que poco a poco  se ven más hombres; pero ellas siguen dominando. Llevan el cesto típico, a veces abierto, dentro el monedero, que se convierte en una golosina para los cacos, que te lo roban sin darte cuenta.
Los mercados tienen vida propia y aunque yo no soy muy asidua, espero que no desaparezcan nunca, son algo intrínseco de las ciudades y le dan mucha vida, y además suelen tener diseños bastante singulares. Aquí en Santa Coloma, de los tres que tenemos, uno lo han reformado, es el mercado Sagarra que data de 1934, con unas fachadas de estilo noucentista, con un acabado que alterna el ladrillo visto y el estuco, tiene cerámica vidriada y molduras rectas. Esta protegido como patrimonio histórico y forma parte de nuestra historia.
 


MÁS MERCADOS EN CASA DE LA BITÁCORA

 

miércoles, 29 de mayo de 2019

ESTE JUEVES...RELATO

              UN PERSONAJE, UN LUGAR Y UN CONFLICTO
 Mónica nos da varias posibilidades para construïr nuestro relato. Entre las tres columnas, yo he escogido: Una novicia, un hospital y una difícil decisión.

Corría el siglo XV en Francia, en un pueblecito francés llamado Beaune. Allí vivía Marie, una chica que se divertía, cuando sus innumerables tareas de casa le dejaban, con sus amigas, e incluso tenía algún chico que ya le iba detrás. En esa época las mujeres estaban predestinadas al hogar y a la maternidad, sobre todo si eran pobres; pero Marie no se conformaba, ella tenía ambiciones, quería estudiar y saber del mundo, y estaba clarísimo que su única oportunidad era ingresar en un convento, Llevaba meses pensando y no hubo hombre ni familia que le hiciera cambiar de opinión. Sabía que debía de renunciar a muchas cosas, no le importaba, era una difícil decisión la que debía tomar, estaba decidida. El uno de septiembre de 1445 ingresó de  novicia en un convento de Beaune. Su deseo era estudiar mucho para aprender; pero las cosas se torcieron. Hacia dos años que se inauguró un hospicio en Beaune que le llamaron el Hôtel-Dieu. Funcionaba como un hospital para gente sin recursos. La madre superiora del convento  ordenó a Marie que su destino sería este hospital. Si pasaba esta prueba podría conseguir los votos para ser monja. Desde luego no le hizo nada de gracia, esto cambiaban sus planes; aunque cuando llegó, su opinión empezó a cambiar. El edificio era una preciosidad, uno de los más importantes de la arquitectura francesa del siglo XV, y lo más destacado, “La sala de los pobres”, una gran sala con treinta camas y  una capilla al fondo, de esta manera los enfermos apenas se debían de desplazar a oír misa. Lo que más le sorprendió fueron los cortinajes granates que rodeaban las camas, dando bastante intimidad a los enfermos.

Enseguida comenzó a trabajar a cuidar de aquellas pobres criaturas muchas de ellas huérfanas que carecían dinero, familia ni nadie que les cuidara. Más de una vez se le escapó alguna lágrima cuando conocía sus historias y sobre todo cuando  se le morían en sus brazos. Todas las hermanas los cuidaban como si fueran su familia y les daban el cariño que les faltaba..

Maríe se convirtió en monja y aprendió más en aquel hospital que en todos los libros que pudo leer después y nunca se arrepintió de su decisión.

Un homenaje a esta maravilla de la arquitectura francesa que tuve el placer de visitar.
MÁS TRAMAS EN CASA DE NEO



miércoles, 22 de mayo de 2019

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                                   EL NOMBRE OCULTO

                                    CAANZO
                                        
Cuenta la leyenda que en el siglo III a C   en un poblado ibérico mandado por los layetanos, vivía una especie de Hércules llamado Caanzo, era muy fuerte. Mientras un hombre cualquiera levantaba dos piedras con dificultad él podía levantar hasta ocho grandes y un hombre a cuestas. Desde el siglo VI existía este poblado ibérico  en lo que ahora llamamos la Sierra de Marina en Barcelona.  En el siglo III los romanos comenzaron a acercarse peligrosamente, tomando todos los poblados ibéricos que encontraban a su paso. Debido a su ubicación en la montaña del Turó del Pollo lo tenían difícil para llegar, la fortaleza  construida alrededor del poblado les ayudaba en su defensa. Mientras, este Hércules alguna noche bajaba al poblado nómada que habían montado los romanos y mataba a unos cuantos, después sigilosamente regresaba a su pueblo; pero poco a poco los romanos los rodearon, los víveres se fueron acabando, y los romanos muertos fueron sustituidos por otros de refuerzo. A pesar del esfuerzo de Caanzo,  cuando no les quedaba nada de comer, el pueblo optó  por la huída; aunque él no quiso abandonarlo y resistió hasta el final, cuando las fuerzas le fallaron y los romanos pudieron saltar la muralla y matarlo, porque era invencible, muchos creían que todo el pueblo se encontraba defendiendo el poblado; pero gracias a Caanzo huyeron y se pudieron salvar, pagando él solo con su vida.
Pero amigos y amigas esto es solo una leyenda, lo que sí es cierto es que este poblado fue abandonado en el siglo III a C durante la segunda guerra púnica.
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miércoles, 15 de mayo de 2019

ESTE JUEVES...RELATO

                                      DESPISTE
 
Con este tema tengo mucho que aportar, porque soy muy despistada y a veces me he pasado. Os contaré que una vez iba en el coche con  mi cuñada y sobrina detrás. Primero pasamos por mi casa, mi bolso lo llevaba en los asientos de atrás del coche, y me dirigí al lavabo, después nos fuimos.  Cuando regresamos del recado que íbamos a hacer y las iba a dejar en su casa, le dije a mi sobrina que me pasara el bolso, a lo que mi sobrina contestó que allí no había ningún bolso. Yo empecinada que tenía que estar, que yo lo dejé allí y nada que no estaba. Lo primero que pensé, es que igual me dejé el coche abierto y alguien me lo robó y lo tiró por la calle. Después de dejarlas en su casa, caminando me dirigí más o menos por las calles donde pasé con el coche, pregunté y nada, miré por todo el coche y nada. Al final me decidí y fui a los mossos d’esquadra a poner la denuncia, les di todos los datos del bolso etc. Cuando regresé a casa me disponía a anular tarjetas; pero no sé como pensé: —Volveré a pasar por el garaje. Entonces entré me dirigí al baño nuevamente y en un sofá que teníamos en el local de detrás del garaje, allí me esperaba el bolso. Seguramente que  al ir al lavabo lo llevaría y lo dejé en el sofá para volverlo a coger, y no lo hice. Así que imaginaros el lío que monté para una cosa que solo  fue culpa mía. No era la primera vez que me dejaba un bolso en un bar; pero esto nunca. Luego me reía; aunque en el momento como dice el refrán, el horno no estaba para bollos. Intento ir con cuidado y que no me vuelva a suceder; pero nunca se sabe.
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miércoles, 8 de mayo de 2019

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                                   CUESTIÓN DE FE
 
A mí siempre me han dicho que tengo mucha fuerza de voluntad o mucha fe, depende de cómo te lo quieras tomar; pero hay gente que a veces piensas: --Yo no hubiera podido. Y esta es la historia de un hombre que conocí haciendo turismo rural, él era el dueño de la casa, de mediana edad y con una ligera cojera. Todos sabéis que a veces se coge confianza con esas personas, la casa era pequeña y tenía pocas habitaciones. Una vez nos llevó de excursión y descubrimos que corría una barbaridad a pesar de cómo tenía una pierna, nos era imposible alcanzarlo. Entonces hablando un poco por el camino nos contó su historia. Con veinte años menos, él era campesino y llevaba un tractor. Un día no sabe como se bajó de él y no debió poner el freno, o lo puso flojo, el caso es que el tractor le pasó por encima y le destrozó las piernas, sobre todo una más que la otra. El diagnóstico fue muy severo, no podría volver a caminar y tendría que ir seguramente en una silla de ruedas. Por supuesto se lo tomó fatal, él era muy tozudo, una persona muy activa y no estaba dispuesto a acabar sus días postrado en una silla. Al principio se puso en la silla en el hospital; pero cuando regresó al campo, lo primero que hizo fue apartarla, y comenzó a caminar como un mono a cuatro patas, medio arrastrándose. Su mujer no se lo podía creer; pensaba que se había trastornado; pero de eso nada, día tras día caminaba a cuatro patas, la mejora fue muy lenta y con muchos dolores, que él estaba dispuesto a aguantar, y poco a poco se fue poniendo derecho, primero con ayuda de dos muletas y después sin ellas logró caminar casi como antes, solo le quedó esa leve cojera. Su fe en sí mismo fue tan grande que logró su mayor objetivo, caminar de nuevo, parecía un milagro; sin embargo solo fue cuestión de fe. Siempre me acordaré de esta historia y en mis momentos bajos pienso en esa persona que jamás se rindió.
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