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miércoles, 23 de mayo de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO

...MAMÁ, QUIERO SER UN REPLICANTE



LA VIDA NO VIVIDA

Año 2050

Sara llevaba una vida muy estresada, realizaba demasiadas cosas, pero necesitaba hacerlas, no quería renunciar a ninguna. Un día se enteró que existía una especie de robots muy parecidos a los humanos, que realizaban un sinnúmero de actividades y nos proporcionaban una vida más placentera. Se dirigió a una de las páginas web en la que proclamaban las virtudes de sus robots. Después de enterarse bien de cómo eran estos replicantes, del  gran número de facilidades que daban, y lo más importante,  un periodo de prueba de tres meses, con lo que  si no se estaba de acuerdo con su funcionamiento se le devolvía el dinero. Así que después de medir las ventajas e inconvenientes, decidió probar uno. Les había de enviar una foto suya actual y al cabo de una semana, su replicante estaría listo.

Pasada la semana llegó el ansiado paquete. Una caja de madera enorme le esperaba en la puerta. El representante de la compañía le dio un recibo y la garantía de tres meses donde se reflejaba el periodo de prueba del robot. Abrió el paquete con ansia y se quedó con la boca abierta, al ver allí parada otra Sara, exacta a ella. Después de decirle su funcionamiento y sobre todo como programarla, el mensajero se fue..
Cuando Sara se quedó sola, empezó a interactuar con su otra “yo”.. Hablaba y no solo lo eso, sino que contestaba a todo lo que le preguntaban, era fantástico, se movía como ella y actuaba igual.. Así que una vez vista sus virtudes, lo tuvo  claro, la dejarla en casa y que fuera ella la que cuidara de los niños y estuviera con su familia, sería ideal,  mientras, la Sara verdadera realizaría las otras tareas que le llenaban la vida, el trabajo y sus aficiones.  Como no estaba segura de que su familia lo entendiera, decidió no comentarles nada.
Al principio todo funcionaba fantásticamente, nadie notaba la diferencia, los niños estaban bien cuidados, y su marido, cosa rara, tampoco veía diferencia alguna entre ella y su replicante. Todo era demasiado bonito para que continuara tan bien;  pero aunque parezca mentira, poco a poco y casi sin apenas esfuerzo, la otra Sara fue usurpando a la original, porque ésta se fue alejando sin darse cuenta de la familia y despertó demasiado tarde, cuando ya la había perdido. Entonces, aturdida  decidió confesar su pequeño pecado y pidió perdón por no consultarles lo que resolvió por su cuenta; sin embargo ellos no la creyeron, al revés la expulsaron de casa por impostora.
 ¿Cómo era posible? Fácil, Sara lo tenía todo y se desentendió quizás de lo más importante, su familia, la veía tan segura que nunca pensó que la podía perder. Los cuentos a sus hijos se los contaba la replicante al igual que la sonrisa y el buen humor que le dedicaba a su marido.
 Por su ambición perdió lo más importante, su familia, y nunca los pudo convencer para volver atrás. 

Más replicantes en casa de GUSTAVO

miércoles, 16 de mayo de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO

                      UN PACTO CON EL DIABLO


Yo, la verdad no me veo haciendo un pacto con el diablo; aunque he de reconocer que a veces la tentación es muy grande, y si no tuviera muchos escrúpulos, como se dice vulgarmente, vendería mi alma al diablo por unas cuantas cosas.

No se si os acordáis de la película del retrato de Dorian Gray, basada en la novela de Oscar Wilde. El protagonista vende su alma al diablo para conservarse eternamente joven, y que sea su retrato el que envejezca, y así sucede, él sigue siendo joven, y se convierte en un ser sin escrúpulos lleno de vicios, por lo que las huellas de sus pecados recaen en su retrato. Mientras, sus amigos van cumpliendo años, van envejeciendo;  y no comprenden como Dorian se mantiene igual, por lo que cada vez se encuentra más solo. Acaba mal, como es normal, ¿a quien se le ocurre hacer semejante barbaridad? Es una película que la vi  de adolescente y me impactó mucho.
Otra cosa por la que haría un pacto con el diablo sería por la salud, siempre estar sana y fuerte, sería extraordinario.
Y, lo último y con lo que todo el mundo ha soñado alguna vez, es vivir eternamente, no morir nunca. No sabemos si sería positivo del todo; pero de momento es nuestro sueño, que no venga la parca; aunque no se que pasaría con tanta gente en el mundo, supongo que funcionaríamos de manera diferente
Lo que está claro es que el mal existe, no se si el diablo; pero el mal está dentro de nuestro ser, de nosotros depende hacerlo aflorar o no. Hay gente que no tiene escrúpulos,  psicópatas  y otros seres perversos, seguro que estos han hecho un pacto con el diablo, porque hay cosas que no puedes creer que una persona normal las haga, pero suceden, crímenes horrendos, propios de animales y no de personas que te dejan helada
En fin, espero que nunca tenga que recurrir a ritos satánicos, pactos con el diablo, ni nada que se parezca, no los necesitamos para nada.

Más pactos con el diablo en lo de Gustavo http://callejamoran.blogspot.com.es/

miércoles, 9 de mayo de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO

ERASE UNA VEZ...

 
Érase una vez una niña que tenía una vida muy feliz al lado de sus padres, la cuidaban, la querían y intentaban educarla lo mejor que sabían; pero la vida, a veces nos pone a prueba, una prueba que no todo el mundo supera; sin embargo si lo hace, su vida cambia para siempre. Esto le pasó a nuestra protagonista. Un  día viajaba en coche hacia un apartamento que tenían en Girona, en décimas de segundo, el padre de Ana -que así se llamaba la niña-; perdió el control del coche y calló por un terraplén. El padre y la madre  murieron en el acto y ella quedó mal herida; pero salvó la vida, y de tener unos padres maravillosos pasó a quedarse sola en el mundo. En esos momentos contaba con ocho años, por lo que necesitaba que alguien cuidara de ella, entonces fueron sus abuelos paternos los que se hicieron cargo de Ana.
 Sus abuelos eran mayores; pero no importaba, su nieta tendría todo el cariño del mundo; aunque la educación después de tanto tiempo la sentían como muy lejana y les costaba  entender a una niña y sus necesidades, sobre todo psicológicas. Sufría mucho, ataques de ansiedad y pesadillas constantes que no la dejaban dormir. La llevaron al psicólogo, este  tuvo mucha paciencia; pero sirvió de poco. Ana crecía y pronto se juntó con malas compañías que la hicieron despegarse de sus abuelos, muchos días no venía a dormir, con la consiguiente preocupación de  ellos que  no sabían como actuar. Dejó de estudiar, pero tampoco era feliz, no hacía nada, no había nada que le motivase, y como muchos jóvenes cayó en la droga, intentando olvidar el mundo que le rodeaba. Lo dejó todo, estaba claro que la prueba que le impuso la vida no la superó y la oscuridad llenó su ser, hasta dejarla irreconocible, al borde de la anorexia, demacrada, con dieciséis años parecía diez años mayor. Los abuelos hacía tiempo tiraron la toalla, ¿qué podían hacer ellos?.
Uno de esos días en los que se encontraba tirada en un banco, después de haberse pinchado, sintió una punzada muy fuerte en el corazón, a la vez que una voz dentro de ella le decía:
-          ¡Hija mía, hija mía!, ¿que estás haciendo con tu vida?.
Abrió mucho los ojos y calló desmayada al suelo. Cuando despertó, se encontraba en el hospital con su abuela dándole la mano.
-¿Qué me ha pasado? Dijo Ana
- Has sufrido un amago de infarto. Has tenido mucha suerte hija mía; pero si continuas destruyéndote la próxima no lo contarás.
Ana no contestó, sólo tenía en su mente aquellas palabras que sintió dentro de ella: -¡Hija mía, hija mía! ¿qué estás haciendo con tu vida?
Con un gran esfuerzo y siempre con sus abuelos al lado, y sobre todo gracias a una fundación, consiguió dejar la droga, y no sólo eso, se quedó ayudando a otros jóvenes que como ella cayeron en ese inframundo. Ahora tenía claro que aquella voz era la de su madre, que si viviera, jamás querría  verla así, debía continuar su vida porque ella así lo hubiera deseado. Sabía el daño que le hizo a sus abuelos, no se lo merecían, y por fin se dio cuenta, ellos la querían y sólo deseaban su felicidad, y a partir de ahora todo cambiaría. La prueba, por fin fue superada.
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miércoles, 2 de mayo de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO

                                               LA VIDA EN UN CASTILLO MEDIEVAL



                                      RODRIGO Y JIMENA

 Rodrigo regresaba al castillo donde su mujer le esperaba con los brazos abiertos.
-          ¡Jimena, Jimena! ¿Le has sacado brillo a la armadura? La necesito para mañana.
Jimena con una expresión entre amargada e irónica le dijo
-          ¿Y eso? ¿Para qué?
-          Cómo que para qué, mañana salgo de cruzadas.
-          ¿De cruzadas? Pero si la última vez te dejaron sin brazo.
-          Bueno y qué, tengo el otro  y no me rindo tan rápido. A esos moros se les ha de convencer  que nuestra religión es la verdadera.
-          Ya te las apañarás- le dijo Jimena zanjando la conversación.
Después de seis meses  vuelve  Rodrigo, y esta vez con una pierna menos. Jimena con cara de espanto le increpa.
-           Marido, ¿qué te han hecho Dios mío?
A Rodrigo, ahora le faltaban un brazo y una pierna, se apoyaba en dos muletas para caminar.
- Estos moros son más duros de pelar de lo que me esperaba; hemos sufrido mil pérdidas, nos tuvimos que retirar sin remedio- Comentó deprimido
-          Bueno, pues que sean los otros los que vayan ahora.
Rodrigo cayó, sabía que cuando su mujer se enfadaba era mejor dejarla y no hablarle.
Al cabo de tres meses, Jimena oyó el ruido de un caballo trotando, y cuando salió, su marido había desaparecido.
-          Está visto que este hombre quiere que lo maten, ¿donde va, si le falta la mitad del cuerpo?

Jimena  pensaba que en cualquier momento algún emisario vendría a darle la mala noticia  del fallecimiento de su marido; pero si era así, él  se lo había buscado, su manía con querer convertir a todo el mundo, infieles les llaman, bah…no saben lo que hacen.
Para entretenerse cosía sin parar junto a su fiel dama de compañía, a la que  le  confesaba sus preocupaciones. Ella le intentaba calmar dándole ánimos para pasar mejor el mal trago.
Uno de esos días asomada en la ventana, Jimena vio dos jinetes que se acercaban al trote hacia el castillo. ¿Quiénes serían? Se preguntó. Conforme se acercaban, reconoció a uno de los dos, era su marido; pero también se fijó que el otro era un poco oscuro de cara, parecía… no, no podía ser. Intrigada salió a la puerta a recibirlos. Bueno al menos Rodrigo no le faltaba ninguna parte más de su cuerpo. Acercándose le dijo:
-          Marido mío celebro que estés sano y salvo. ¿Me presentas a tu amigo?
-          Jimena, tienes razón estoy vivo, y todo gracias a esta persona que me salvó. Quedé inconsciente por un golpe certero del enemigo; estaba como muerto, y cuando desperté estaba en el caballo de Mohamed
La mujer horrorizada no se lo podía creer y le comenta:
-Pero… si es…
- Si, ya lo se, es moro; pero mira, me ha salvado y como no hemos podido derrotarlos, he pensado: Tal vez no esté tan mal ese Mahoma y Alá, quizás no estemos tan distanciados como creía.
No era posible que fuera la misma persona, sin duda aquel golpe lo transformó, vaya si lo transformó.

miércoles, 25 de abril de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO

MANIAS, SUPERSTICIONES, AMULETOS Y OTRAS RAREZAS VARIAS


                                             LA CLAVE


A María lo de las supersticiones la llevaban por el camino de la amargura, y todo porque cuando cumplió dieciocho años pasó por debajo de una escalera, y al cabo de dos metros tropezó con un escalón y se rompió una pierna, casualidad, desgracia,  culpa de la escalera, no se sabía; pero lo más sencillo era creer en la superchería, si, lo más fácil, especialmente si antes se topó con un gato negro con el pelo erizado, que pasó corriendo por su lado y  casi le hace caer, y emitió  un marramiau espantoso que le hizo presagiar lo peor. Bueno, pero romperse una pierna no era tan grave, si no hubiera sido  porque cuando salió del hospital fue un martes trece, cosa que no le hizo mucha gracia; pero prefirió no pensar, no podría tener tanta mala suerte. Llegó a su casa con las dos muletas, le quedaba un largo camino para volver a caminar con soltura. Cuando abrió la puerta notó algo extraño, no podía ser, todo estaba desordenado, alguien entró mientras ella no estaba, le revolvieron el piso buscando algo. El ordenador desapareció, ¿y ahora que haría? En él se encontraban muchos documentos de los cuales no hizo copias.
 Caminando a saltitos se acercó al teléfono y llamó a la policía sin mucha convicción, no confiaba en recuperar su ordenador; aunque, ¿qué otra cosa podría hacer?.

Comenzó a hacer rehabilitación y pronto estuvo recuperada, las cosas se empezaban a arreglar; pero también era verdad que de momento  no se puso en su camino  ninguna de las cosas que supuestamente dan mala suerte. De su ordenador, ni una sola noticia, el rastro se perdió, él que lo robó sabía bien lo que hacía, aquellos documentos contenían algo que nunca se debía saber. De todas maneras pensaba que la clave de acceso les sería muy difícil de descubrir, y sin ella el llegar a los documentos era imposible.

Pasaron los meses y un día en un mercado de segunda mano, se fijó en un ordenador que se parecía mucho al suyo, lo miró y remiró, y detrás se dio cuenta que en la parte de abajo conservaba una marca que sin querer ella le hizo con un destornillador, intentando abrirlo; pero como estaba en una parte poco visible, decidió dejarlo.  Ahora estaba segura que era el suyo; les preguntó el precio y lo compró. Llegó a su casa emocionada, lo enchufó y lo encendió, estiró los dedos y puso la clave “Trébol 4 hojas”… y  la pantalla le mostró un: “Bienvenida María”. Ella sabía que no lo descubrirían y se cansarían, los documentos estaban intactos como los dejó. Esta vez la superstición le sirvió y mucho. Quién sabe, quizás hay  más cosas detrás de estas leyendas de las que nos imaginamos ¿O no?

domingo, 22 de abril de 2012

EXPOSICIÓN DE GOYA "LUCES Y SOMBRAS" EN EL MUSEO CAIXAFORUM

Estos días tenemos la suerte en Barcelona, en el museo CAIXAFORUM de tener una retrospectiva de Goya. Alrededor de cien obras en orden cronológico se desarrollan a lo largo del museo, desde los primeros años, donde sobre todo se aprecia un gran realismo, especialmente en los cartones realizados para la Real Fábrica de tapices, donde se mezclan escenas costumbristas de la época: “El pelele” “La gallina ciega” “El parasol”, etc.. son algunos cuadros de los que podemos disfrutar. Los vestidos de la época, con una gran riqueza cromática  y una textura sorprendente conseguida en los trajes de los personajes femeninos, junto con unas expresiones que deslumbran las caras  de estos, es lo más característico de  estas obras. 


Son de destacar sus cuadros más realistas como “Don Gaspar Melchor de Jovellanos” “La maja vestida” o “Autorretrato de Goya” en su madurez ,con excelente trazo y precisión en el color y en la luminosidad,
Seguidamente también tenemos una serie de dibujos y estampas llamados caprichos, aquí su intención es mostrar en sentido crítica los vicios de la sociedad, y lo consigue comparando en muchos de ellos los animales con el ser humano, humanizando a estos y pintando escenas de la vida cotidiana con ellos como protagonista.





Encontramos en esta exposición, su visión de la guerra de la independencia, en una serie de dibujos donde se observa las calamidades de la sociedad, la crueldad, la pobreza y las enfermedades que llevan consigo. Las caras caricaturizadas de los personajes y algo grotescas, expresando el sufrimiento, es una de las características.

También hay otra serie de dibujos y grabados donde el mundo de los sueños entra a escena, brujas, fantasmas, aquelarres se ven identificados en ellos. Las contradicciones del ser humano se ven representados en  cada uno de estos dibujos.


La tauromaquia es uno de sus temas favoritos, en donde representa escenas diferentes a las típicas del toreo,  como por ejemplo los saltos del toro hacia el público con el consecuente terror y huida de la gente. Su trazo es ágil y seguro, adquiriendo una gran expresividad y credibilidad.





Si estáis por aquí, os aconsejo que vayáis a verla, está hasta el 24 de junio.

miércoles, 18 de abril de 2012

ESTE JUEVES UN RELATO



UNA DE ESPÍAS


LA LLAVE

Eso de ser amigo de la familia iba de fábula, tenía una llave con la que podía acceder fácilmente a la casa, confiaban ciegamente en él.

Miguel y Mónica salían a menudo con la pareja Ricardo y María y sus dos hijos, eran como hermanos; y así se comportaban. Últimamente Mónica, no venía a las reuniones que hacían en casa de sus amigos con la excusa de dolores de cabeza. Hacía unos meses la envidia le corroía, porque a sus supuestos amigos le iban las cosas muy bien en sus respectivos trabajos, en cambio a ellos la vida les dio un giro tremendo, la empresa del marido cerró y se quedó de la noche a la mañana sin trabajo. Ella también trabajaba; pero con su sueldo no podían ir muy lejos y esto le era muy difícil de asumir porque los lujos de los que hasta ahora disfrutaban, no podían continuar. Ricardo y María les intentaron echar una mano como buenos amigos; pero ellos, sobre todo ella no lo consintió. En momentos de ofuscación, Mónica le comentaba a su marido que a estos las cosas les iban bien porque seguro que robaban; imposible que con sus sueldos llevaran una vida tan lujosa. Fue malmetiendo tanto a su compañero, que al final lo convenció para que aprovechando sus reuniones con Ricardo y María les fuera sacando datos que le permitiera investigar y comprobar que eran unos estafadores. Tanta era la confianza de la pareja con sus amigos, que Miguel haciéndose un poco el tonto, consiguió que le explicaran como rellenaba la declaración de renta por Internet, e incluso donde la guardaba.

Hoy era el momento, sabía que no se encontrarían en el piso, así que era el mejor día para entrar. Sigilosamente, mientras la mujer vigilaba, Miguel se introdujo en la vivienda, encendió el ordenador, y buscó la declaración, le costó un poco; pero la descubrió, allí estaba. Comenzó a revisarla y a cambiar unos valores, en los que su amigo seguramente no se fijaría, porque ya la tenía acabada a punto de enviarla. En una hora finalizó su trabajo, satisfecho salió del hogar que era como el suyo, traicionando a sus amigos sin el menor remordimiento de conciencia. En su casa le esperaba su esposa, que lo felicitó por su trabajo, convenciéndole de que había hecho lo justo, esa gente no se merecía vivir mejor que ellos.

Durante un tiempo las cosas transcurrieron normalmente, hasta que un día unos policías aparecieron en la casa de Ricardo y María y pidieron al dueño de la casa que les acompañara. La mujer no entendía nada; pero pensó que sería una equivocación; sin embargo pronto comprobó que no era así. Le acusaron de estafar a hacienda diez mil euros, y si no pagaba, pasaría dos años en la cárcel. Increíble, le enseñaron la declaración, y en ella se encontraban errores de principiante, ¿cómo podía ser que no se diera cuenta? La revisó varias veces, no reconocía esa declaración; pero estaba su nombre y apellido. Como gracias a Dios disponía de esa cantidad, pagó y se libró de la prisión.

Desde entonces comenzó a dar vueltas al asunto. Sus amigos se mostraban consternados ante lo que pasó, no lo entendían, y comenzaron a visitarlos con asiduidad intentándolos ayudar en lo que podían; pero Ricardo comenzó a sospechar, porque estaba seguro que miró varias veces la declaración, exceptuando la última vez que la envió sin mirarla. Cuando los policías se la enseñaron, allí se encontraban unos números, que no los reconocía como suyos; pero era su declaración. Por su parte Miguel fue un poco incauto, trabajó sin guantes y alguna huella debió de quedar sobre el ordenador. Esto lo pensó seriamente Ricardo, que habló con la policía de sus sospechas, no se lo tomaron en serio; pero insistió días y días diciéndoles que no perdían nada con comprobar las huellas, porque aunque hubiera limpiado la pantalla, en el teclado podría ser que se encontrara la respuesta, ésto juntamente con la revisión que realizó en el archivo,- comprobando finalmente que la declaración fue corregida, al encontrar en la papelera del ordenador las huellas del delito-, les hizo cambiar de opinión. Al poco se presentó el inspector con su aparato para recoger huellas, miró en todas partes de la habitación; pero se centró más en el teclado, y efectivamente, allí se encontraron otras huellas que no eran de la familia, pertenecían a Miguel. No se lo podía creer, ¿por qué? Se preguntó; pero todo coincidía, tenía la llave y sabía donde guardaba la declaración.

La policía se presentó en casa de Miguel y Mónica, a él lo detuvieron y lo acusaron de allanamiento de morada y falsificar documento, y a ella de cómplice. Ricardo le pidió la llave y explicaciones; pero Mónica sólo dijo:

-Vosotros no sois mejores que nosotros.

Él se quedó desconcertado y sólo pensó:- Jamás volveré a dejar la llave a nadie, jamás.