Charo nos convida a jugar con los Palíndromos. Yo he escogido uno de los propuestos.
OÍR ESE RÍO
Aquella mañana de
primavera, Laura quedó con sus amigos, a cuestas llevaba una gran mochila y una
tienda de campaña. Se presentaba un fin de semana espectacular, importaba poco
dónde iban sino quienes, y la convivencia que tendrían. Después de dos horas de
tren, por fin llegaron a su destino; aunque aún les faltaba un largo camino
hasta llegar a un claro fantástico para la acampada. El camino era un poco
tortuoso en algunos tramos; y la verdad es que Laura no era muy ágil, y cuando
las piedras se tropezaban con sus pies lo pasaba mal; porque según ella eso
pasaba, no era ella la que se tropezaba, sino las piedras que estaban mal
puestas; pero rápidamente se rehacía, no quería perder el paso con los demás, y
la excursión lo merecía, rodeados de grandes árboles que les brindaban una
preciosa sombra para aminorar el calor que sentían fruto del esfuerzo.
Después de otras dos
horas de caminar, comenzaron a oír ese río que ya les habían comentado se sentía
cuando te encontrabas cerca del claro para acampar. Todos permanecían alerta; y
por fin, de pronto se abrió ante sus ojos aquel precioso prado y al lado un río
con un sonido que era música celestial para sus oídos. Al acercarse, todos se
quedaron bien parados al descubrir aquella agua tan cristalina, nunca vieron
nada igual. Acercaron sus manos a modo de cuenco al río, después a sus labios,
cerrando los ojos y disfrutando de un agua que seguramente les costaría volver
a probar. Esto fue el inicio de un fin de semana inolvidable lleno de convivencia
y emociones, incluido baño.
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