¿Por qué no soñar? Siempre pensé
que al final del arco iris me espera una recompensa o una olla con monedas muy
brillantes; pero en los sueños no controlamos nuestro subconsciente y éste a
veces nos da malas pasadas.
Sueño que camino muy despacio, veo un arco
iris muy brillante, me atrae, sigo su
estela, camino y camino, no percibo el final; sin embargo hay alguna cosa que me provoca continuar, es como una
atracción que puede más que mi voluntad. De pronto observo flores, muchas flores,
puedo saltar sobre ellas, es como un blando colchón por el que disfruto
revolcándome y oliendo aquellas maravillosas flores; pero igual que aparecieron, se esfumaron. Ahora,
me encuentro en un desierto, sin nada, quiero regresar; sin embargo no puedo, es demasiado tarde, no me queda más
remedio que continuar, tengo mucha sed y
no hay ni una gota de agua. Me caigo desmayada, imposible continuar, me fallan
las fuerzas. Hundo la cabeza en la arena, me falta el aire, esto se acaba. De
repente, alguien me levanta lentamente, me da un poco de agua y me dice con una
voz preciosa: -Continúa. Me levanto y sigo caminando, por fin veo el final, es
como una luz blanca que te baña por completo; aunque no te daña los ojos. Me
sumerjo en ella, siento una gran relajación y comienzo a ver siluetas, al
principio indistinguibles, después claras, los reconozco, son mis padres y tíos
que ya no se encuentran conmigo, todos sonríen y una voz comienza a susurrarme:--
Hija mía has de regresar, todos estamos bien, regresa y lucha por un mundo
mejor, aquí siempre te esperaremos. Me despierto sobresaltada; pero a la vez
tranquila, el cielo puede esperar.
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