A veces se dice por algún entendido en la materia que cuando
un sueño te parece muy real, estás realizando un viaje astral. Ya sé que muchos
no creéis en estas cosas; pero bueno, es tan bonito.
Una vez soñé que
volaba; pero no muy alto, como Peter Pan, y alguien me decía: --Eso, es
imposible, todo es un sueño. Entonces me pellizcaba y no, era real, volaba y
subía a los terrados de las casas, y comenzaba a saltar de uno a otro, como si
estuviera en la luna, sin dificultad. Era de noche, el cielo estaba tan estrellado
como no lo había visto nunca, mi corazón latía fuerte, una gran emoción me
embargaba. Entraba en los pisos mientras la gente dormía, y yo sonreía al
observar lo a gusto que se sentían al disfrutar de tan plácido sueño. Después
salía y casi sin mover los brazos, recorría la ciudad, cerrando los ojos y
dejándome llevar por el sonido del silencio, Así si que era preciosa la vida,
sin pensar en nada más, solo tener atentos tus sentidos y atender cualquier
sonido que te pueda llegar. De pronto lo plácido pasa y me encuentro en un
automóvil tomando una destinación totalmente desconocida, estoy perdida y no
encuentro el camino, éste se vuelve estrecho y cuanto más intento llegar a mi
casa más me alejo. Después de vueltas y vueltas por caminos intrincados y
peligrosos por fin consigo llegar a mi destino; pero este está vacío, no hay
nadie, todo el mundo se ha marchado y yo, estoy sola. Entonces, me despierto y
allí está él, por suerte en este caso si, todo ha sido un sueño.
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