Laura daba vueltas y vueltas en la cama, era incapaz de conciliar el sueño.
Estaba cansada; pero las preocupaciones
le trastocaban la mente, y eso que sabía el dicho popular: Los problemas cuando tienen solución para
que preocuparse y cuando no tienen, para que preocuparse; pero eso se lo
dejaba a los optimistas, ella era pesimista por naturaleza y los problemas del
trabajo se los llevaba a casa, no desconectaba, imposible, y mira que lo
intentaba. Se levantó, se puso a leer y le empezó a entrar sueño; pero cuando
se fue a la cama, nada de nada, los ojos como platos. Algunas amigas le habían
dicho que se pusiera a limpiar, que la relajaría y así seguro que conciliaría
el sueño. Por probar no perdía nada, así que agarró el trapo y al comedor que
se fue a limpiar figuritas, que de esas le sobraban, y estuvo un buen rato,
hasta que se cansó. No sabía si tenía sueño; pero cansada estaba un montón, así
que confiada en que esta vez sería la vencida. Ya en la cama, parecía que ahora
iba de verdad; cerró los ojos y esperó y esperó. Fue una ilusión, y al final recurrió a lo que no
quería, a la pastilla, pocas veces lo hacía, sin embargo en esta ocasión no le
quedaba más remedio, y por fin poco a poco se lanzó en los brazos de Morfeo.
Mañana sería otro día y no volvería a recurrir a la pastilla, no, seguro que
no.
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