UNIÓN FANTÁSTICA: bronce, contrapeso, cinco, ojos y abuelo. MI ABUELO
Hacía cinco años que no veía a mi abuelo, a mí no me gustaba mucho ir al pueblo. Nada más quedaban cuatro casas y media, y la verdad es que allí no se podían hacer grandes cosas, sólo pasear por el campo. Cuando llegué a su vivienda, mi abuelo me miró con aquellos ojos llenos de ternura y de alegría, por volver a reencontrarse con su nieta, a la que pensaba que no vería nunca más. La casa se conservaba tal como recordaba, con aquellas puertas tan pesadas, realizadas con una excelente madera, y trabajadas por mi abuelo formando unos bajorrelieves preciosos. Para abrirla, tirabas de un contrapeso con forma de cabeza de perro que se encontraba a una considerable altura, por eso había de saltar para agarrarlo; pero cuando lo conseguías, como por arte de magia, ¡eureka! La puerta cedía. Toda ella era puro arte, hasta los espejos disponían de marcos de madera con unas formas muy originales de ramas de árbol. En su habitación también había un sagrado corazón esculpido de nogal. Practicamente la mayoría de los objetos eran de madera, exceptuando dos figuras de bronce que le había traído mi madre de uno de sus viajes, lo único que desentonaba un poco con el resto de la decoración, que estaba hecha con mucho gusto. Rezumaba olor a campo y a leña recién cortada. Nada más llegar, me preparó una gran comida para celebrar mi llegada, no me la pude acabar porque no estaba acostumbrada a comer tanto; pero intenté probar un poco para no defraudarle, y recompensarle las horas que se había pasado en la cocina. Me contó que su vida para nada era aburrida, se levantaba a las cinco de la mañana, trabajaba en el campo y después daba de comer a sus animales, por la tarde iba al casino del pueblo y se entretenía con sus amigos. Aunque mi abuela hacía dos años que faltaba, ya lo había superado y ahora era un hombre feliz, no necesitaba nada más. Yo no podía entender como le llenaba todo eso. No había discoteca, no disponía de ordenador, ni de messenger, ni consolas, ¿cómo se podía vivir así?. Él no lo encontraba a faltar porque nunca lo había tenido, y se sentía realizado, rodeado de naturaleza, ¿Os lo creéis? Es así. Estuve un mes con mi abuelo y creo que al final comprendí su amor por su pueblo, sus amigos y por supuesto por su entorno.



