UN LUGAR EN EL MUNDO
SALZBURGO
Yo, la verdad es que viajo poco, lo del avión me tira para atrás. Llevamos unos cuantos años yendo en coche por Europa, y bueno, también se disfruta, porque vas parando donde quieres y ves muchas cosas. En uno de esos viajes conocí una ciudad de Austria llamada Salzburgo,- que significa “castillo de la sal”- y me encantó, es uno de esas ciudades que no te deja indiferente, por algo es patrimonio de la humanidad. La ciudad de Mozart, la ciudad de la música. En cada esquina ves pequeños grupos de instrumentistas tocando música clásica, ya sean violines, violoncelos, flautas y otros instrumentos que ni conozco pero que suenan como los ángeles, Puede ser que al estar de vacaciones lo ves todo con otros ojos, y si tuviera que vivir allí sería diferente, puede; pero de momento me llevé una excelente imagen de esa pequeña ciudad. En la montaña un gran castillo domina toda la villa, -la Fortaleza Hohensalzburg-, sobre todo las cúpulas azul turquesa de su catedral que se levanta majestuosa entre los edificios. Ya en la parte baja de la ciudad, sus habitantes pasean por la misma y algunos se entretienen asomados por uno de los puentes que atraviesan el río Salzach, observando como el agua corre y como otros aprovechan para dar un paseo en barco y disfrutar de la brisa del atardecer.
Como todas las ciudades que tienen la suerte de que en sus calles nació un gran genio, intentan sacar el máximo provecho de ello, así podemos ver coquetas chocolaterías donde los bombones Mozart es su principal reclamo, y… ¿quién se resiste a por lo menos comprar una cajita? Bueno como adivinaréis yo, no.
Al estar pocos días no pude asistir al festival de música de Salzburgo. Éste se viene celebrando todos los años desde 1920. En él, la música clásica y el ballet brillan con luz propia. Otra vez será, nunca se sabe, la vida nos tiene preparadas sorpresas inimaginables.




