ENCRUCIJADA
Es verdad que a veces la vida te
lleva por un camino, que quizás es el equivocado. Yo después de casi treinta
años en esta profesión de enseñante, cada vez tengo más claro que me equivoqué,
es duro decirlo; pero así lo siento. Cuando decidí hacer la carrera de Bellas
Artes, desde luego que me gustaba pintar y dibujar; pero una cosa es esto y
otra trasmitir tus conocimientos a aquellos que les importa un bledo, están en
la escuela por estar, y no tienen ni un mínimo respeto por esta asignatura;
pero no sólo ellos, también los que nos mandan. Como sabéis, ésta materia, la
visual y plástica, parece que no es necesaria para la educación integral de los
niños, sólo les hace falta las lenguas y las matemáticas. Los grandes países
donde se miran, los países nórdicos, tienen orquestas, grandes clases con un
montón de caballetes, donde los niños expresan su creatividad; pero no, aquí
vamos en sentido contrario, y así nos va
Antes de decidir realizar esta
carrera, también quería ser enfermera; pero al final ganó la primera opción.
¿Qué hubiera pasado si en vez de profesora fuera enfermera? No sé si sería más
feliz, trabajaría más horas, tendría menos vacaciones; seguro que estaría más cansada físicamente y
también pasaría momentos difíciles; sin embargo quizás, sólo quizás me llenaría
más eso de ayudar a los demás a llevar una vida mejor, cuando se encuentran en
horas bajas, en un hospital, enfermos y con más necesidad de cariño que nunca;
pero ya os digo, quizás, sólo quizás, lo
puedo suponer; aunque no tengo la certeza, porque eso nunca ha pasado, la imaginación vuela, y nunca sabremos lo que habría sucedido.
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