Ni abanico ni nada, el calor era tan insoportable que no había nada que le
aliviara. Tenía un ventilador que estaba todo el día encendido. Desde que se
quedó en paro, no disponía de dinero ni para poner aire acondicionado. Este
verano era un agobio, no podía salir a la calle hasta las ocho de la noche,
mientras, a aguantar como podía. Después
de comer las horas se le pasaban lentas, muy lentas, hasta que por fin llega la noche y se decide a salir.
Parece que la suerte estaba de su parte, soplaba un ligera brisa, y
paseando al lado del río se sentía muy a gusto.
A La gente, se le ocurrió lo mismo que a ella, delante y detrás paseaban
familias enteras disfrutando de aquella leve brisa. De pronto, un ruido la
sobresaltó, a sólo unos cuantos metros, una gran pelea se estaba dando entre cinco chicos
jóvenes. A uno lo apaleaban de lo lindo. Ella miró a su alrededor, nadie se
atrevía a intervenir, tenían miedo; pero a aquel chico lo iban a matar, así que
decidió llamar a la policía, y al cabo
de poco tiempo apareció, algunos salieron corriendo y a otros no les dio tiempo
y fueron detenidos; aunque al pobre que pegaron se encontraba en bastante mal
estado y se lo llevaron rápidamente en
ambulancia. Cuando pasaron delante de ella los arrestados, la miraron con muy
mala cara, seguro que sabían que llamó a
la policía.
La cara de aquellos tipos se le
quedó grabada hasta que regresó a su casa. Después de lo sucedido, mejor pasaba
calor y no volvía a salir de casa, ¿no os parece?
Más calores, ventiladores , abanicos y demás, en casa de Mª JOSÉ
Más calores, ventiladores , abanicos y demás, en casa de Mª JOSÉ





